“Los medios intentan destruir al que pierde para que quede como un inútil. No les interesa el fútbol. Les interesan los conflictos para amplificarlos y venderlos”. Marcelo Bielsa

Tomado de enpelotas.com

Se alzan voces airadas dentro del mundo profesional del fútbol contra los medios de comunicación.

El año pasado Dani Alves, Piqué o Luis Enrique arremetieron contra el mundo del periodismo, y esta temporada Iker Casillas atizó a El Chiringuito de Josep Pedrerol.

Jugadores y entrenadores empiezan a rebelarse contra el sistema mediático actual. El último en explotar ha sido ‘Pichu’ Cuéllar. (Ver video abajo)

El portero del Sporting de Gijón ha sido aplaudido por los hinchas del fútbol que son la parte más perjudicada de la trama mediática. Una trama que excluye las voces de los aficionados. El periodismo deportivo debería ser un contrapoder y servir para aumentar la salud democrática del deporte y la cultura de los aficionados.

Sin embargo, está en manos de los poderosos del mundo del fútbol, que utilizan los medios como relaciones públicas.

En ellos se puede engañar, se puede difamar, se puede estimular los más bajos instintos y se puede incitar a la violencia. Lo que no se puede es huir del rebaño, luchar contra la injusticia, denunciar la mentira y cuestionar las relaciones de poder existentes en el mundo del deporte.

Los periodistas formamos parte de un sistema mafioso en el que el fútbol ha sido robado a los hinchas por parte de los dirigentes. Y por eso ha habido más críticas que aceptación a Cuéllar por sus formas. Las palabras de Cuéllar salen en los medios de comunicación por su dureza.

Sin embargo, se le está criticando por el exceso verbal, por expulsar la rabia y la indignación en público y por perder la compostura en caliente. Necesarias malas palabras, que decía el Negro Fontanarrosa. Son irremplazables, las necesitamos para señalar al enemigo y se merecen algún tipo de amnistía si construyen ciudadanía. Benditas palabras si sirven para concienciar y reflexionar.

Es increíble comprobar cómo los periodistas deportivos no persiguen la mentira de sus compañeros ni las tropelías contra los aficionados, pero se defienden entre ellos con uñas y dientes como hacen con el poder establecido.

Sin embargo maltratan al que dice verdades. En cuanto uno se sale un poco de las líneas del pensamiento único van por él. Y por este motivo muy pocos jugadores se atreven a salir de la mediocridad imperante.

La trama de palcos de estadios y escenarios de TV no quiere a profesionales del fútbol que se rebelen. Los quiere sumisos.

Los aficionados deben pedirles a los futbolistas que se instruyan y que luchen. Ya que necesitan toda la inteligencia de los jugadores para recuperar el fútbol.

Una muestra del silencio ante la infamia es que ningún periodista ha salido a criticar a García Ferreras, exdircom de Florentino Pérez y periodista del star system. Ayer justificó la violencia de Mourinho a Tito Vilanova. “Fue un acto reflejo”, esgrimió en el programa de José Ramón De la Morena.

Otro periodista que hace negocio con Tebas en la Liga Promises y que su hija trabaja para el presidente de la Liga y trabajó para Florentino Pérez. Como ocurrió con Manolo Lama y otros impresentables del mundo del periodismo deportivo ha habido silencio.

Todos ellos se unen contra los aficionados para ganar millones de euros mientras los periodistas dignos luchan individualmente.

Tomemos las palabras de Pichu Cuéllar para hacerlo de forma colectiva.