Sandra Ochoa Naula, (+), la reportera de la gente invisible

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Tenía 44 años apenas. Pero el cáncer había llegado a morder a pedacitos los últimos años de Sandra Ochoa Naula, periodista y abogada cuencana.
Falleció hoy, miércoles 10 de mayo, en el hospital José Carrasco del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) en su ciudad.
Allí estuvo internada durante semanas, siempre con la esperanza de que la vida diera un vuelco y de pronto, como suele ocurrir cuando se producen los milagros, volviera a ser la excepcional persona que fue.
El pasado 11 de febrero fue su cumpleaños y la recordé, pero cometí el error de no llamarla.
Nunca supe que estaba grave y nadie me lo contó, quizás porque ella misma no sabía cuánto había avanzado la enfermedad dentro de su cuerpo.
Pero aunque nos hablábamos muy pocas veces, nunca perdimos el contacto, pese a que hacían muchos años, una década quizás, que ya no trabajábamos juntos.
Era feliz.
Se casó con Marco Saltos, tecnológo médico, y era madre de una niña todavía pequeña y de dulce nombre: Amancay, de seis años.
Yo no pude verla en esa intricada estación del tren de su existencia, pero recuerdo cuánto amaba a sus padres,Vicente Ochoa e Inés Naula, y cuánto sufrió en silencio por la enfermedad de su madre.
Estudió Comunicación Social en la Universidad Católica de Cuenca y fue en esa etapa cuando la conocí en el Diario El Tiempo, cuando trabajaba como reportera y Ricardo Tello y yo dirigíamos el periódico y manejábamos el proyecto de convertir al periódico de vespertino en matutino y de dotarle de una nueva visión, de nuevas percepciones, de nuevos compromisos, sobre todo con el periodismo de la gente común, sobre todo con el periodismo al servicio de quienes nunca o casi nunca aparecen en los medios.
Su anécdota favorita cuando nos reuníamos a conversar era narrar cómo, antes de convertirse en reportera, había decidido que dedicaría su existencia a Dios.
Por eso ingresó a un convento de monjas, donde estuvo poco tiempo: afortunadamente para el periodismo ecuatoriano, se dio cuenta de que aquella no era su vocación y cambió de forma drástica su futuro cuando empezó a estudiar periodismo mientras trabajaba en El Tiempo.
Siempre sorprendente, siempre dedicada a fondo a lo que se proponía, hacía reporterismo y era catedrática, pero resolvió ir en busca de otro objetivo más: la carrera de Derecho.
Sus alumnos la querían porque nunca fue “la licenciada” ni “la doctora” ni la “profesora”. Era Sandra. O Sandrita, como le decíamos todos los que la queríamos tanto.
Cronista de alma y corazón, un día propuso al periódico investigar cómo sus compatriotas, en especial de la zona donde ella nació, arriesgaban y arriesgan su vida para llegar a Estados Unidos.
Era una idea muy arriesgada, porque a diferencia de otros reporteros, que se protegían con la visa y el pasaporte, ella resolvió que viviría exactamente todos los avatares de los migrantes: el viaje en la clandestinidad hacia una playa desconocida, el trayecto en una pequeña embarcación, atestada de personas, por el mar hasta llegar a un punto donde los recogerían los “coyotes”, el terrible momento en que los “coyotes” dejaban solas a las personas para que, por su cuenta, intentaran atravesar desiertos y fronteras a espaldas de la temible policía de migración estadounidense.
Sandra Ochoa lo vivió, lo sufrió y lo contó en una magnífica serie periodística que tuvo repercusión internacional.
Con ese trabajo ganó el premio nacional de reportaje “Jorge Mantilla Ortega”, que organizaba cada año diario El Comercio y era el concurso periodístico más importante del país.
Nunca olvido su gesto cuando ganó el premio: vino a Quito y me llamó para que fuera su invitado especial a la ceremonia de premiación del concurso. Ella consideraba, según dijo aquella noche, que sin nuestro decidido apoyo nunca hubiera podido emprender ese viaje histórico para los periodistas ecuatorianos.
El reportaje llamó la atención de los editores del mundialmente famoso periódico norteamericano The New York Times, que también publicó, en inglés, el testimonio personal de la valiente e intrépida Sandra Ochoa Naula.
El premio nacional y la publicación de su trabajo en uno de los periódicos más importantes del mundo no le cambiaron.
Sandrita fue siempre Sandrita, humilde, modesta, sencilla. Tampoco cambió cuando fue centro de una polémica porque en una rueda de prensa del presidente Correa ella hizo una pregunta y el mandatario la llamó “gordita horrorosa”, en referencia a la insistencia con la que cuestionaba y con la que intentaba obtener la información.
La vanidad y el ego no anidaban en su espíritu limpio y claro, en su cariño por sus colegas, sus amigos, su familia, sus alumnos.
En su decidida manera de hacer periodismo al servicio de la gente de su ciudad, de su provincia, de su tierra.
En su amor por el oficio, amor que queda como semilla para las nuevas generaciones de periodistas y para nosotros, para mí, que siempre recordaré sus abrazos, su alegría, su explosiva forma de reír, su lucha por desnudar realidades dolorosas que la sociedad y los poderes intentaban ocultar.

Periodismo ecuatoriano en crisis

El periodismo ecuatoriano no ha mejorado ni ha empeorado con la Ley de Comunicación, vigente desde hace cuatro años.

Tampoco su nivel se ha elevado a un nivel superior. No ha sido suficiente que a partir de esa ley se crearan la Superintendencia de Comunicación (Supercom) y el Consejo de Regulación de la Comunicación (Cordicom).

No existe un propósito de conseguir excelencia de contenidos pese a las auditorías, advertencias, sanciones y multas de la Supercom ni con la teorización filosófica que hace el Cordicom de lo que, según la Ley y los grandes pensadores de la comunicación mundial, debiera constituirse en el deber ser de los medios y los periodistas ecuatorianos.

Con ciertas excepciones que ameritarían otro análisis, los medios privados y los temas que ellos abordaban antes de la Ley de Comunicación eran el producto de intereses particulares o pasaban por los filtros y la censura del poder mediático empresarial representado en los dueños de la prensa –agrupados, por ejemplo, en la antes poderosa y hoy moribunda AEDEP-.

