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Historias con un cuaderno y un esfero

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Por Rubén Darío Buitrón

Un  reportero necesita un conjunto de capacidades que le permitan descubrir  hechos y   registrarlos con precisión. Requiere también un equipo técnico básico y  buen equipo mental”.

La definición del maestro británico David Randall en su libro ‘El periodista universal’ no puede ser más exacta.

Y la recordé mientras miraba una fotografía en la que un grupo  de periodistas abordaba a un funcionario público.

En la imagen destacaban dos reporteros: ambos sostenían  sus grabadoras digitales con dirección a la persona que hablaba, pero había una diferencia entre los dos.

Mientras  uno de ellos solo tenía entre sus  manos la grabadora, el otro estaba armado de aquello que Randall define como equipo técnico básico: una libreta de apuntes y un esfero.

No se trata de satanizar el uso de la grabadora y tampoco demonizar el neologismo ‘desgrabar’, pero sí es importante que los reporteros valoren que la herramienta tecnológica, por más sofisticada que fuera, debe ir acompañada, siempre, del instrumental más simple y eficaz: una libreta y un lápiz o esfero.

Randall lo explica así: “Sin dejar de usar la grabadora, es muy importante el cuaderno de notas. Aparte del riesgo de un fallo técnico, las grabadoras tienen limitaciones: solo sirven para registrar las voces, pero no lo que se ve. Y transcribir una grabación es un proceso más lento que hojear los apuntes de un cuaderno”.

Lejos de sentir desconsuelo  por el futuro del oficio en una época donde abundan las herramientas cibernéticas y en el cual incluso el teléfono celular sirve para entrevistar, realicé el ejercicio que Randall aconseja: pedir   a editores y reporteros que me muestren y cuenten acerca de sus libretas de apuntes.

Un editor que viajó cuatro días a Sucumbíos para hacer una serie de crónicas vino con tres libretas llenas de observaciones, detalles, descripciones, cifras,  ambientes, climas, sabores, gestos, expresiones, rostros.

Otro me contó cómo fusiona la tradición y la modernidad: usa cuadernos y esferos, pero también graba en su iPhone ideas que se le ocurren mientras hace la reportería, en especial cuando  no alcanza a escribirlas al hablar con la gente o cuando tiene urgencia de describir un hecho que no debe dejar pasar.

Un reportero que viajó al Yasuní, donde estuvo  cinco días, trajo tanto material que le costó mucho escribir su crónica al revisar tanto detalle registrado en sus dos grabadoras y en sus tres libretas.

El resultado, gracias al profesionalismo de estos periodistas, confirma la sentencia de Randall:  “Si un reportero necesita que se le recuerde que  debe llevar un bolígrafo, quizás debería ir pensando en dedicarse a otra profesión. Pero sorprende  encontrar decenas de reporteros experimentados que  olvidan llevar algo tan esencial como la libreta de apuntes”.

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Bigwood, la prensa y una oveja negra

Por Rubén Darío Buitrón

Mateo Flores solo tiene 18 años y aún es colegial. Debería estar en primer año de la universidad, pero, justamente, le reprobaron un año como castigo debido a su fuerte carácter, a sus cuestionamientos y rebeldía.

Cerca de las siete de la noche llega, apurado, a la sala del IAEN, en el sector de La Carolina, en Quito.

Está solo. Se sienta en el ala derecha del auditorio principal, en la tercera fila, contando desde atrás.

Mira las dos pantallas gigantes colocadas a los extremos del escenario.  Observa quiénes son los panelistas. Escucha al primero de ellos: Óscar Bonilla, uno de los comisionados que investigaron los hechos ocurridos el 30 de septiembre de 2010, suceso conocido como el 30S.

Mientras habla Bonilla, Mateo, gordito, muestra un corte de pelo en el que los mechones negros de un lado son más largos que los del otro lado.

Los estilos de corte de pelo de los jóvenes se han vuelto en el país una expresión de resistencia, de irreverencia, de sentido de libertad.

Patricio Rivas, el catedrático chileno que modera el panel, espera que terminen los aplausos del público a Bonilla y deja que los grupos colectivos “30S”, “Nunca más” y “Patria Altiva y Soberana” se expresen, griten, se entusiasmen y coreen “No más impunidad”, “Viva la democracia”,

Rivas, que nunca logró controlar los 15 minutos reglamentarios para cada uno de los cinco panelistas, pero que, al final, no importó porque cada uno dijo que lo que quería y debía decir, anuncia a la estrella de la noche: el periodista estadounidense Jeremy Bigwood.

Mateo alcanza a decirme que su objetivo de este año es ser presidente del consejo estudiantil de su colegio. Y que no estudiará periodismo, porque no le gusta, porque le parece mediocre. Y que tiene dos sueños, que luego me los dirá, porque este momento empíeza a hablar Jeremy Bigwood, pronunciando despacio sus palabras, con un claro español.

Mateo me pide que le regale dos o tres hojas de la libreta donde apunto cosas. “Yo quiero hacer un libro de esto”, susurra.

Bigwood empieza a hablar. Nada ni nadie lo interrumpe.

