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Rubén Darío Buitrón

PERIODISTAS Y CENSURA EMPRESARIAL (I)

Que quede claro. El único deber social que tenemos los periodistas es servir al interés de la mayoría, al bien común. No nos debemos a nadie más. Y si alguien nos dice o nos ordena que no podemos publicar algo, debe tener argumentos más poderosos que los nuestros para no que lo hagamos, pero argumentos en función del bien común.

PERIODISTAS Y CENSURA EMPRESARIAL (II)

Si los periodistas investigamos un tema y este tema puede cambiar las condiciones de las víctimas, de los perjudicados, de la mayoría de los ciudadanos o de los intereses del Estado,  nadie puede impedir que no se lo publique. Si alguien nos dice que publicar el tema perjudica al medio, esa empresa no está haciendo periodismo sino lucrando del periodismo.

PERIODISTAS Y CENSURA EMPRESARIAL (III)

Es necesario, sin embargo, estar claro en qué medio estamos trabajando. Y ahí es donde entra la ética personal, aquella ética tan manoseada como concepto. Si los valores y los principios de la empresa de comunicación no empatan con los del periodista, este no tiene nada que hacer allí porque tarde o temprano chocará su responsabilidad social con el afán de ganar dinero a cualquier costo antiético.

PERIODISTAS Y CENSURA EMPRESARIAL (IV)

Lo ideal casi siempre no es lo real. Pero jamás hay que ceder en la lucha de los periodistas por descubrir, investigar, denunciar y revelar lo que la sociedad necesita conocer. Y son los periodistas los responsables de hacerlo. Porque si ellos no lo hacen lo harán los ciudadanos a costa de que los periodistas desaparezcan. Si la censura empresarial no los deja publicar es su legítimo derecho buscar otros espacios en los cuales pueda decir lo que debe decir.