La Ley de Comunicación, que en su esencia tiene la intención de democratizar el acceso a la información, no ha logrado hasta ahora que el periodismo nacional mejore su nivel y los ciudadanos muchas veces caen en un nivel de confusión por la extrapolación de sus discursos noticiosos.

En el sector público, estatal o gubernamental (habría que precisar que no es lo mismo “público” que estatal y gubernamental), cuatro años después de la Ley y nueve años después de que se incautaran, como toda razón jurídica y moral, los medios de la banca corrupta que destrozó al país hacia fines de los años 90, tampoco encontramos periodismo de calidad.

Los medios mal llamados “públicos” (si lo fueran, en ellos se expresaría el pensamiento plural y democrático de todos los ecuatorianos, sea cual fuere su pensamiento, y no se mostraría solo la parte de la realidad que conviene al oficialismo), que en realidad son progubernamentales o partidistas, tampoco han logrado posicionarse como alternativa a la prensa privada.
Sin embargo, este objetivo tendría que convertirse en su “deber ser” y su programación (en el caso de canales y radiodifusoras) y sus espacios (en el caso de los medios impresos) tendrían que ser la mejor manera de mostrar cómo se hace buen periodismo frente al discurso presidencial.

Discurso contra de la “prensa corrupta” (una generalización injusta, porque en el país hay medios privados, aunque sean muy pocos, que sí hacen su trabajo con honesta dignidad, en especial en las provincias no tomadas en cuenta por el gran poder político y económico, es decir las que no son Guayas y Pichincha).

¿Qué pueden esperar los ciudadanos ecuatorianos de los medios, privados y gubernamentales, si está claro que la obsesión en contra de los autodenominados “grandes medios” es tan intensa y evidente en la confrontación del Régimen contra ellos ignorando que en el país existen cientos de canales, radios y periódicos que no son iguales a El Universo, Expreso o El Comercio, pero que tampoco se asemejan a El Telégrafo?

¿Qué pueden esperar los ciudadanos ecuatorianos de los medios, privados y gubernamentales, si estos ignoran grandes fragmentos de la realidad como lo hacen los medios impresos oficialistas, todos armando sus agendas en función de sus intereses ideológicos o políticos o partidistas o proselitistas o económicos o financieros?

En televisión sería un enceguecimiento inútil negar la calidad de la puesta en escena de un programa como Visión 360 (Ecuavisa), así como no se puede dejar a un lado la crítica al pobre desempeño del noticiero matinal de esa misma estación televisora donde se evidencia la mano del exembajador Alfredo Pinoargote.

Pinoargote es un desequilibrador de cualquier intento democrático y plural de mantener el pluralismo en la forma de entrevistar y en la actitud agresiva o contemplativa frente a unos y otros entrevistados.

También es absurdo negar que en la TV oficialista hay excepcionales intentos de salir del molde, como los programas de Carlos Rabascall, Rodolfo Muñoz, Mariuxi Mosquera y Xavier Lasso, entre los pocos que destacan.

Pero, para ser justos, tenemos que decir que la mayoría de programas tanto informativos como de “entretenimiento” siguen los moldes anteriores a lo que hacían los canales cuando estaban en manos de la banca corrupta, en especial Gama TV y TC Televisión, al punto que la mayoría de sus directores, jefes y reporteros son los mismos que estaban en aquella época.

¿De obedientes a los hermanos Isaías pasaron a obedientes a las líneas oficiales? ¿Cómo fue ese proceso interior? ¿Espiritual, ideológico, salarial?

¿Será por eso que no se diferencian unos y otros programas de entrevistas matinales o los noticieros del mediodía y la noche que mantienen unos y otros?

Solo se distancian en las visiones sesgadas y en la repetición de un esquema ya obsoleto en muchos países del mundo.

En lo demás, la estructura es la misma porque, entre otras razones, no existen líderes dentro de los canales gubernamentales que sean capaces de proponer alternativas no solo técnicas ni estructurales, sino de contenido, que es lo que más importa para la información, la educación y la promoción de la reflexión social en las audiencias.

Pör eso, si me preguntan a dónde está yendo el periodismo ecuatoriano mi respuesta podría sonar muy drástica.

Pero si seguimos como estamos, nos espera el abismo.

Los medios privados fingiendo ser “independientes” y la prensa oficialista fingiendo ser también “independiente”, sin que ninguno de los sectores lo sea ni lo pueda ser.

Es patético cómo el periodismo ecuatoriano se ha extraviado a nombre de una “independencia” que no existe, así como tampoco existen ni el periodismo objetivo ni el imparcial.

Mientras los medios de uno y otro lado no logren recuperar la credibilidad, por lo menos sincerando sus líneas editoriales y transparentando sus intenciones, no alcanzarán el objetivo de que el público crea en ellos y, más bien, seguirán profundizando, desde un lado y desde otro, las vendas ideológicas que nos impiden a 15 millones de ecuatorianos mirar la realidad en su conjunto.

Eso es lo que deberían reflexionar y profundizar quienes ahora pretenden cambiar la Ley de Comunicación a espaldas del pueblo y de los ciudadanos.

La bofetada de Revista Time a la “sociedad blanca” de los EE.UU.

