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Nueve lecciones de Martin Baron, director de The Washington Post *

Hemos sobrevivido a los cambios tecnológicos

Los cambios tecnológicos han provocado un auténtico tsunami en el periodismo que no solo no es posible ignorar, sino que es necesario acoger, aceptar y tomarlo con entusiasmo.

Baron dice que en los últimos 12 años hemos sido testigos de cómo los avances tecnológicos han causado una devastación en el periodismo. Unos cambios abrumadores, pero a los que hemos sobrevivido.

Hemos sobrevivido, pero, en muchos aspectos, apenas si lo hemos logrado. Así que ciertamente no hay espacio para la satisfacción ni para la complacencia.

De todo este cambio surge una conclusión ineludible. Ignorarla sería temerario. Sería negligencia profesional.

Esta es la conclusión: estamos en una sociedad digital y será mejor que nos adaptemos. No solo adaptarnos, sino acoger el cambio con entusiasmo.

Resistirse a los cambios es inútil

La segunda lección se refiere a la actitud de los periodistas ante estos cambios. La actitud personal todavía que se ve en algunos periodistas hacia esta nueva forma de hacer periodismo a la que nos tenemos que adaptar.

Baron habla de negligencia profesional de aquellos periodistas que se resisten a reconocer que la profesión ha cambiado, que sienten nostalgia del periodismo que se hacía en el pasado.

Es obvia la dirección que debe seguir nuestra profesión, aunque todavía haya muchos periodistas que se resisten a las demandas que trae el futuro. Sienten que el pasado los jala. Están apegados a cómo solían ser las cosas. Están cómodos de esa manera.

Yo tuve mi propia etapa de duelo por lo que pensaba se estaba perdiendo en medio de todos estos cambios. Era difícil no sentir nostalgia. Sin embargo, el luto debe terminar en algún momento. Debemos seguir adelante. Así ocurre cuando afrontamos la pérdida de un familiar cercano o de un amigo. Y así también ocurre en nuestra profesión.
Lo cierto es que resulta inútil, e incluso contraproducente, resistirse a los inevitables cambios en nuestra profesión.

El futuro es móvil

Baron afirma que nuestra sociedad no es solo una sociedad digital, sino sobre todo una sociedad móvil, a pesar de que el smartphone no tiene ni una década de vida.

La nuestra no es solo una sociedad digital. Es una sociedad móvil. Tenemos que apropiarnos también de esa realidad. Para 2020, es decir, dentro de solo cuatro años, se estima que el 80 por ciento de los adultos en la Tierra tendrá un teléfono inteligente. 

Internet, prácticamente de la noche a la mañana, ha dado origen a un nuevo medio. Está dando lugar a una nueva forma de periodismo.

Internet ha cambiado las reglas de juego y hay que asumirlo

Cuando llegó Internet, y más adelante las conexiones de banda ancha de alta velocidad, la industria periodística reaccionó como si no hubiera ocurrido nada”, explica Baron. “Vimos a Internet como una nueva forma de distribuir nuestro trabajo pero, por alguna razón, no pensamos en él como un nuevo medio”.

Hoy debemos reconocer, de una vez por todas, que estamos frente a un medio completamente nuevo. 

Este nuevo medio reclama sus propias formas de contar historias, de la misma manera que la radio y la televisión tienen las suyas. 

Y puede que resulte que los móviles representen un nuevo medio por sí mismos, con narrativas distintas a las que uno encuentra navegando el Internet desde un computador.

Por tanto, las empresas informativas, los medios de comunicación deben pensar desde ya en los móviles: cómo crear contenido específico, qué tipo de contenido, cómo lo van a distribuir. Porque Baron lo tiene claro: el futuro es móvil.

Los móviles van a dominar. Hay empresas de capital de riesgo que no financiarán ningún producto digital que no esté pensado principalmente para móviles. Los medios deberán tener una mentalidad enfocada en la experiencia móvil.

Las redes sociales son un aliado

Para el director de The Washington Post las redes sociales son un aliado. Los periodistas y los medios nos quejamos mucho del imperio que están forjando las redes sociales, Facebook, por ejemplo, a costa de un contenido que toman prestado de los medios. Sin embargo, para Baron “las personas están conversando en las redes, así que los medios debemos entender profundamente cómo funcionan”.

Además, los periodistas debemos asumir que la gente ya no va al medio a buscar noticias, sino que espera a que las noticias los encuentren a ellos, por lo que Baron propone algo muy sencillo: escuchar.

Las redes sociales mantendrán una posición de supremacía en la manera en que las personas consumen las noticias y el tipo de noticias que consumen. La gente no considera que les corresponda a ellos buscar la información y las noticias. Ni siquiera lo consideran necesario. La gente espera que la información y las noticias relevantes los encuentren a ellos, a través de las redes sociales.

Tecnología y periodismo van unidos de la mano

Durante su intervención expuso cómo The Washington Post tiene un equipo de ingenieros que trabaja codo con codo con los periodistas de la redacción para crear herramientas, plataformas y productos que enganchen a la gente.

“Si nos quedamos tecnológicamente rezagados, seremos perdedores”, alerta Baron. Por eso anima a los periodistas en general a formarse.

Pero además, hace una llamada a una alianza de los medios con las empresas tecnológicas, que algunos, sobre todo aquí en España, siguen viendo como sus enemigas.