El silencio en el auditorio es conmovedor. Como conmovedoras son las confesiones del periodista:

“Yo voy a hablar sobre las posibles influencias del gobierno estadounidense y otros elementos como los negocios y los medios de comunicación, sobre EE.UU.  respecto a Latinoamérica y las posibles repercusiones de estos asuntos acerca de los eventos ocurridos en el Ecuador.

“Yo trabajo en Washington indagando información histórica por medio de la ley Foyers y la Ley de Información de los Estados Unidos. También trabajo por medio de los archivos nacionales y, por supuesto, utilizando cualquier otra fuente de información como el famoso caso Wikileaks.

“Por medio de mi trabajo he podido descubrir muchas cosas importantes para entender la forma de operar del gobierno de los Estados Unidos en América Latina.

“Uno prueba, quizás la más relevantes hoy, es el del Comité Church del Congreso de los EE.UU., la cual muestra que la CIA apoyó al poderoso periódico El Mercurio de Chile, haciendo mala propaganda para que cayera un presidente democráticamente elegido (Salvador Allende) y para que se frustrara la revolución en Chile.

“Uno de los documentos que encontré antes de la caída del régimen de Fujimori en el Perú fue sobre su asesor Vladimiro Montesinos. En el texto se describe a Montesinos como un oficial corrupto y se muestra cómo la Ley de Libertad de Información puede influir en algunos eventos.

“Fue al hacerse público este documento, por medio de decretos, que la gran parte de la población se enteró de ese hecho, y ese hecho es que mientras la revista Caretas denunciaba que la DEA investigaba a Montesinos por corrupto, la CIA lo apoyaba. La DEA y la CIA estaban trabajando en contradicción.

“En el caso de Venezuela investigué el golpe contra el presidente Chávez en 2002. Ahí fue difícil encontrar información. El Pentágono admitió  tener más de 300 páginas de documentos, pero se negó a liberarlas.

“Sin embargo, pude desclasificar documentos indicativos, como es un texto de la CIA que publicamos con Eva Golinger, el cual muestra que la CIA tuvo pleno conocimiento de la maduración del golpe.

“También obtuve documentos que muestran cómo los partidos políticos de oposición, fundaciones, ONGs y periodistas recibieron fondos de agencias de los EE.UU..

“Más tarde investigué el golpe en 2009 contra el presidente Manuel Zelaya, entre otros temas.

“En esos dos casos (Chávez y Zelaya) hubo apoyo e influencias de actores pesados de EE.UU.

“Generalmente podemos identificar tres conexiones: organizaciones internacionales de medios de comunicación con sede en Miami, negocios con relaciones muy fuertes en EE.UU. y, posiblmente, lo más importante, entidades del gobierno de los EE.UU. que se han metido en los asuntos internos de otros países, como son la NSA, la CIA, la USAID y la NED, organismos del propío Departamento de Estado más una sopa de letras que son subcontratistas y jóvenes latinoamericanos que han sido influidos por medio de becas.

“Hay sentido en hablar con más detalle csobre la cantidad y la complejidad de entidades de EE.UU. que trababan en la política externa. Sin duda, la mayoría de estas entidades han trabajado acá en el Ecuador.

“Primero debemos empezar con la NSA, que es muy famoso ahora por las denuncias de Edward Snowden. La NSA era una organización que era hasta ahora muy secreta y que intenta chupar toda la información electrónica posible de todo el mundo.

“La organización no tiene la necesidad de tener presencia en un país porque pueden hacerlo por medio de satélites y redes digitales. Ayer (martes 24), en las Naciones Unidas, la presidenta de Brasil, Dilma Rouseff, dijo: Las intromisiones en los asuntos de otros países violan las leyes internacionales y los principios que deben guiar los relaciones entre ellos, especialmente entre las naciones amigas.

“La CIA no hace operaciones sin análisis, antes hacía mucha propaganda clandestina. Algo que pocas veces hemos notado es que CIA ha financiado al conglomerado más importante de prensa en la región, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), cuyos miembros como El Mercurio de Chile y una gran parte de la prensa venezolana han sido financiados para orquestar golpes contra la democracia.

“El Departamento de Estado tiene la misión de interactuar con otros países. El órgano principal de propaganda es la oficina de diplomacia pública, la cual opera para influir en los periodistas y en la opinión pública.

“También el Departamento de Estado tiene relaciones con otras entidades y contratistas que pueden influir en la política de otros países, por ejemplo, entre 2007 y 2009, la oficina del Departamento de Estado canalizó, a través de fundaciones locales de derechos humanos y trabajo, al menos cuatro millones de dólares a los periodistas en Bolivia, Nicaragua y Venezuela, a través de la Fundación Panamericana para el Desarrollo, FUPAD, con sede en Washington. FUPAD también trabaja en Ecuador.

“El Departamento de Estado rige las políticas de la USAID que intercambia información con la Oficina de Iniciativas de Transición, la cual ha tenido una fuerte presencia en Venezuela y Bolivia.

“Otros programas políticos de la USAID  en el Ecuador se hacen usualmente con una contratista estadounidense que apoya a ONGs. La USAID otorgó a MCI una beca para apoyar a los periodistas. Entre esos apoyos está la Fundación El Universo. Según lo que han dicho los asesores del MCI, el nivel de educación de los periodistas ecuatorianos es muy bajo y su independencia de los empleadores es nula. Por lo tanto, ningún periodismo es posible porque la información es viciada o no publicada por las presiones que les aplican.