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La fuerza del periodismo es así.
Y lo es cuando asume la realidad con valentía, con decisión, con un proceso reflexivo interno en la sala de redacción en el que lo que prima es mostrarle a la sociedad frente a un espejo de cuerpo entero para que vea cómo se reflejan todas sus miserias.
“Un medio es una nación hablándose a sí misma”, decía el dramaturgo norteamericano Arthur Miller.
Y lo que ha hecho la prestigiosa revista TIME en su más reciente edición son las dos cosas: ponerle a la sociedad gringa un espejo de cuerpo entero y generar en esa sociedad un profundo debate acerca de sus propias hipocresías, prejuicios y actitudes mojigatas.
Con su portada, en apariencia tan simple pero en realidad tan estremecedora y contundente, TIME dice a Estados Unidos y al mundo que es solo un mito la democracia norteamericana cuando tocamos el tema de los derechos humanos, el racismo contra los negros o “afroamericanos”, la impunidad policial y militar, la igualdad, el cuento de que es el país de las oportunidades porque, supuestamente, en EE. UU. triunfa todo el que quiere triunfar.
Con un simple tachón de marcador rojo a un año simbólico, 1968, TIME cuenta al mundo y a su país la mentira de que en ese año terminó la larga e histórica lucha de los negros contra su discriminación, contra la falta de trabajo, contra la persecución de los fascistas del Ku Klux Klan (movimiento que defiende la preminencia de “la raza blanca” en su país, contra los asesinatos en masa, contra el desplazamiento de los negros a barrios marginales, contra el crimen a los líderes Marthin Luther King y Malcom X.
En Estados Unidos la segregación racial fue practicada como un hecho usual de la “sociedad blanca” hasta mediados del siglo XX, pero como resultado de la lucha por el Movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos se firmó la Ley de Derechos Civiles en 1964, en la que se prohíbe la aplicación desigual de los requisitos de registro de votantes y la segregación racial en las escuelas, en el lugar de trabajo e instalaciones que sirvan al público en general (“lugares públicos”) y en 1965 la Ley de derecho de voto.
Pero una ley no es suficiente. Los negros siguieron en su lucha por los derechos que estaban en el papel, pero no en la realidad.
Y de esa lucha surge el liderazgo de Marthin Luther King, asesinado en forma impune -de nuevo- en Memphis, el 4 de abril de 1968.
Los seguidores de Luther King reaccionaron con ira y rebeldía. Se tomaron las calles en decenas de ciudades estadounidenses. Fueron reprimidos con brutalidad.
Y cuando se pensaba que aquella lucha había tenido sus resultados, justo cuando el poder político lo maneja un negro de ancestro africano, el presidente Barack Obama, se suceden uno tras otro los asesinatos a jóvenes negros, la mayoría de ellos atravesados por las balas de los policías “blancos”.
El último incidente colmó la paciencia de una raza y un sector social heridos por la justicia no aplicada, por la falta de sentencia a los asesinos, por un poder que permite a los “blancos” y a su Policía cometer crímenes atroces.
Fue en Baltimore, en la Avenida Pennsylvania, donde se concentró la mayor parte de protestas tras la muerte bajo custodia policial del joven negro Freddie Gray.
Hubo motines, protestas violentas, comercios quemados y saqueados.
Como dice diario El País de España, “los casquillos de las granadas de gas usadas para implementar el toque de queda o la todavía fuerte presencia policial, reforzada por la Guardia Nacional que no se desplegaba en la ciudad desde 1968, recordaban que la situación dista aún de ser normal. Nadie baja la guardia en esta ciudad que seguirá bajo toque de queda entre las diez de la noche y las cinco de la mañana lo que queda de semana”.
La calma regresa tímidamente a Baltimore. Pero la rabia por la muerte de Freddie Gray, que está bajo investigación, sigue ahí. Y no se debe solo a la brutalidad policial contra los negros.
“Esto es por Freddie, pero va más allá de Freddie”, decía Malvin Towns, un joven afroamericano que en las protestas portaba una pancarta con el lema: “Freddie no murió en vano. Derechos civiles ahora”.
Una demanda ampliamente compartida en una ciudad donde la mayoría afroamericana -el 64% de la población- es mucho más pobre que la minoría blanca. Tan solo en el barrio negro de Gray, Sandtwon-Winchester, el 51% de la población activa está desempleada y el salario promedio es menos de la mitad de la media nacional.
“Frustración”, “ira” son los términos que más se usan para definir el estado de ánimo de los jóvenes afroamericanos en Baltimore.
Y ellos son los protagonistas de las protestas y disturbios en una ciudad incapaz de ofrecer a esta juventud salidas al círculo vicioso de pobreza, falta de oportunidades, drogas y cárcel en el que tantos se sumen. El 89% de la población carcelaria de Baltimore es negra, según el Justice Policy Institute. La mayoría no ha cumplido los 35 años.
Christiane Smith, una joven madre afroamericana, escuchaba junto a su hijo de cinco años estas discusiones. ¿La solución? “No lo sé -admitió- pero queremos que se haga justicia para todos los hombres que murieron a manos de la Policía. Y también para nosotros. Tenemos que hacer algo, tenemos que cambiar esto”.
Desde esas mismas calles, el congresista afroamericano Elijah Cummings llamaba a todo Estados Unidos a prestar mucha atención a las voces de Baltimore.
“Esta es la voz de los derechos civiles de esta generación y América debería estar escuchando”, sostuvo el demócrata. Si no, reiteró ante las cámaras de CNN el miércoles, “Baltimore puede volver a pasar en cualquier otro lugar. Y en cualquier momento…”.
Está visto. Quienes suelen ponernos a Estados Unidos como ejemplo de la democracia, la libertad y las oportunidades, están mintiendo.
Estados Unidos es un país enmascarado. Condena a las naciones por la falta de democracia y, sin embargo, no la ejerce a plenitud. Condena a las naciones por violar los derechos humanos y, sin embargo, allí se lo hace todos los días. Condena a quienes luchan por cambiar la sociedad y, sin embargo, su sociedad se cae en escombros por la falta de cambios, por los abismos sociales, porque los pobres son muy pobres y los ricos son muy ricos.
TIME nos ha dado una lección de civismo. Una lección de sensibilidad. Una lección de cómo los periodistas debemos conectarnos con la gente común.
Eso se llama periodismo.

Wikitribune, un nuevo sitio web contra las noticias falsas

Walles, Jimmy

“Los periodistas y los ciudadanos trabajarán mano a mano en Wikitribune”, asegura Jimmy Wales.

A Jimmy Wales, el fundador de Wikipedia, le molesta especialmente “que la gente tome decisiones basadas en mentiras e informaciones falsas”.

Por eso ha decidido crear Wikitribune, a tiempo para las elecciones generales en el Reino Unido el próximo 8 de junio, pero con la intención de ir mucho más allá.

Wales se propone trasladar el modelo Wikipedia al periodismo, aunque poniendo un énfasis especial en la transparencia y el fact checking, para contrarrestar la avalancha de fake news que ha comprometido la fiabilidad de los medios (los digitales y los tradicionales).

Wales se ha apoyado entre otros en el profesor de Periodismo de la CUNY Jeff Jarvis, creador de BuzzMachine, y en la actriz y activista Lily Cole, fundadora de Imposssible, para el lanzamiento de su nueva iniciativa, que aspira a romper moldes en el periodismo digital.

