Rubén Darío Buitrón

Diplomas, cocteles y medallitas (I)

Los gremios periodísticos ecuatorianos tienen una particularidad: se reúnen solo para dos cosas: para el brindis de navidad y año nuevo y para celebrar el Día del Periodista, que se realiza cada 5 de enero. Cuando veo sus fotos con diplomas y medallitas porque han cumplido cinco, diez, quince, veinte o tantos años, tan sonrientes, estoy seguro que no saben lo que están haciendo. O que no entienden que una cosa es celebrar y otra conmemorar.

Diplomas, cocteles y medallitas (II)

El 5 de enero de 1792, el médico, científico, investigador y actor político Eugenio Espejo publicó el primer periódico antipoder llamado “Las primicias de la cultura de Quito”, el cual se publicó siete números pero no pudo continuar porque el realismo español y los criollos locales lo delataron, lo persiguieron y lo acosaron hasta que, meses después, Espejo terminó en la cárcel. Tiempo después, murió.

Diplomas, cocteles y medallitas (II)

Esa historia quiere decir que el médico y periodista Eugenio Espejo fue un héroe. Un mártir. Alguien que se inmoló por sus hermanos, por los ciudadanos que sufrieron siglos de explotación y pobreza generada por el imperio español tras la bárbara conquista con fusiles en una mano y con la biblia en la otra. Espejo, sin embargo, dejó una huella que un siglo después se convertiría en lo que él proclamaba: la liberación del yugo español.

Diplomas, cocteles y medallitas (IV)

¿Cabe, entonces, que los gremios periodísticos, tan propensos a los brindis y a los coctelitos, celebren como si fuera un cumpleaños o un día festivo y se premien entre ellos como si tuvieran aquella dimensión heroica de Eugenio Espejo? ¿Cabe que en homenaje a un mártir se haya institucionalizado dejar una cursi corona de flores al pie del monumento y luego pasar a un salón para aplaudirse entre ellos? ¿No sería mejor seguir su ejemplo?