“La USAID es una organización bastante opaca. Es difícil sacar información sobre ella pese a la Ley de Libertad de Información. La NEW (National Endowment por Democracy), que es un poco parecida a la USAID, nace para tomar el rol de propaganda que antes ejercía la CIA y es una organización que viene de los neoconservadores.

“Como dijo no de sus fundadores en 1981, mucho de lo que hacemos hoy se hacía de manera encubierta hace 25 años por la CIA. La NED pasa sus fondos directamente a contratistas y ONGs y también por medio de cuatro entidades, el Inernational Republican Institute, el National Democratic Institute y el American Center for Internacional Labor Solidarity que trabaja con sindicados y el Center for International Private Entreprise, de ahí el dinero se va a un sinfín de ONGs.

“Entre las ONGs que reciben fondos para proyectos en Ecuador se ve a International Republican Institute, con casi medio millón de dólares en 2013.

“Históricamente, las organizaciones de medios de comunicación y las ONGS han sido financiados por los EE.UU. para acompañar a las Fuerzas Armadas en la maduración y eventualmente en la ejecución de los golpes de Estado en contra de los gobiernos democráticos en América Latina.

“Hay muchos mercuritos en América Latina.

“Para el 30S todavía hay mucho por preguntar y descubrir sobre el rol que pudieron haber tenido los EE.UU. en el intento de golpe en Ecuador, en 2010. Al presidente de la SIP, hoy Jaime Mantilla, director de uno de los principales diarios del país, recientemente Ricardo Restrepo (del IAEN) le preguntó si es legal que la prensa sea financiada por la CIA para armar golpes de Estado en América Latina. Jaime Mantilla no lo negó.

“Para mí, como investigador, me queda una pregunta colgada que vale la pena investigar. “Cuáles, si existen, son los nexos entre los actores involucrados en el 30S y las agencias de política exterior de los EE.UU.

“Gracias”.

Bigwood recibió una ovación. El público estalló, de nuevo, en consginas, lemas y vivas.

El sencillo hombre de 65 años, calvo, de lentes sin marco y barba y bigote canos recibía los aplausos sin inmutarse, con una pequeña sonrisa y un actitud reverente hacia el público y sus compañeros de panel.

Vendrían después el asambleísta Miguel Carvajal, el periodista Rodolfo Muñoz y la exguerrillera Rosa Mireya Cárdenas.

Bigwood, sin embargo, deslumbró a Mateo.

-Creo que voy a escribir un libro sobre esto- me dijo sonriendo, con sus ojos rasgados y solicitándome más hojas de mi cuaderno.

“Soy la oveja negra entre mis compañeros”, confesó este muchacho que nunca conoció a su padre. “La gran mayoría de mis compañeros están dedicados a los drogas o tienen problemas por embarazos prematuros”.

Se calificó como un socialista de nacimiento que siempre trata de acudir a encuentros como estos para aprender más de la realidad.

Cuando se acabó la botella de agua que había traído me dijo que tenía varios sueños: entrevistar al presidente Correa, dirigir el consejo estudiantil de su colegio, presidir la Federación de Estudiantes Secundarios del Ecuador (FESE) y transformarla.

Vivo en el Batán Alto, por el Quicentro, me precisó.  Hablaba conmigo pero también se daba tiempo para atender las cosas importantes que decían los panelistas.

¿Lees?, le pregunté y sentí que era una típica pregunta de hombre mayor a un chico que quizás le sobre entusiasmo pero le falte formación.

Su respuesta fue la que menos esperaba: “Desde hace años leo las obras de Marx, a Engels y a Lenin, pero, sobre todo, a la persona que más admiro en el mundo: el Che Guevara”.

No tengo dudas, me dijo luego, de aquel hermoso poema del chileno Pablo Neruda: “Podrán cortar las flores, pero no podrán detener la primavera”.

De pronto, de nuevo entre la algarabía y las emociones, la presentadora  agradeció la presencia del público luego de que el comisionado Carlos Baca pronunciara intensas palabras en homenaje simbólico a las víctimas del 30 de septiembre de 2010.

Mateo me pidió mi número telefónico y yo se lo di. “En realidad –me dijo acercándose a mi oído izquierdo- ahorita quiero seguir leyendo al Che Guevara y pienso que voy a estudiar Derecho o Economía Política. Con eso llegaré a ser lo que he querido ser desde chiquito: presidente de la República”.

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Quito, 28 de septiembre de 2018

Consejos para escribir, por Edgar Allan Poe (un taller literario)

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Los consejos para escribir que Poe dejó como pistas en sus obras. Un taller literario imprescindible en 7000 caracteres.

El taller literario de Poe

 

Por Valeria Tentoni*

Si Edgar Allan Poe fuese docente de escritura creativa, coordinador de un taller literario o clínica de obra y este verano, por ejemplo, alguno de nosotros se sentara a aprender bajo su guía, estas son algunas de las cosas que, quizás, escucharía de su boca al disertar alrededor de la composición, de la belleza, de las formas, de la escritura, del cuento, de la novela y de la poesía.