“Por primera vez, los periodistas profesionales y los ciudadanos periodistas trabajarán mano a mano y como iguales, escribiendo las noticias según ocurren, editándolas sobre la marcha y creando una comunidad de comprobadores de datos“, advirtió Wales, que empezó a concebir la idea cuando escuchó por primera vez a la asesora de Donald Trump, Kellyanne Conway, justificando la difusión de “hechos alternativos”.

Pese al vínculo personal de Wales, Wikitribune no está afiliado con Wikipedia ni con la Wikimedia Foundation.

El nuevo medio aspira a financiarse inicialmente por crowdfunding (la campaña se inició el 25 de abril) y a contar pronto con una plantilla profesional, reforzada con equipos de voluntarios.

El acceso a Wikitribune será en principio gratuito, aunque Wales ha reconocido que los modelos usados por el New York Times (cobrando a partir de un número de artículos) o por The Guardian (que ha creado su red de “miembros” que contribuyen económicamente a su versión digital) podrían servir de guía para el futuro del nuevo medio.

“Tenemos que desarrollar un modelo para que los medios no dependa exclusivamente de la publicidad online y de la tiranía del click“, ha declarado Wales en el anuncio de la nueva plataforma. Wikitribune no tendrá accionistas, anunciantes o subscritores, sino “seguidores” que pagarán entre 12 y 17 euros al mes, y a cambio podrán participar en la toma de decisiones sobre qué temas deberá cubrir la plataforma.

Los periodistas, por su parte, trabajarán bajo los principios de transparencia total, facilitarán el contenido íntegro de sus grabaciones y accederán a que sus artículos pasen por un proceso de community checking and rechecking“, con la participación de voluntarios que comprobarán (y recomprobarán) los datos.

Por CARLOS FRESNEDA

Los trolls van ganando la batalla en las redes sociales

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En el 2008, Barack Obama estableció un parteaguas al integrar las redes sociales en su estrategia de campaña presidencial, un factor que contribuyó a ganarse su lugar en la Casa Blanca. Su estrategia se convirtió en el emblema del poder de las redes sociales en la opinión pública y las democracias.

Con el paso del tiempo también han aumentado prácticas deshonestas como el uso de bots que buscan difundir masivamente un mensaje y posicionarlo en la conversación digital; o de trolls que pretenden desacreditar adversarios y críticos.

Se ha documentado que hasta el mismo gobierno mexicano se ha valido de estas prácticas en su comunicación digital que no le han permitido repuntar en los niveles de aprobación.

Lo cierto es que estas prácticas, más que impulsar los espacios, resultan dañinas para el ejercicio democrático pues alejan a los ciudadanos de estas plataformas y desconectan su realidad de su actividad digital.

NOTICIA: Twitter: desde los “trolls” hasta el futuro incierto de la red social

“Es un riesgo muy grande porque pervierte el medio y si Twitter se convierte en una batalla campal, deja de ser interesante para los que vamos a escuchar a aprender, a debatir incluso y entender por qué el otro piensa distinto”, explica David Ruiz, director general de la agencia de marketing digital Smartup España, en entrevista con El Economista.

No es un secreto que en las épocas electorales, la presencia de los bots y trolls va en aumento y es previsible una mayor actividad debido a las elecciones del Estado de México, Veracruz, Coahuila, Nayarit del 2017, y las federales del 2018.

Esto puede resultar contraproducente. Las redes sociales distan de convertirse en un reflejo fiel del comportamiento de los ciudadanos en las urnas, situación que se demostró en las elecciones de Estados Unidos con la poco previsible victoria de Donald Trump, o la victoria del
Brexit en el referéndum del Reino Unido, también inesperada.

Pero estas plataformas sí representan un termómetro de tendencias, dice David Ruiz. Plataformas como Facebook o Twitter son un vertedero de ideas, discusiones y preocupaciones sobre los cuales los candidatos pueden apoyarse para desarrollar su plataforma electoral.

NOTICIA: Los trolls están ganando la batalla en Internet

Con el aumento de los bots y el ruido que generan en las redes sociales, los usuarios reales son ahuyentados de las conversaciones y los estrategas tienen menos posibilidades de “escuchar” las preocupaciones, motivaciones o problemas que las personas enfrentan y que podrían servir para diseñar los mensajes de los candidatos durante sus campañas. Y el ambiente se ensombrece con la proliferación de las noticias falsas.

Smartup confirmó que esto es vital para poder acercarse a los ciudadanos durante las pasadas elecciones españolas, cuando desarrollaron una campaña en la que se generaron más de 10 millones de menciones en redes sociales. Y la lucha contra los bots es una constante.

“La batalla continua la que teníamos. Cada que un candidato político para el que trabajábamos hacía una manifestación en medios, automáticamente los bots mandaban los mensajes de los otros partidos políticos contrarios. Es algo con lo que debemos seguir peleando y no veo que haya una evolución positiva al respecto porque determinadas formas de entender la política creen que es adecuado hacer esto”, comenta.

Si bien los tweets no necesariamente se traducen en votos, sí les permitió generar mensajes clave a los candidatos y acercarse tanto en línea como fuera de ella con el electorado. Y justamente esa es la clave en el análisis de las redes sociales: más que traducir usuarios en votos, se trata de lograr empatía y acercamiento real con las personas.

NOTICIA: Watson combate trolls en Twitter, videojuegos y exploración petrolera

“Realmente nosotros sí estábamos viendo las tendencias que estaban ocurriendo y le íbamos indicando al partido político por dónde iban las acciones, por qué se veía y el ruido que estaba ocurriendo de un lado y del otro, lo cual no quiere decir que se traducía en votos”, asegura.

A pesar del avance de las nuevas herramientas digitales como las transmisiones en vivo de Facebook, Instagram o Snapchat, el director de Smartup dice que en las estrategias políticas digitales deben prevalecer los valores de antaño: la cercanía y la sinceridad.