La tecnología de punta será la clave de nuestro éxito. Sin ella, el éxito no será posible. 

No podemos quedarnos atrás. Tenemos que ser líderes. Si nos quedamos tecnológicamente rezagados, seremos perdedores.

Los medios necesitarán personal que maneje tecnología de punta al interior de las redacciones. Tendremos que responder rápidamente a los cambios. Tendremos que crear nuevos productos atractivos para los lectores y para los anunciantes, y tenemos que hacerlo rápido. Como parte de nuestra rutina, tendremos que trabajar en alianza con empresas tecnológicas como Facebook, Apple, Twitter, Google, Snapchat y seguramente muchas otras que aún no han nacido.

El tráfico, las visitas, la audiencia por la audiencia en los sitios web no lo es todo

Por supuesto que es necesario tener lectores, tener público, pero Baron advierte de que esta búsqueda de la audiencia debe ir acompañada de otros factores.

Debo decir que el aumento de tráfico por sí solo no se traducirá en éxito. Si queremos ganar dinero, la innovación y la creatividad en el área de ingresos deberán coincidir con lo que observamos en la sala de redacción.

Volver a las historias profundas

Baron se declara abiertamente optimista respecto al futuro del periodismo. Y explica las razones que justifican este optimismo.

Con frecuencia me preguntan si me siento optimista acerca de nuestra profesión. Yo digo que sí. Aquí les cuento por qué.

Las nuevas narrativas están demostrando que son efectivas a la hora de enganchar a los lectores. La conexión con las historias puede llegar a ser sorprendentemente alta.

El uso del vídeo, las redes sociales, los gráficos interactivos, los documentos originales – todo ello- pueden generar narrativas más vívidas, más viscerales. Incluso más creíbles, porque significa que podemos mostrar, no solo contar.

Las presiones de nuestra industria nos están forzando a prestarle gran atención a nuestros consumidores –lectores, espectadores, oyentes- y eso es algo bueno. Ya no hay espacio para la autoindulgencia. El trabajo que hacemos debe resonar en un público que de manera rutinaria es impaciente, se distrae fácilmente y se aburre rápido.

Así que tenemos un público que se aburre y se distrae fácilmente. Es lógico, los medios de comunicación no solo compiten entre ellos, sino que compiten con las redes sociales, Youtube, Spotify y otras aplicaciones para conseguir la atención de la audiencia.

Entonces, si luchamos por conseguir un poco de atención, la pregunta sería: ¿qué tipo de contenido tenemos que hacer los periodistas? Y aquí el director de The Washington Post lo tiene claro: apuesta por volver a las historias profundas.

Esto no significa que únicamente debamos hacer historias cortas. No tiene que significar que hagamos titulares engañosos. En absoluto. Las historias largas pueden atrapar lectores, y retenerlos, pero deben ser escritas de manera convincente y presentarse en formatos que tengan en cuenta la forma en la que hoy la gente consume la información. Todo lo que hagamos debe merecer el tiempo y la atención que el público le dedica.

Hay una nueva generación de periodistas con un gran potencial

Respecto a las nuevas generaciones de periodistas, las palabras del director de The Washington Post no pueden ser más optimistas y motivadoras. Sus halagos hacia los jóvenes periodistas son claros y directos.

“También me siento alentado por lo que veo en la nueva generación de periodistas que entran a nuestro campo. Llegan con las habilidades necesarias, con las sensibilidades adecuadas. Pueden pensar bien, escribir bien. Son brillantes, enérgicos, entusiastas. Aman lo que el periodismo puede lograr. Entienden su rol vital en la sociedad. Aprecian que haya nuevas formas de contar historias altamente efectivas, que aprovechan las poderosas herramientas que tenemos disponibles”.

Estos jóvenes periodistas son verdaderos nativos digitales. Se nota. Y están determinados a lograr que el periodismo funcione para la gente de su generación. Por eso, no puedo estar más agradecido. 

Los retos más importantes: recuperar la credibilidad y buscar la verdad

Y el último aspecto que quería destacar del discurso de Baron es lo que él considera como el reto más grande que tiene ahora mismo la profesión. Y ese no es otro que recuperar la credibilidad ante la audiencia y buscar la verdad con sus informaciones.

Ahora es posible, como lo anota Applebaum, “vivir en una realidad virtual”, donde las mentiras son aclamadas como la verdad oculta.

De todos los retos que hoy enfrentamos en los medios, éste es el más grande.

Es más grande que nuestro reto de la financiación, es más grande que nuestro reto tecnológico.

Esta es la razón por la cual los periodistas debemos permanecer fieles a nuestro propósito central. Puede que seamos objeto de sospecha, puede que nuestra verificación de datos no tenga acogida, pero se necesita que alguien siga diciendo las cosas como realmente son.

Y no podemos ser tímidos. En medio de la conversación acerca de cómo debemos ser justos en nuestro rol de periodistas – y sí, debemos serlo-, por encima de todo nuestra obligación es ser justos con el público.

Esto significa que debemos perder el miedo a contarle a la gente lo que hemos aprendido, y contárselo de la manera más sencilla posible.

Este es nuestro deber hacia el público. No importan las dificultades y los retos que enfrentemos, es un deber que no debemos abandonar nunca.

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* Tomado del blog del maestro Enrique Bullido