No es tan caprichoso imaginar que, secuestrado de su era y trasplantado a esta, estaríamos ante él como se estaría ante un escritor joven (no llegó a vivir más de 40 años) que llena la heladera y paga las cuentas trabajando como periodista cultural freelance. “Otro, que ha dirigido diarios y revistas, un amigo del poeta, confiesa que era difícil emplearlo y se estaba obligado a pagarle menos que a los otros, porque escribía en un estilo demasiado superior al vulgo”, escribió Baudelaire sobre Poe.

Estaríamos ante un neurótico, como lo catalogó Borges en una nota de La Nación de 1949: “Para el pobre Poe el mero hecho de existir era atroz”, dice allí.

Y también: “Poe se creía poeta, sólo poeta, pero las circunstancias lo llevaron a escribir cuentos, y esos cuentos a cuya escritura se resignó y que debió encarar como tareas ocasionales son su inmortalidad”.

No es tan caprichoso imaginarlo de ese modo. O sí, y con buena voluntad lo disculpan.

Total, “la historia es una pura ficción del principio al fin”.

Total, no podría venir a cobrarlo, desde que nosotros los que leemos todavía estamos vivos pero él ha entrado hace mucho en la región de las sombras.

Acá, un mashup de extractos de distintos escritos suyos:

“Hay ciertos temas de interés absorbente, pero demasiado horribles para ser objeto de una obra de ficción. El mero escritor romántico debe evitarlos si no desea ofender o desagradar. Solo se los usa con propiedad cuando lo severo y lo majestuoso de la verdad los santifican y los sostienen”.

“El entierro prematuro”, Cuentos completos (Edhasa, traducción de Julio Cortázar)

*

“La verdad es que una cosa es la perseverancia y una muy distinta el genio”.

“Tengo para mí que un poema largo no es en modo alguno un poema. Afirmo que la frase ‘un poema largo’ es lisa y llanamente una flagrante contradicción de términos.

No necesitaré apenas observar que un poema merece el título de tal únicamente en cuanto nos exalta, elevando el espíritu.

El mérito de un poema es proporcional a esa vibración anímica.

Ahora bien, todas las exaltaciones son, por psíquica necesidad, pasajeras. Aquel grado de exaltación que cabe esperar de un poema para que así se denomine, no puede ser mantenida a lo largo de una composición de cierta longitud.

Transcurrido un lapso de media hora, a lo sumo, el entusiasmo decae, hasta extinguirse. Sigue a ello un invencible aburrimiento, y el poema resulta entonces real y efectivamente insoportable”.

“La brevedad excesiva degenera en mero epigrama”.

“El sentido de la belleza es un instinto inmortal arraigado en el espíritu del hombre”.

“Definiré, en resumen, a la poesía lírica como la creación rítmica de la belleza”.

De “El principio poético”, en Poemas en prosa (Editorial Apolo, 1946, traducción de Francisco Susanna)

*

“Sólo con el desenlace siempre a vista es como podemos imprimir a un argumento aquel aire indispensable de secuencia e ilación, haciendo que los incidentes y en particular el tono general propendan por todos lados al desarrollo del plan”.

“Creo que la manera como se acostumbra componer una narración es radicalmente equivocada. (…) Para mí, la primera de todas las consideraciones es la de un efecto a producir. (…)

Luego de haber optado por un efecto a la vez original e intenso, calculo si ha de ser preferible lograrlo por medio del argumento o por medio del tono, o bien con un argumento ordinario y un tono singular y a la inversa, o bien con un argumento y un tono peculiares, buscando más tarde las combinaciones de hechos o de tono que puedan coadyuvar a la obtención del efecto”.

“Si una obra literaria resulta demasiado larga para ser leída de un tirón, debemos renunciar al efecto, sobre manera importante, derivado de la unidad de impresión, pues, cuando son necesarias dos sesiones, se interfieren las ocupaciones ordinarias y queda destruido de golpe el efecto de conjunto”.

“La belleza es el dominio único y legítimo del poema”.

“La verdad es que la originalidad (excepto para las inteligencias de temple excepcional) no es en modo alguno, como muchos suponen, una cuestión de instinto o de intuición. En general, para alcanzarla, hay que buscarla trabajosamente, y aun cuando se trata de un mérito positivo del orden más elevado, es una cosa cuyo logro requiere menos espíritu de invención que de negación”.

De “La filosofía de la composición”, en Poemas en prosa (Editorial Apolo, 1946, traducción de Francisco Susanna)

*

“En el cuento propiamente dicho —donde no hay espacio para desarrollar caracteres o para una gran profusión y variedad incidental—, la mera construcción se requiere mucho más imperiosamente que en la novela”.

“En esta, una trama defectuosa puede escapar a la observación, cosa que jamás ocurrirá en un cuento. Empero, la mayoría de nuestros cuentistas desdeñan la distinción. Parecen empezar sus relatos sin saber cómo van a terminar y, por lo general, sus finales —como otros tantos gobiernos de Trínculo—, parecen haber olvidado sus comienzos”.