“Muchas veces el candidato no lo entiende y pretende utilizarlo como el medio comunicación más, y ese es el error”, señala.

julio.sanchez@eleconomista.mx

La nefasta alianza entre los medios y los “exit poll”

Por Rubén Darío Buitrón

La grave crisis política y el desorden social que provocó un exit poll mal hecho (o malintencionado) el domingo 2 de abril (“pudimos haber fallado”, se justificó días después de generar el caos nacional el director de Cedatos, Polibio Córdova) lleva a la conclusión, por el bien del futuro del país, de que se reforme el Código de la Democracia, la ley que regula todo procedimiento relacionado con las elecciones ciudadanas para elegir autoridades.

El hambre de rating llevó a los canales de televisión a contratar “exit poll”: Ecuavisa y Canal Uno lo hicieron con Cedatos y los autodenominados “medios públicos” (controlados por el Gobierno) lo hicieron con Perfiles de Opinión.

La ansiedad por ser los portadores de la primicia, que en realidad no lo era porque el “exit poll” es un simple sondeo a los ciudadanos en las puertas de los recintos electorales, donde se puede mentir, negar, cambiar el nombre del verdadero candidato por el que se votó y otros deslices, llevó a que los canales privados, en especial Ecuavisa y Canal Uno, ni siquiera tuviera cuidado con el lenguaje.

A las 5 de la tarde, hora en la que se cierran las votaciones, el veterano y experimentado Alfonso Espinosa de los Monteros, vicepresidente de Ecuavisa y presentador de noticias, con una sonrisa poco conocida en él, pese a sus más de 40 años en el oficio, anunció que “ya tenían los resultados electorales” y que enseguida los anunciaría la conductora Gabriela Baer.

Lo mismo, con distintos estilos, lo hicieron Canal Uno (cuyo conductor y vicepresidente, Rafael Cuesta, renunció una semana después como responsable de lo que produjo el exit poll), y Teleamazonas, con el presentador Milton Pérez.

Pero los medios llamados públicos, que siempre insistiré en que son gubernamentales y que los dos conceptos no son compatibles), también lo hicieron.

Bajo la conducción del entrevistador Carlos Rabascall, la cadena de canales formada por Ecuador TV, Gama TV y TC (estas dos, estaciones incautadas por el Gobierno hace ocho años a los exbanqueros Isaías), presentó simultáneamente a lo que ese momento hacía la competencia privada un “exit poll” de la encuestadora Perfiles de Opinión.

La gravedad de lo que ocurría después empezó ahí, cuando Ecuavisa y Canal Uno, en especial (Teleamazonas fue más cauto y prefirió ir silenciándose en ese terreno), confundieron a los televidentes y al propio candidato perdedor, Guillermo Lasso, de la alianza CREO-SUMA, haciéndolo creer que había ganado las elecciones y que era el presidente electo, pero la única cifra que tenían era una probable no verificada, la del exit poll de Cedatos.

Es la visión mercantilista del manejo de un medio. Es la vieja tradición, ya obsoleta en muchos países, de que el mejor medio es el que tiene la primicia. Pero, en este caso, una primicia demasiado arriesgada porque no se sustentaba en la realidad.

El periódico digital más prestigioso del Ecuador, en cambio, que tiene habituados a sus miles de lectores a conocer la noticia antes que cualquier otro medio, había anunciado el viernes anterior a la elección que no contrataría exit poll y que, como corresponde en una democracia madura, esperaría hasta las ocho de la noche, hora en la que la máxima autoridad en esta instancia, el Consejo Nacional Electoral (CNE), daría las cifras oficiales del conteo rápido realizado técnicamente por una institución solvente y no politizada como la Escuela Politécnica Nacional y sus mejores especialistas en matemáticas y estadísticas.

Ecuadorinmediato fue objetivo de críticas por esa actitud, pero los hechos futuros le dieron la razón. A quienes le dijeron que no era lógico que teniendo la posibilidad de emitir los resultados de un “exit poll” los lectores tuvieran que esperar el resultado oficial del CNE, el medio digital respondió:

“Esa es la crítica que recibimos por asumir una posición ÉTICA y RESPONSABLE ante la opinión pública. Nos sentiríamos asqueados de publicar falsedades y promover el odio entre los ecuatorianos para que salgan a las calles instigados por una medición totalmente cuestionada. No, gracias, no es censura de prensa, es decencia la que nos mueve a ser respetuosos con la nación”.

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Y por supuesto que Ecuadorinmediato tuvo razón. No era prudente exponer a mayor tensión, enfrentamientos y hasta graves conflictos políticos (como después ocurrió) a un país sometido durante casi un mes, en el ballotage, a una de las campañas más duras y virulentas, con guerra sucia de por medio, con acusaciones de uno y otro lado, con injurias, burlas, calumnias y ofensas a los candidatos opositores.

Pero otros medios no hicieron lo mismo. Incluso hubo uno, local, que a las cuatro de la tarde, cuando aún faltaba una hora para cerrar la votación, empezó a difundir tomas del “festejo” de la tienda de Lasso.

Y, para colmo, un diario guayaquileño, Expreso, al día siguiente, el lunes 3, publicó el perfil del supuesto presidente electo, Guillermo Lasso.

http://ecuadorinmediato.com/index.php?module=Noticias&func=news_user_view&id=2818818188&umt=expreso_nombro_a_guillermo_lasso_como_45_presidente_republica_rafael_correa_reacciona_lo_tenian_todo_preparado

Como dijo el presidente Rafael Correa, “Otro “periodista” que proclamó presidente electo a Lasso… ¡y al día siguiente! ¡Lo tenían todo preparado! (Es el mismo “periodista” que entrevistó a Capaya. ¿Lo recuerdan?) Otra muestra más de nuestra prensa libre… ¡Pero de toda ética y escrúpulos!”, enfatizó el Mandatario en su cuenta en la red social de Twitter”, señaló Ecuadorinmediato el día siguiente a la elección.

La convulsión social se inició así, por la irresponsabilidad de tres canales y un periódico que no tuvieron el cuidado de verificar sus datos, así como por la presentación de otro exit poll en los medios gubernamentales que discrepaba totalmente con el de Cedatos.

El caos, el descontento, el desconcierto, la sorpresa y la actual convulsión en ciertas avenidas de Quito contiguas al CNE por parte de violentos grupos simpatizantes de Lasso debe investigarse de oficio por el fiscal Galo Chiriboga que, como suele ocurrir con él en episodios graves para el país, no tuvo la agilidad para actuar.

