fotografía blog III

Arturo Cruz Bárcenas

Con el desarrollo de lo digital, la fotografía, en esencia, sigue siendo la misma, solo ha cambiado la herramienta.

Ahora se puede hacer lo mismo, pero más rápido, por lo técnico, pero lo que vale de la fotografía es qué, por qué y para qué la tomas, no la máquina con la que lo haces, expresa Andrés Garay Nieto, fotorreportero y maestro de varios de sus colegas jóvenes que laboran en medios.

Invita a los interesados a inscribirse a su Curso Básico de Fotografía Análoga (tradicional), para aprender la esencia de la fotografía en su taller de la calle Leones, en la colonia Roma, donde en un recorrido muestra su equipo antiguo, su laboratorio, los químicos que hacen de un fotógrafo un alquimista, un mago de la imagen y, cuando desarrolla un discurso propio, un arte propio de exposiciones en galerías y museos.

El orden es un requisito de un profesional de la fotografía. Algún día se necesitará una de sus fotografías y debe estar a la mano. No a diario se vende obra.

Se formó como arquitecto y trabajó en esa área durante 10 años, pero su sino era la fotografía. Sus maestros fueron Nacho López, Lázaro Blanco y Manuel Álvarez Bravo. En los años 80 comenzó como reportero gráfico y fue fundador de La Jornada.

Trabajó en las revistas Proceso, Cuartos curo, Zoom, Día Siete y Filo Rojo, de Derechos Humanos, dirigida por José Reveles; fue fundador de la agencia Imagen Latina. Tiene más de 150 exposiciones individuales y colectivas. En 1991 fundó la Escuela de Fotografía Nacho López, que actualmente dirige.

Analiza la situación del reportero gráfico, a partir de su experiencia: “A la fotografía digital se le sigue llamando nueva, pero eso es relativo, porque ya tiene por lo menos 25 años. Va a seguir desarrollándose y antes de que acabe este siglo vamos a tener la cámara instalada en el ojo.

“El ojo, en sí, es una cámara, el principio de la fotografía. Van a poner una cámara en el nervio ocular. La imagen se forma en la parte oscura del globo ocular, nuestro mecanismo endereza la imagen.

“El problema de la enseñanza de la fotografía es instruir al alumno a saber observar, a entender qué está viendo a través de un espacio limitado. Como seres humanos vemos en panavisión, todo, y en la cámara tenemos un espacio muy reducido para ver; no basta comprarse un lente ojo de pez.

“El cine, por lo menos 90 por ciento, se hace con lente normal. Lo que importa es la persona que está detrás de la cámara, que sabe de composición, de contenido, que es lo que importa de la fotografía, la forma y el contenido.

“Con lo digital se le ahorra a los fotógrafos todo ese trabajo. Se les hace creer que son superiores, porque la foto está bonita, tiene buen color.

“Le aplican Photoshop y se llaman artistas, pero la imagen sigue sin decir nada, sin tener valor estético, sin valor ideológico. Primero tienes que saber a dónde quieres llegar.

“El curso que doy es muy formativo para los alumnos, porque es muy práctico. Lo trascendente es qué van a proponer con la cámara, valorar los códigos fotográficos. Esto les servirá a los que quieran seguir con lo digital.

A los románticos, como yo, nos gusta hacer las cosas a mano. Si Caedura pinta con sus manitas y con sus pinceles y pudiera colorear con computadora, ¿por qué no lo hace?: porque las cosas hechas a mano tienen su valor.

La fotografía no acabará nunca, asegura, pues seguirán existiendo los románticos.

“Si con lo digital no pasa nada y se siguen haciendo las mismas cosas, está mal. Tiene que haber una propuesta, un cambio, pero las cámaras digitales en la actualidad hacen lo mismo que las análogas, sólo que más rápido.

“Se ahorran la película y el proceso químico ya no existe.

“Mientras no haya una propuesta estética alternativa, se deberá aprender cómo ha sido.

“A los cursos vienen cuates que piensan que esto les va a dar chamba. Creen que van a egresar y van a fundar un periódico o una revista, pero no, porque eso depende del talento y de cómo se muevan para relacionarse.

“Llegan algunos románticos que quieren aprender a hacer fotos con sus manos, por conocer, solamente.

“Ahora en todos los medios impresos se está trabajando con cámara digital. Nadie lo hace con análoga. Antes los fotógrafos se dedicaban a esto por gusto o por necesidad, y poco a poco se fueron abriendo los medios para una foto más crítica.

“Eso desde diarios como unomásuno, La Jornada, donde se dio un parteaguas. Hicimos, con el apoyo de La Jornada, una búsqueda para demostrar que la fotografía no es solo un oficio, sino una forma de vida.

“De ahí salimos un grupo importante y La Jornada se convirtió en el escaparate de los demás medios. Decían: ¡miren lo que están haciendo esos cabrones! Eso hizo justicia en aspectos como los créditos de las fotos.

“Con lo digital, cualquiera toma una foto, la sube a Internet y se cree artista. Inundan la red. Hay cosas con calidad, hay que aceptarlo.

“La escuela que fundamos en 1991 ha tenido suerte, porque por aquí han pasado fotógrafos que le han pegado duro y han ganado premios. En algo ayudamos.

“Hay escuelas de pirrurris, como la que está en Coyoacán, con 10 años más de antigüedad que la nuestra, de donde han salido algunos buenos.

“No es caro estudiar esta herramienta. Lo análogo se dificulta un poco por los materiales, pero se consiguen. No falta quien diga que los químicos contaminan el ambiente…, pero si se va a trabajar con lo digital se debe comprar una cámara, tener una computadora, una impresora, un escáner.

“Todo eso no es barato, tampoco. En lo análogo hacemos contactos, que son un reflejo de lo bueno o malo que eres. No se borran como en lo digital.

El retoque siempre ha existido y el Photoshop también; o sea, la trampa, el truco. Se hizo en el periodismo. Había quien hacía sus montajes, volteaba la imagen, buscaba ridiculizar, etcétera. En Excélsior, donde nunca agarraban el gol, tenían un balón que montaban, lo sobreexponían y ya. Con photoshop puedes cambiar la realidad. Eso es válido, pero sin manipular.

“En una asamblea del PRI estaban José López Portillo, Luis Echeverría y Miguel de la Madrid. Todos fuimos para tomar la foto con los tres. Nunca se juntaron. Al otro día el único medio que traía esa foto era Excélsior. Estos son los reyes del embrujo. Y eso que no había Photoshop”.

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Tomado del Periódico La Jornada, de México. Sábado 26 de julio de 2014