“En manos del artista auténtico, el tema, la “obra” no es sino una masa de arcilla, con la cual —según el tamaño de la masa y la calidad de la arcilla— puede hacerse cualquier cosa a voluntad o de acuerdo con la habilidad del artesano. La arcilla, pues, es el esclavo del artista. Le pertenece. Claro está que el genio de éste se manifiesta claramente en la elección de la arcilla. No debe ser ni fina ni gruesa, en teoría, sino lo bastante fina o gruesa, lo bastante plástica o rígida, como para servir mejor a los fines de la cosa a crear, de la idea a realizar, o, más exactamente, de la impresión a producir. Hay artistas, empero, a quienes sólo agrada el material más fino, y que por tanto sólo producen los vasos más finos. Por lo regular son muy transparentes y excesivamente frágiles”.

“Ver con claridad la maquinaria —las ruedas y engranajes— de una obra de arte es, fuera de toda duda, un placer, pero un placer que sólo podemos gozar en la medida de que no gozamos del legítimo efecto a que aspira el artista. Y, de hecho, con demasiada frecuencia sucede que toda reflexión analítica sobre el arte equivale a reflejar a la manera de los espejos del templo de Esmirna, que representan deformadas las más bellas imágenes”.

“Me propongo demostrar, en la primera oportunidad conveniente, que todas las impresiones tanto de belleza física como moral son rigurosamente matemáticas, y tienen su origen último en el simple reconocimiento de la igualdad. Esta idea no parecerá tan sorprendente si observamos que todas las formas concebibles son radical y esencialmente triangulares. Las matemáticas, de hecho, son el alma –la verdadera poesía del universo”.

De sus Marginalias (en español y en idioma original)

*

Bonus track

¿Leyeron, en sistema, el ensayo “La filosofía del mobiliario” de Edgar Allan Poe, donde se despacha sobre alfombras, espejos y lámparas y el gusto decorativo de los estadounidenses, y el “Elogio de la sombra”, de Junichirò Tanizaki, donde se deleita en el detalle de las siluetas de oscuridad de las viviendas japonesas?

También es interesante leer ese juego occidente-oriente bajo la hipótesis de Baudelaire:

“Tengo la persuasión de que Edgar Poe y su patria no estaban al nivel”.

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  • Tomado del blog de la editorial argentina Eterna Cadencia

Decálogo para escribir buenas historias, por Rubén Darío Buitrón

Guaranda, seminario 20 y 21 de mayo

Por Rubén Darío Buitrón

1.- Describir detalladamente cada uno de los objetos, prendas, personas, ambiente, colores, olores, sabores, texturas, sonidos.

2.- Investigar previamente los hechos, personajes, antecedentes, consecuentes, lenguaje
especializado, historia…

3.- Contextualizar los hechos que se van a contar mediante la recopilación de datos, cifras, documentos, hemerotecas, entrevistas a las fuentes conocedoras del tema, observación directa e indirecta, conocer y observar los lugares sobre los cuales se va a narrar.

4.- Recopilar información por su propia iniciativa sobre la especialidad, las edades, las
características, la experiencia, las condiciones del equipo humano que realizará el trabajo acerca del cual se narra la historia.

5.- Citar siempre y con rigor todas las fuentes de donde tomaste la información. Nunca omitir que has reproducido una parte, una cita, o un dato de otro autor.

6.- Contrastar y verificar la información con las fuentes directas y/o los protagonistas acerca de los datos y los hechos que el periodista observa directamente en su reportería.

7.- Narrar las consecuencias de los hechos previos, ya contados, y describir minuciosamente los resultados de las investigaciones tanto de los protagonistas como del propio periodista. Esta parte del relato se la construye con la presencia del reportero en los lugares donde ocurren los hechos posteriores.

8.- Contar hechos importantes de la historia contemporánea, de tal manera que la difusión de estos hechos y su conocimiento por parte de la sociedad sirve para que los lectores reflexionen acerca de la trascendencia de conmover al mundo gracias al periodismo.

9.- Utilizar las técnicas narrativas y las formas periodísticas más adecuadas para que la
historia impacte, seduzca, conmueva y, sobre todo, provoque una reacción social de la
audiencia.

10.- Publicar el trabajo periodístico a pesar de cualquier riesgo personal que se presente,
porque el periodista tiene la misión de velar y descubrir hechos relacionados con el bien
común y el interés de la mayoría, sin servir jamás a objetivos particulares ni callar la verdad.

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Guaranda, 20 de mayo de 2018

Enseñar periodismo en humildes aulas universitarias

Por Rubén Darío Buitrón

Guaranda, Provincia de Bolívar.

He llegado al caer la tarde del viernes a esta tierra dulce de vientos sobrecogedores.

Al arribar al hotel aún tengo el recuerdo del alucinante y estremecedor paisaje nevado del Chimborazo.

Amanece. Es sábado 19 de mayo.

Voy a la Universidad Estatal de Bolívar. Me dirijo a un auditorio que la Facultad de Administración presta a la de Comunicación. Hay 80 butacas verdes.

Aún no llegan los estudiantes y salgo a caminar por el campus.

La Universidad de Bolívar es triste, gris, con instalaciones básicas, deterioradas.

Me pregunto por qué hay universidades pobres y universidades ricas.