Ahora, una vez confundido y mucho más tenso el país, cabe proponer que se siga la línea de Ecuadorinmediato si no se quiere que en las próximas elecciones, que serán en dos años para designar autoridades seccionales, vuelva el país a estremecerse.

No a los “exit poll” en el Código de la Democracia. Es simple. Y los medios tendrán que aguantar hasta que el CNE divulgue los resultados oficiales. Nada de competir por absurdas primicias que despiertan el odio entre ecuatorianos.

“Algunos países, como el Reino Unido Alemania, han hecho que sea un delito conocer las cifras de la encuesta de salida antes de que todos los centros de votación han cerrado, mientras que otros, tales como Singapur, los han prohibido por completo”.

https://en.wikipedia.org/wiki/Exit_poll

Esa es la salida. Pocos, los violentos, quieren que el Ecuador estalle en pedazos tras una elección democrática.

Lo civilizado es que el perdedor, aunque sea por un voto, reconozca el triunfo del ganador y el país siga adelante.

No hacia atrás, como quiere un sector que apoyó a Lasso y está convencido de que lo mejor que se puede hacer este momento es hundirle al país en una crisis política, luego social y, finalmente, económica.

Con ayuda de los medios que por intereses financieros, empresariales y políticos seguirán alentando la discordia y el caos.

El periodismo mercenario en el Ecuador

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Nunca, como ahora, se ha desnudado el papel de los medios y de sus periodistas en el Ecuador.

Sin ningún prejuicio, equilibrio, rigor, contrastación o verificación de los hechos están cumpliendo un libreto deleznable en favor de lo que, justamente, han dicho que lucharon durante los diez años del gobierno de Rafael Correa (en varias elecciones legítimas).

¿Cómo es posible que Ecuavisa, el canal de televisión que se jacta de cumplir 50 años de experiencia y que dice ser el de mayor sintonía y de “share” (televisor encendido) entre los televidentes del país, esté participando en el complot mediático y político para no reconocer el legítimo triunfo del presidente electo Lenín Moreno?

¿No quieren aceptarlo porque no era su candidato? ¿Debe tener un medio de comunicación un candidato preferido y actuar en contra del ganador si no triunfa ese candidato preferido?

Puede tenerlo, claro, porque los medios, los periodistas y cualquier ciudadano tiene derecho a optar por una alternativa electoral, pero, en el caso del periodismo, lo puede hacer solo si su decisión es ideológica y reflexionada, no si responde a los intereses económicos y financieros tanto del candidato al cual se le dio 80 por ciento de espacio durante seis meses frente al 20 por ciento que se les concedió a las vocerías del candidato del oficialismo.

Ecuavisa, como Teleamazonas, como RTS, como Canal Uno, vienen haciendo periodismo mercenario desde hace diez años, cuando sus amigos, allegados, financistas, empresarios, miembros de las cámaras de industrias, socios del Club de la Unión y analistas sesgados porque fueron ministros de la partidocracia vieja, perdieron el poder.

“El periodismo mercenario confunde prudencia y paciencia en el análisis con neutralidad. Objetividad con inmediatez. Visión de país con conciencia de clase. Arbitrariedad con subjetividad. Redundancia con honestidad intelectual. Militancia con neurosis. El Yo del periodismo mercenario se llena con el dios al cual identifica, al cual se funde, en este caso al libre mercado, al neoliberalismo, a las promesas de un individualismo abstracto, formal y excluyente. El periodismo mercenario se apropia o genera disputas de poder y se pone del lado del grupo al que obedece o se pertenece. El periodismo mercenario usa (este es el caso de la gran prensa en el Ecuador) la  tradición, el prestigio y la reputación –falsas o reales- de las que goza convirtiéndolo en servilismo disimulado. La honestidad, de la que se jacta, no es más que vulgar cinismo”.

https://leonardosai.wordpress.com/2011/04/06/periodismo-mercenario/

Periodismo mercenario es el diario Expreso, que publica, sin vergüenza alguna, el perfil del “presidente electo Guillermo Lasso”, al día siguiente, 12 horas después de que ya se conocía que el Consejo Nacional Electoral diera el triunfo legítimo a Lenín Moreno.

¿Por qué lo hizo? ¿Se equivocó? No lo creo. Es parte de la colusión de los medios para posicionar, a cualquier costo, a Lasso como presidente, pese a que el país y el mundo ya le han dado la espalda y nadie ni siquiera lo reconocer como parte beligerante.

Solo basta fijarse en el panegírico escrito a favor del candidato perdedor a la vicepresidencia de la República: Páez, nacido en Ibarra, figura como el ala dura del proceso de cambio que, desde el próximo 24 de mayo, liderará el presidente electo Guillermo Lasso”¿Cuál es la fuente de diario Expreso para asegurar semejante mentira y publicarla? ¿Quién le dijo a este periódico que Páez era “vicepresidente electo”?

http://www.expreso.ec/actualidad/el-fiscalizador-de-la-decada-del-correismo-GB1210787

O lo que hizo este mismo periódico al publicar un supuesto exit poll de Informe Confidencial, que según los directivos de esta entidad nunca realizó, como aclararon al periódico al día siguiente ellos, indignados por la falsedad.

http://www.expreso.ec/opinion/cartas-de-lectores/de-iesop-informe-confidencial-GE1215976

¿Qué decir de las portadas de este y otros periódicos llamados “la gran prensa nacional” cuando publican la información oficial entregada por el CNE acerca de los resultados y en sus titulares informativos (¿informativos o malintencionados?) colocan entre comillas la palabra “irreversible”, cuando el presidente del Consejo no dio los resultados como si fueran una posibilidad sino una realidad.

http://www.elcomercio.com/actualidad/cne-resultados-elecciones-balotaje-juanpablopozo.html

Si todo este juego que están haciendo los medios no es mercenario y no es a cambio de los miles de dólares en publicidad del Banco Guayaquil y no es por odio a quien ejerce ahora el poder político, se podría entender que son errores o puntos de vista respetables de la llamada gran prensa.

Por ejemplo, cuando el reportero de Teleamazonas, Freddy Paredes, le dice al presidente electo que “en el eventual gobierno suyo”, cuando el CNE ya dijo que es el mandatario escogido por el pueblo, ¿hay o no mal intención?

