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Rubén Darío Buitrón

EL PODER ES DE LA GENTE, NO DEL DUEÑO (I)

Los dueños de los medios, sean privados y oficiales, creen saber de periodismo. Por ahí empieza el drama de la prensa contemporánea: no porque ha llegado el internet para reemplazar a los medios convencionales, sino porque los capitalistas, los propietarios de las herramientas de producción creen que tener dinero y contar con millonarios bienes materiales los convierte de forma automática en directores de contenidos.

EL PODER ES DE LA GENTE, NO DEL DUEÑO (II)

El director de un medio no tiene que ser el dueño del dinero con el que funciona a ese medio, por decirlo así. Manejar contenidos requiere, antes que un título profesional, de sentido común. Y de sensibilidad social. Y de responsabilidad ciudadana. Y de entender que un medio de comunicación es un puente entre lo que la gente demanda y las necesidades que el poder gubernamental debe satisfacer.

EL PODER ES DE LA GENTE, NO DEL DUEÑO (III)

Y todas aquellas condiciones las tiene un periodista, pero un periodista que sepa de su oficio, que sepa por qué, para qué, cómo y por de qué manera se deben hacer las cosas y se las debe investigar, reportear, indagar, escribir, publicar. No se trata de poder. Se trata de comprender que los periodistas estamos en el mundo para acompañar a la gente, para defender el bien común, para jugarnos por las grandes causas ciudadanas.

EL PODER ES DE LA GENTE, NO DEL DUEÑO (IV)

Los dueños de las instalaciones donde funciona un medio son los dueños de la opinión publicada, no de la opinión pública. Esta opinión publicada es siempre sesgada a favor de la línea económica y política de quienes controlan los recursos económicos y financieros de la sociedad. Lo que vale es la opinión de la gente, los comentarios en la calle, la percepción ciudadana. No lo que ordena el dueño de la imprenta. El buen periodista debe tenerlo claro.