¿Por qué es tan silenciosamente agresiva esta sutil inequidad?

Los jóvenes empiezan a llegar, puntuales, al seminario-taller de periodismo que empieza hoy y termina mañana.

Empezamos conociéndonos.

Yo soy Rubén Darío, simplemente, y pueden tutearme. 

Porque somos colegas. Compañeros del mismo fuego interno, soñadores del mismo apostolado.

No es fácil conectarse, a menos que la actitud del instructor sea auténtica.

Poco a poco van dejando su timidez.

Su reverancia.

Y empiezan a escuchar.

Preguntan.

Se asombran.

Se conmueven.

Se sensibilizan.

Toman notas.

Miran.

Leen.

Hacen ejercicios.

Escriben.

Pero, antes de escribir, reflexionan, piensan.

Aprenden cómo se titula.

Cómo se hace un lead.

Pero, sobre todo, aprenden para qué sirve el periodismo, qué sentido tiene hacer noticias para una sociedad indiferente que no lee, que no se autoeduca, que va volviéndose analfabeta funcional.

Me nombran docente honorífico.

No es para tanto, le digo al catedrático y amigo Danilo Villarruel, artífice de este seminario taller y directivo de El Diario de Riobamba.

Y así es. Nada de homenajes.

Me basta con sembrar la semilla en las almas de Karol, de Vanessa, de Jhonny, de Génesis, de Olenka, de Andrés, de Johanna, de Mariana, de Flora, de Mayito…

En ellos se huele el deseo de aprender. Hay empatía entre ellos y yo.

Se percibe en el aire -y en los textos- las ganas de aprender.

Y ese es mi diploma.

Mi único diploma: mirar las chispas que brillan en sus ojos, sentir su pasión por las palabras y por contar los hechos.

Son los periodistas que empiezan a construir el presente.

Acerca del futuro, ellos tendrán que enseñarme y yo deberé aprender cuando a ellos les llegue su momento.

Domingo, 20 de mayo de 2018

Escorpión

Higuita, René

Por Rubén Darío Buitrón

Es una leyenda del fútbol mundial: René Higuita.
Es un hombre de espaldas, vestido con traje deportivo.
Lleva una camiseta verde. Mide un metro con 78 ctm. El cabello negro, muy negro y ensortijado, le cae hasta los hombros.
Coincidimos en uno de los ascensores del aeropuerto de Medellín.
Le pregunto si es el mismísimo René Higuita. “Sí, señor”, me dice con la tradicional amabilidad paisa: José René Higuita Zapata.
Y me extiende una de sus manos para saludar, las mismas manos con que hizo tanta historia en el fútbol mundial quien fue considerado entre los mejores arqueros del mundo.
El rostro moreno, con la piel curtida por el sol. Barba y bigote. Sonrisa amable.
Nacido el 27 de agosto de 1966 en una familia muy pobre en las barriadas populares de Medellín. Está casado con Magnolia y tiene cuatro hijos: Pamela, Cindy, Andrés y Wilfred.

Y aunque se hizo famoso en el planeta gracias a su extraordinaria personalidad en la cancha, aunque fue uno de los mejores guardametas del mundo, aunque no solo evitaba los goles bajo su portería sino que los hacía en arcos contrarios con extraordinarios tiros libres y penales, es un ser humano sin poses ni arrogancias.  Es humilde y modesto.
Retirado del fútbol activo, mantiene puesta la camiseta de su equipo de toda la vida, Nacional de Medellín, ahora como preparador de porteros.
En los entrenamientos con los arqueros jóvenes, mientras les enseña los secretos del oficio, aún hace su famosa y temeraria jugada del escorpión, que asombró al mundo en un partido Inglaterra vs. Colombia en el mítico estadio de Wembley, en Londres.
Cuando estaba por retirarse con una historia deportiva y personal brillante, tuvo que superar acusaciones graves del poder político y judicial. Pero nunca consiguieron doblegarlo, pese a que en su país la justicia, como en muchos otros de América Latina, funciona para quienes tienen el poder.
Antes de despedirse recuerda la época que jugó en Quito, en el Auquitas de mi corazón, en el 2004. Fue un ídolo. Su presencia llenó de espectáculo el estadio del sur, pobre y humilde como él.
Coincidimos de nuevo: Aucas es el equipo de los rostros puros de pueblo.

Martes, 1 de mayo de 2018

Quince periodistas nicaragüenses de medios oficialistas renuncian a su cargo

Nicaragua periodistas

Quince periodistas nicaragüenses de medios oficialistas renunciaron a sus cargos por considerar que no están defendiendo la realidad de la crisis actual en el país centroamericano, reportó La Prensa de Nicaragua.

“La comunicación debe ser siempre abierta. He apostado por un periodismo que dignifique a la persona, que engrandezca a Nicaragua y que busque la verdad”, dijo el periodista y presentador del canal 10, Mario Medrano, al despedirse en vivo de la audiencia después de tres años de informar en el noticiero Acción 10.

En medio de las protestas ciudadanas por inconformidades con el Gobierno de Daniel Ortega, Medrano expresó que prefiere dar un paso al costado argumentando que aún cree en el ejercicio periodístico profesional, responsable y apoderado de la verdad.