Por ejemplo, cuando el radiodifusor Diego Oquendo, preocupado porque hay un proceso para revertir su frecuencia de Radio Visión, se convierte en el por muchos tan aborrecido Paco Velasco de  Radio La Luna en tiempos de los forajidos y abre los micrófonos para soliviantar a que la gente salga a las calles, ¿hay o no mala intención?

Pero cuando miran hacia otro lado mientras las fuerzas de choque de CREO continúan sitiando Quito, mientras la gente que pasa cerca del edificio del CNE es agredida si no grita la palabra “fraude”, mientras las autoridades del Estado –especialmente el fiscal Galo Chiriboga, a quien nadie ha visto en estos días- no decidan (casi una semana después) qué proceso iniciar a Ecuavisa y a Cedatos, la encuestadora que al equivocarse de manera rotunda pretendió suplantar al CNE y generó tres horas de incertidumbre, desmentidos y hasta, como dice Expreso, discursos del “presidente electo Guillermo Lasso”, tenemos que decir lo que estamos diciendo.

El periodismo mercenario en el Ecuador está actuando, como asegura en este post, el estudioso Leonardo Sai:

“El periodismo mercenario se apropia o genera disputas de poder y se pone del lado del grupo al que obedece o se pertenece. El periodismo mercenario usa la  tradición, el prestigio y la reputación –falsas o reales- de las que goza convirtiéndolo en servilismo disimulado. La honestidad, de la que se jacta, no es más que vulgar cinismo”.

Ecuavisa, la gran decepción nacional

“Cuando miro Ecuavisa me arrepiento de haber estudiado periodismo, les queda muy grande el término de prensa libre”, dice Adriana Zambrano Mera en su página de Facebook.

No conozco a Adriana, pero la veo en su foto de perfil: joven, de rasgos finos en su rostro, sus comentarios son interesantes e importantes.

Pero este, el que se refiere a Ecuavisa, me parece esencial: marca un punto de inflexión que debe apuntar hacia la renovación total de la tenencia de las frecuencias de los medios de comunicación.

No es posible que se deje en el olvido lo ocurrido este domingo 2 de abril: el caso del fraude mediático de Ecuavisa, Cedatos y el candidato presidencial perdedor para posicionarlo como ganador y engañar al país.

Pero más allá de que existan sanciones penales y legales contra estos tres protagonistas de un abortado golpe mediático (y político, claro) en contra del proceso de la revolución ciudadana, corresponde ahora repensar en que nuestros jóvenes, como en el caso de Adriana Zambrano Mera, no se decepcionen del periodismo sino de una forma obsoleta y maliciosa de hacer lo que ellos, la gran prensa, llaman periodismo.

Tampoco se trata de defender a la revolución ciudadana como si fuera un proceso intachable en el cual se debe creer a ciegas.

No. Este blog ha sido reiteradamente claro en exigir a los mandatarios y a quienes han estado a la cabeza del movimiento gobernante, Alianza PAIS (AP), cambios radicales que van desde la manera cómo se eligen a los altos dirigentes de AP, que han fallado al no lograr la construcción de un partido o de una tendencia sólida, consistente y plural.

Adriana Zambrano se decepciona del periodismo y espero que no deje de seguir su camino en el oficio, pero detrás de su decepción de cómo se maneja la gran prensa, la que defiende los más poderosos intereses económicos y financieros y comerciales de la oligarquía ecuatoriana arropada ahora en una peligrosa y violenta derecha ideológica.

Esa derecha ideológica que logró reunir, alrededor de Lasso, desde los grupos fascistas extremos y el Opus Dei hasta el extremismo infantil de grupos indígenas militantes de la debilitada Conaie y una izquierda enceguecida y fanatizada incoherente cuya actitud se dibuja con claridad cuando subió a la tarima de campaña presidencial y llegó a cantar, tomada de la mano con el banquero y excandidato, el himno de los pobres, el himno de los desposeídos: “El pueblo unido jamás será vencido”.

Pero la decepción de Adriana Zambrano hay que curarla con nuestra actitud ciudadana frente a los medios de comunicación no solamente privados, tradicionales y, muchas veces, voceros de actitudes y posiciones mercenarias.

Es esencial, en este momento, que comprendamos que hemos perdido tiempo, como Estado y como ciudadanos, en la construcción de un poderoso sistema público de medios de comunicación e información que se convierta en una alternativa contundente y absolutamente confiable.

La UNESCO es muy clara en sus conceptos sobre la prensa pública que, como insisto siempre, no es gubernamental ni estatal, sino ciudadana:

“Los medios públicos y comunitarios deben estar protegidos institucionalmente y deben tener garantizado su financiación para que puedan ejercer sus funciones centrales para la consolidación de las democracias.

Los medios públicos son medios hechos, financiados y controlados por el público, para el público. No son comerciales ni de propiedad gubernamental, son libres de la interferencia política y la presión a partir las fuerzas comerciales.

A través de los medios públicos, los ciudadanos son informados, educados y también entretenidos. Cuando garantizada con pluralismo, diversidad, independencia editorial, financiación apropiada, rendición de cuentas y transparencia, la radiodifusión de servicio público (RSP) puede servir como una piedra angular de la democracia”.

http://www.unesco.org/new/es/office-in-montevideo/comunicacion-e-informacion/desarrollo-de-los-medios/medios-publicos-y-comunitarios/

Esa es la construcción que aún no empieza. O, que si ha empezado, no ha tenido el empuje suficiente en la medida en que los ciudadanos no son conscientes de que ellos, y no ningún grupo político ni financiero, son los dueños, los propietarios, los directivos, los editores y los constructores de las agendas informativas.

¿Cómo se construyen esas agendas informativas en un medio público?

Con la participación directa de un grupo plural de ciudadanos que tengan formación y que lleguen a las instancias directivas sobre la base de concursos de méritos y conocimientos pero, sobre todo, con la comprensión de lo que el resto de ciudadanos que conforman la sociedad quiere y demanda conocer sin sesgos, sin intereses ocultos, sin patrones que diseñan líneas editoriales pensando en sus propios bolsillos.

Hacia esa ruta hay que caminar.

No es fácil, porque, incluso, algún sector del gobierno no logra asumir que los medios públicos en el Ecuador no existen y no existirán en tanto no se deje a los ciudadanos edificar una prensa nueva, fresca, distinta, con alta credibilidad pero también con alta calidad en sus contenidos y en sus puestas en escena.

