fotografia-la-realidad-del-periodismo

Voy cerca de cumplir 25 años de hacer periodismo, pero siento que cada vez sé y conozco menos de lo que creía saber y conocer acerca del oficio.

Y aunque siempre he sostenido que uno de nuestros peores defectos en las redacciones es construir la agenda temática a espaldas de la realidad, por simple intuición, por vivencias personales o por lo que dicen los otros medios, ahora me invade la certeza de estar seguro de que es así.

En estos días me he preguntado, y creo que seguiré haciéndolo por algún tiempo, si en realidad los periodistas, que manejamos como materia prima la realidad, sabemos lo que ocurre en la realidad.

No es un juego de palabras.

Nosotros. los periodistas que trabajamos en un medio de comunicación, y mucho más quienes ejercemos funciones de timón de un barco que navega sobre aguas turbulentas, creemos entender la realidad pero cuando salimos a conocerla, a escucharla, a olfatearla, a sentirla, a vivirla, es tan distinta, tan extraña, tan sorprendente.

Por estos días he escuchado a grupos de personas de distintas condiciones económicas, sociales y culturales. Mirando a sus ojos. Tomando nota de lo que dicen. Aceptando sus críticas. Sorprendiéndome de lo que inteligentes que son las personas cuando se las atisba un poco más de lo convencional.

Estamos haciendo el ejercicio de simular que no estamos con ellas y que ellas hablan con entera libertad de lo que les parece nuestro periódico.

El efecto, los resultados, son asombrosos. Es como si uno se desnudara y pudiera (o debiera) hacerse una limpia con un shamán.

Sí, un shamán que borrara de mi memoria todos los conceptos equivocados en los que he creído, casi de manera ciega o fanática, como si fueran (y como si hubiesen) verdades inamovibles, dogmas, prejuicios, valores, contravalores, creencias, convicciones, certezas.

Suelo repetir siempre que mi lema de vida en el periodismo y en la existencia cotidiana es “lejos del poder, cerca de la gente”.

O suelo repetir, también, casi como de memoria, que el periodista deben cumplir los cinco mandamientos del reportero, según el señor K: ir, ver, sentir, comprender y contar.

Pero ahora, que de nuevo empiezo a ir, a ver, a sentir y a comprender, que de nuevo trato de ser parte de los anónimos, ser parte de los olvidados, ser parte de los discriminados, ser parte de los que de nada son parte, estoy seguro de que aún me falta caminar mucho para involucrarme y contagiarme de la gente para tener el derecho a escribir sobre la gente.

Así que, a caminar.