La también periodista del canal 10 Joseling Medrano siguió los pasos de su compañero y confirmó su renuncia. “Mi responsabilidad de informar va a seguir. Esperemos que el diálogo sea con prontitud y hago un llamado a la paz”, señaló Joseling Medrano.

Como Mario y Joseling Medrano, otros 13 comunicadores nicaragüenses renunciaron a sus cargos en medios de comunicación oficialistas en medio de las protestas que en los últimos siete días han dejado un saldo de 34 muertos, 428 heridos y más de 100 detenidos.

Redacción NTN24

Rubén Darío Buitrón: El actor político intenta incidir en las acciones del poder

Periodismo independiente

Por Marino Báez, periodista residente en EE.UU.

Una de las grandes confusiones de la inmensa mayoría de periodistas, a partir de la batalla mediática que vivimos hoy en día, es considerar que su papel radica en la defensa de las ideas, las directrices, y sobre todo, los intereses económicos de los patrones o propietarios de los medios de comunicación, sin tomar en consideración que “cuando distorsionamos o callamos la verdad, incurrimos en la mentira y perdemos todo principio de libertad”.

Al parecer no se ha comprendido bien, en esta importante profesión de periodistas de la prensa privada como pública, la diferencia que existe entre ser un actor político y ser un suscitador de lo político.

“El actor político -nos dice Rubén Darío Buitrón– intenta incidir, influir o presionar al poder político para conservar o incrementar sus cuotas de poder en las esferas económicas, financieras y comerciales”.

Si valoramos el ejercicio del periodismo como una profesión de servicios, no así para servirnos, podríamos decir que hoy día se desarrolla el papel de periodista suscitador, provocador y agitador con una posición política, porque cuando observamos la ética y responsabilidad de ejercer la práctica periodística de manera profesional no podemos olvidar que la actitud de este profesional de la comunicación debería ser equilibrada, honesta, contrastada y estrictamente apegada a la verdad.

Es en ese terreno lleno de insectos que carcomen la moral que no hemos querido caer durante los más de treinta años que tenemos ejerciendo el periodismo reporteril y de opinión.

El pasado sábado 7 de abril del 2018 pusimos a circular nuestra primera obra literaria, en la cual dejamos constancia de la mayor parte de los artículos que hemos publicados en el portal periodístico almomento.net y que titulamos La Tapa, visto que los presidentes latinoamericanos tapan todos los actos de corrupción que cometen sus funcionarios.

El concepto periodístico de La Tapa es un legajo literario que consta de 180 páginas y 52 artículos de opinión, los cuales versan sobre la corrupción administrativa en América Latina, principalmente en República Dominicana, donde desnudamos la grave situación que impera en el país con el tráfico ilegal de haitianos, producto de la corrupción administrativa, un enclave de que “la corrupción es un cáncer que corrompe todas las esferas del planeta y carcome los corazones del ser humano”.

Ser lo más objetivo posible en los escritos que publicamos ha sido el norte de nuestra trayectoria periodística, siempre en busca de la verdad. A pesar de que no hay verdad absoluta, pero entendiendo que la verdad siempre estará por encima de la mentira.

El ejercicio de periodista no es una profesión común y corriente, porque requiere de estudios continuos, investigación y actualización constante, para no caer en subjetividades cuando convertimos los detalles que nos sirven las fuentes en noticias y la presentamos a los lectores, radioescuchas y televidentes.

El periodismo es la profesión que sustenta a los pueblos y sus habitantes, siempre que actuemos con transparencia y apego a la ética, la moral, las buenas costumbres y el cumplimiento de las leyes.

Debemos empoderarnos y cambiar la forma de generar información, porque los profesionales del periodismo de hoy en día sólo cubren las fuentes y publican noticias interesadas, pero no tienen olfato para investigar los hechos que conmueven a la colectividad.

El periodismo de hoy es tan gelatinoso que actualmente las informaciones que nos ofrecen la mayoría de los periodistas se contradicen  instantáneamente y el común denominador de las personas no sabe quién tiene la verdad.

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Tomado de almomento.net, periódico digital de República Dominicana

Rubén Darío Buitrón: Rechazo el sensacionalismo colombiano en el caso de los periodistas ecuatorianos secuestrados

Tuit sensacionalista

Por Rubén Darío Buitrón

Rechazo el sensacionalismo y el amarillismo de cierta prensa que juega con la corrupta antiética de la primicia, la exclusiva o el golpe.
Rechazo que las fuentes del periodismo colombiano sean militares inidentificados, a quienes a cambio de un mendrugo de especulación noticiosa protegen sus nombres para que les sigan alimentando de versiones morbosas y no verificadas.
Rechazo que el complejo de inferioridad de ciertos periodistas ecuatorianos nos haga creer a los ciudadanos que “si lo dice la prensa colombiana es verdad”.
Rechazo que una prensa mercantilista se burle de los sentimientos de los ecuatorianos frente al secuestro y al riesgo de morir de nuestros compatriotas (que no son tres. Son muchos más).
Rechazo que no seamos capaces de recordar cómo la prensa del vecino país se alineó con las mentiras de su expresidente Álvaro Uribe cuando bombardeó territorio ecuatoriano.
Rechazo el rol de los poderosos medios colombianos como altavoces de la oligarquía conservadora-liberal que hace más de medio siglo asesinó a Gaitán para desaparecer al líder que podía cambiar la caduca estructura de su Estado que hasta ahora se mantiene.
Rechazo la complicidad de los medios colombianos que nunca han cuestionado la cesión de la soberanía nacional al ejército estadounidense con la instalación y permanencia impunes de las ocho bases militares de EE.UU.
Rechazo a la prensa incapaz de poner por encima de sus mezquinos intereses particulares los sufrimientos de la gente común.

