¿PERIODISTAS O PARTIDARIOS? (I)

Un periodista es un ciudadano que forma parte de una sociedad. En esa dimensión humana, es absurdo que en las universidades al estudiante se le forme, como hasta ahora hacen los malos maestros de periodismo, con los inútiles y absurdos conceptos de que el periodismo debe ser “objetivo, veraz e imparcial”. Ya lo han dicho el gran presidente uruguayo José Mujica: “ser neutral en América Latina es una infamia” y, a su modo, nuestro escritor guayaquileño Joaquín Gallegos Lara: “En América Latina, ser feliz es una canallada”.

¿PERIODISTAS O PARTIDARIOS? (II)

Los mediocres profesores de periodismo suelen repetir la manida (y supuestamente intachable) fórmula de que el periodismo debe ser “objetivo, veraz e imparcial”. Se trata de una fórmula concebida hace más de un siglo y medio por los nuevos y poderosos dueños de los medios de información impresos. Somos seres humanos, es decir subjetivos, no objetivos: si fuéramos “objetivos” perderíamos nuestras particulares sensibilidades frente a los hechos que queremos contar. Somos seres humanos, es decir, no podemos decir que tenemos “la verdad”, pero en tanto seres humanos nos volvemos perfectibles, abiertos a los errores y a percepciones equivocadas o parciales. Somos seres humanos y sentimos que algo nos parece injusto o inmoral o cobarde o truculento, en especial del poder, de los poderes: ¿cómo ser imparciales frente a la realidad?

¿PERIODISTAS O PARTIDARIOS? (III)

Sin embargo, nuestro deber no es abusar de la condición de subjetivos y no neutrales para imponer un punto de vista al público. Hoy, por ejemplo, la gran prensa destaca en sus portadas la presencia en Quito de un líder opositor de un viejo partido al que suele combatir el correísmo. Y la otra prensa, la oficialista (porque aún no existe la prensa pública en Ecuador) intenta ignorarlo con titulares que lo ridiculizan. Un país partido en dos tiene una prensa partida en dos. Y eso no es sano. Una y otra deben explicar con razones su posición y tienen que anticipar a sus lectores que la línea editorial del medio está a favor o en contra de un hecho o de un personaje. Tener esta certeza nos ayudaría mucho a saber de qué nos quiere hablar la prensa.

¿PERIODISTAS O PARTIDARIOS? (IV)

El periodista debe ser equilibrado y justo, lejos de que sus simpatías o antipatías frente a los hechos o a los personajes sean unas u otras. Si sucede algo importante, aunque al periodista y al medio no les guste, aunque el dueño de la empresa noticiosa asegure que aquello no empata con sus valores, el periodista está obligado a informar con el mayor acercamiento a los hechos, sin distorsionarlos ni sesgarlos. Una cosa es lo que siente y otra que vuelque lo que siente y perjudique a las audiencias omitiendo o desviando el punto central de lo que cuenta. Equilibrio y justicia para contrastar, presentar la nota con todas las voces involucradas, sin desbalances. Esa es la ética: el público está por sobre mis creencias, prejuicios y puntos de vista.