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,fotografía carta de los lectores

Esta carta fue redactada el pasado 29 de enero del año 2016, cuando un grupo de periodistas, empresarios, líderes de la salas de redacción y estudiantes se reunieron en Macon – Georgia, Estados Unidos, para una cumbre patrocinada por el Centro para el Periodismo de Colaborativo y GroundSource centrado en volver a imaginar las relaciones entre las organizaciones de noticias y las comunidades a las que sirven.

El producto de esta cumbre fue un manifiesto, cada una de las cuales revela el descontento con la cultura actual del periodismo, articulando una visión para una participación más genuina, y sugiere algunos primeros pasos concretos que pueden ayudar a romper la resistencia al cambio.

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Estimados periodistas:

Estamos escribiendo una carta porque creemos que un texto tan largo no sería admitido en su sección de comentarios – y además sabemos que ustedes no suelen leer los comentarios de sus lectores de todos modos.

Queremos saber: como sus clientes, ¿por qué parece que ya no se preocupan por nosotros? ¿Por qué creen saber qué es lo mejor para nosotros sin siquiera preguntarnos?

La verdad es que los temas que nos interesan no se reflejan en sus historias.

A menudo están demasiado ocupados tratando de obtener una primicia o tratando de obtener clics, sacrificando la publicación de historias que harían una diferencia significativa en nuestras vidas.

La cantidad de noticias reales y útiles está disminuyendo, mientras que una avalancha de información errónea, sensacionalismo y chismes nos rodean.

Nos damos cuenta de lo que están haciendo: se preocupan más por sus métricas y sus anunciantes que de nosotros.

Lo peor de todo, ven de forma errónea lo que somos, perpetuando estereotipos negativos que carecen de empatía y comprensión.

Como resultado, en realidad están haciéndole daño a nuestras comunidades al no ayudarnos. A decir verdad, no están sirviendo a nuestras necesidades.

Para colmo de males, cuando se aparecen sorpresivamente entre nosotros para conseguir una historia rápida, terminan escribiendo mal.

¿Les sorprende entonces que ya no confiemos en ustedes?

Cuando hacemos todo lo posible para colaborar con ustedes, nadie nos responde.

A veces nos esforzamos mucho para darles retroalimentación o información, pero luego ni siquiera sabemos si eso fue de alguna utilidad.

¿Por qué deberíamos tomarnos la molestia?

Somos personas reales con una diversidad de antecedentes y una riqueza de experiencias y perspectivas, y queremos ver la plena representación de lo que somos en sus historias.

Queremos información que nos ayude a tomar decisiones sobre temas que afectarán a nuestras vidas y nuestras comunidades.

Y de vez en cuando, también queremos ser entretenidos.

Hasta entonces, francamente, no queremos gastar dinero en un producto que no sea valioso para nosotros.

Pero aquí está el dilema: intuitivamente sabemos que el periodismo es importante para la democracia, y nos importan las noticias, así estemos enojados con ustedes en este momento.

Así que queremos extender una rama de olivo, por si ustedes están dispuestos a reunirse con nosotros en donde estamos. (Literalmente donde estamos).

Queremos invitarlos a visitar nuestros barrios.

Queremos conocerlos y que ustedes lleguen a conocernos.

Vamos a mostrarles nuestros sitios favoritos y contarles por qué estamos orgullosos de vivir en donde estamos.

Queremos ser socios suyos —podemos ayudarles a escribir las historias que resonarán.

Podemos ser importantes fuentes de información para ustedes.

Podemos ayudarles a aprender cosas nuevas, conocer nuevos lugares, conocer gente nueva. Si nos dejan.

Sabemos que esto significaría empezar a hacer su trabajo de forma un poco diferente de lo que están acostumbrados a hacer, y entendemos que esto implicaría asumir riesgos de su parte.

Pero podemos hacer que valga la pena.

Lo que estamos diciendo es esto: queremos que inviertan en nosotros. Invertir en nosotros profundamente. Si lo hacen, vamos a invertir en ustedes —con nuestro tiempo, nuestra energía, nuestro respeto y nuestro dinero.

Sinceramente,

(f) La gente antes conocida como la audiencia.

Tomado de @connietu