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Por Rubén Darío Buitrón

Francisco Campos Freile ama al Ecuador desde que tuvo más espacio para contemplarlo, cuando vino a quedarse un tiempo gracias al programa Prometeo.

O, quizás, antes, desde hace siete años, cuando a la distancia, desde su enorme experiencia en España, empezó a ser parte esencial de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) como asesor de la carrera de Comunicación Social.

Y, después, cuando en su país recibió en la Facultad de Comunicación Social de la legendaria Universidad Santiago de Compostela a estudiantes ecuatorianos que fueron en su busca para que los guiara en sus tesis de doctorado.

Recuerda a colegas como Abel Suing, Karina Valarezo,  Jenny Yaguache, Catalina Mier, Gabriela Coronel, entre otros, de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), hoy doctores en Comunicación y catedráticos de esta institución superior regida por la misión Idente.

Aunque suele dar unos saltos al extremo sur del país, en Loja, para sus asesorías, estudios y teorizaciones en la UTPL, por esta época (y al menos hasta octubre) sus días transcurren en Ibarra como catedrático-asesor de la Pontificia Universidad Católica Sede Ibarra, PUCESI.

Le gustan las dos ciudades porque son pequeñas, apacibles, acogedoras.

Europeo, modesto, sin poses si alardeos, bordeando entre los 50 y 60 años de edad, aparentemente serio y casi tímido detrás de sus lentes de marcos gruesos, es amplio en su concepción de la vida y riguroso en su visión de lo que debe ser el periodismo.

Cuando viaja a Quito, por diversas circunstancias o gestiones atinentes a la función que ocupa en la PUCESI y en la UTPL, le asombra sentir la diferencia entre una metrópoli tan vertiginosa y compleja, tan entrincada, en especial en su sector más moderno, y no puede evitar compararla con esas urbes serenas (Ibarra y Loja) donde la vida transcurre en otro ritmo y donde todo parece fluir con otros colores y con otras sensibilidades.

En la PUCESI encontró a otra de sus alumnas de la Universidad Santiago de Compostela, Nancy Ulloa, alta funcionaria de esta universidad.  A ella la asesoró en la tesis para que alcanzara el PhD y se convirtiera en la primera carchense con ese grado en el país.

Hoy trabajan juntos, unos y otros doctores de la PUCESI y de la UTLP, en un proyecto que será uno de los más importantes eventos académicos del año en el Ecuador: el XESCOM, en Quito.

Se trata de un evento fundamental para conocer en qué anda la comunicación tradicional y la comunicación del siglo XXI.

Por eso se llama “De los medios y la comunicación de las organizaciones a las redes de valor”.

Es el II Simposio organizado por la XESCOM (Red internacional de Investigación de Gestión de la Comunicación) y los departamentos de Ciencias de la Comunicación y de Ciencias Empresariales de la UTLP.

Sin descuidar ese tema, que lo tiene muy ocupado, se da tiempo para hablar de periodismo, como hizo ayer, miércoles 24 de agosto, en el programa La Otra Mirada, de Los Lagos FM http://www.radioloslagos.ec

Uno de sus valores agregados es, a diferencia de lo que ocurre en Ecuador con los catedráticos de periodismo, que trabajó más de 20 años en “La voz de Galicia”, un importante periódico regional de 100 mil ejemplares promedio, y dirigió una compañía de radio y TV de más de 1.000 trabajadores, con un capital de 100 millones de euros.

De sus experiencias como redactor, como reportero, como jefe, como director, nos deja enseñanzas esenciales para ejercer de manera correcta el oficio.

Una, que la mejor forma de enseñar periodismo es “contando lo que no hicimos  bien”.

Dos, que un periodista que se ponga la camiseta de un partido como militante o para hacer proselitismo en el medio donde trabaja está condenado de por vida.

Tres, que está de acuerdo con nuestra línea editorial que reza: “Lejos del poder, cerca de la gente”.

Cuatro, que mientras más cerca esté el periodismo de la gente común, lo que hoy los estudiosos llaman “periodismo hiperlocal”, nunca desaparecerá el oficio porque siempre se necesitará quién lo cuente.

Aquí se detiene. Piensa. Reflexiona: “hay que hacer información local pegada al territorio, hay que andar pegado a la gente, hay que vibrar con ella”.

Y, cinco, en lo que pone mayor énfasis, es en que jamás hay que olvidar que, éticamente, “todo periodista puede cometer errores, pero lo que nunca debe ser es un canalla”.