La perra recién parida y con ojos de mendigo

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Perra con hambre

Por Rubén Darío Buitrón

Era domingo por la tarde y decidimos acortar el camino a casa.

Tomamos la avenida González Suárez, uno de los sectores de Quito donde viven la clase alta y la élite (empresarios, viejos políticos, ministros, periodistas jubilados a la fuerza, diplomáticos, banqueros, herederos ricachones).

En mitad del trayecto recordamos que no teníamos pan ni queso para el desayuno de mañana y decidimos comprar algo en la panadería Ambato.

Bajamos del auto y nos dirigimos al local. El viento empezaba a enfriar el ambiente y pronto caería la tradicional neblina que por las noches envuelve el entorno y recuerda imágenes londinenses.

Una perra callejera, recién parida, de pelaje blanco grisáseo, esperaba algo en las afueras del garaje de un lujoso edificio de apartamentos.

Parecía tener miedo o frío. Parecía que esas sensaciones no le permitían tomar la decisión de huir o quedarse, pero su mirada era tan expresiva y triste que resultaba imposible no conmoverse al verla.

Pero no la veía nadie. O casi nadie. Ni siquiera el guardia del edificio, que permanecía indiferente en su garita.

En la avenida González Suárez la gente llega o se va de sus apartamentos en elegantes vehículos, la mayoría cuatro por cuatro o modelos híbridos o coches Mercedes Benz, BMW, Audi…

Cuando los ocupantes de los departamentos salen de sus altos edificios y llegan a la calle lo hacen para ejercitarse, sudar con sus calentadores y zapatillas Nike o Adidas o Umbro o Puma, por lo general dejándose llevar por un perro de raza: un labrador Retriever, un Bulldog, un Caniche, un Pastor Alemán, un Boston Terrier…

Curiosa analogía. Autos de lujo, grandes, potentes, arrogantes. Perros de lujo, grandes, poderosos, atemorizadores.

Pero era domingo por la tarde y la avenida estaba semidesierta.

Semidesierta como el ánimo de la perra recién parida, con sus tetas flacas que se bamboleaban, frágiles y pequeñas, mientras seguía en su dilema de huir o quedarse.

En la panadería no había nadie más que la cajera. En una de las canastas pusimos un molde de pan integral, un queso bajo en grasa, la cuenta por favor. Gracias.

Salimos y nos percatamos que la perra cambió de actitud.

Ya no proyectaba miedo hacia nosotros. Nos observaba con esa dolorosa mirada humana de quien no ha comido hacía tiempo. Sus ojos seguían nuestros pasos.

No entramos al auto.

Sin decirnos nada, presintiendo que algo debíamos hacer frente a la soledad y a la indiferencia que en ese momento sufría el animal, frente al absurdo de que una perra callejera fea y recién parida haya llegado a esa avenida -como si supiera que al menos de la basura también sofisticada que los guardias uniformados de los edificios circundantes saquen en la noche en sus containers podría caer algún desecho o un pedazo de comida-, María le dio un buen pedazo del molde que habíamos comprado.

Sí. Tenía hambre. Mucha hambre. Comía, masticaba, se metía al hocico el pan como si alguien fuera a quitárselo.

Entramos de nuevo al local, compramos un pan redondo y grande y dudamos si sería conveniente acompañarlo con leche o con agua.

¿Tendría sed después de comer los dos pedazos de pan? ¿Necesitaría tomar un poco de leche para que sus cachorros alcanzaran a lactar algo y alimentarse?

Decidimos comprar un recipiente de plástico y una botella de agua. En el recipiente pusimos el líquido junto al pan redondo.

La perra no volvió a mirarnos. Sobre la acera quedaron las migas repartidas en un círculo grande y al lado el recipiente al que ni siquiera se acercó.

Cuando terminó de comer giró en dirección contraria a nosotros y caminó tres cuadras hasta encontrar una escalinata a su izquierda.

Abajo, en la parte de atrás de los elegantes edificios desde donde se divisa, entre la neblina, el valle de Tumbaco, se veía un grupo de casuchas de un piso, cuadradas, con bloques de cemento.

En la parte superior de las viviendas, los hierros que quedan en el aire por el supuesto de que algún día se construirá un segundo nivel sirven para secar la ropa y las cobijas.

La perra desapareció de nuestros ojos entre el caserío desordenado, construido en una pendiente sin pavimentar, con la maleza atestada de basura y excrementos.

Por allí, entre las viviendas, serpenteaban, malolientes y repugnantes, las tuberías de alcantarillado de los altos edificios.
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