Mientras eso no suceda, la joven Adriana Zambrano Mera tendrá razón en decepcionarse de lo que tiene a la mano: medios oscuros y sinuosos que se dejan utilizar para fraudes mediáticos, medios comprometidos con el pasado y no con el futuro.

Once libros escritos por periodistas

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Si estás buscando un próximo libro para leer, mira esta selección de 11 libros escritos por periodistas que todos debemos leer.

 

1. A sangre fría – Truman Capote

Seis años le llevó al periodista y escritor estadounidense Truman Capote dar vida a esta novela que fuera finalmente publicada en el año 1966. Aclamada por la crítica, la historia gira en torno a un múltiple asesinato. Un detallado trabajo de campo le permitió a Capote dotar la captura, confesión, condena y posterior ahorcamiento de los autores del crimen de gran realismo.

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2. Operación masacre – Rodolfo Wash

“Operación masacre” es una de las primeras novelas de no ficción escritas en español. El libro, publicado en 1957, reúne toda la investigación del periodista argentino, Rodolfo Walsh, acerca de los hechos ocurridos el 9 de junio de 1956 en Buenos Aires. Tras dos generales sublevarse contra el gobierno de facto, que había destituido a Perón en septiembre de 1955, se produce lugar una brutal represión que tortura y acaba con la vida de varias personas.

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3. Los suicidas del fin del mundo. Crónica de un pueblo patagónico – Leila Guerriero

También de mano de una periodista argentina llega este libro de crónicas que logra narrar de manera inigualable la oleada de suicidios que entre los años 1997 y 1999 tuvo lugar en la pequeña localidad alejada de las grandes ciudades, Las Heras. Con un detallado trabajo de campo como trasfondo, Guerreiro logra conjugar la reconstrucción de estas tragedias con la rutina de una localidad prácticamente en el medio de la nada.

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4. Diez días que conmovieron al mundo – John Reed

Recurriendo en casi toda la obra a la modalidad de reportaje, el periodista norteamericano John Reed, narra desde las calles los sucesos que tuvieron lugar durante la Revolución Soviética de Octubre (1917). Tal fue el impacto de este trabajo publicado en 1919, que el propio Lenin recomendó su lectura, traducción y difusión.

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5. Las aventuras del capitán Alatriste – Arturo Pérez-Reverte

“Las aventuras del capitán Alatriste” es una colección de siete libros que tienen la autoría del escritor y periodista español Arturo Pérez-Reverte. El relato nos llega de mano de Iñigo de Balboa, un pequeño niño que cuenta la historia de Diego Alatriste y Tenorio, más conocido como capitán Alatriste, un veterano que tras servir en los tercios de Flandes malvive en las calles de Madrid.

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6. Ébano – Ryszard Kapuscinski

Considerado por muchos como el mejor reportero del siglo, en este libro Kapuscinski se sumerge en la vida del continente africano. Lejos de caer en los lugares comunes u ofrecer una mirada distante, este periodista nacido en Bielorrusia vive en las casas de los arrabales más pobres, enferma de malaria cerebral, se expone a los guerrilleros y se desespera como cualquier habitante de la región.

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7. La pasión según Trelew – Tomás Eloy Martínez

Este trabajo del periodista argentino Tomás Eloy Martínez que fuera publicado por primera vez en 1973, aunque más tarde prohibido y quemado, relata los hechos ocurridos en Trelew el 22 de agosto de 1972 cuando 16 guerrilleros, acusados de promover un intento de fuga, fueron fusilados por sus carceleros. En sus páginas se esconde una narrativa fascinante acerca de lo que fue una de las rebeliones encendidas de este país latinoamericano.

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8. El corazón helado – Almudena Grandes

Este libro de la escritora y periodista madrileña Almudena Grandes publicado en el año 2007, gira en torno a la vida de Julio Carrión. Un poderoso hombre de negocios de quien, el día de su muerte, sus hijos descubren que además de una acaudalada herencia también les ha heredado varios oscuros secretos de su pasado y su paso por la Guerra Civil y en la División Azul.

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9. El ladrón de orquídeas – Susan Orlean

Publicada en 1998 por la periodista y escritora estadounidense Susan Orlean, esta obra gira en torno a Laroche, un hombre buscavidas que se sumerge en la difícil tarea de clonar una orquídea llamada fantasma, persiguiendo dos finalidades. La primera de ellas hacerse rico y la segunda evitar que esta plantea se extinga por causa de su tráfico ilegal.

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10. La hoguera de las vanidades – Tom Wolfe

Escrita en el año 1987 por el periodista estadounidense Tom Wolfe, esta novela ha sido considerada una excelente sátira a las costumbres de la sociedad en Nueva York. En sus páginas Wolfe aborda las exclusivas fiestas de Park Avenue, el submundo que se esconde tras la policía y los tribunales del Bronx, el universo Harlem, el mundo de las altas finanzas, entre otros rincones que hacen a esta ciudad estadounidense.

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11. Al pie de un volcán te escribo – Alma Guillermoprieto

En este trabajo, la periodista, bailarina y profesora mexicana Alma Guillermoprieto, da vida a 12 crónicas a través de las que cuenta la dolorosa realidad que vivieron varios países latinoamericanos entre los años 1989 y 1993. Historias que cuando las termines de leer te obligarán a ver el mundo con otros ojos.

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Fuente: Universia

Las herramientas del reportero

Reportero gráfico

Rubén Darío Buitrón|@rd_bui

‘Un reportero necesita un conjunto de capacidades que le permitan descubrir hechos y registrarlos con precisión. Requiere también un equipo técnico básico y buen equipo mental”.

La definición del maestro británico David Randall, en su libro ‘El periodista universal’, es exacta.

Y la recordé cuando miraba una foto en la que un grupo de periodistas abordaba a un funcionario público.

En la imagen destacaban dos reporteros: ambos sostenían sus grabadoras digitales con dirección a la persona que hablaba, pero había una diferencia.

Mientras uno de ellos solo tenía la grabadora, el otro estaba armado de lo que Randall define como equipo técnico básico: una libreta y un esfero.

No se trata de satanizar el uso de la grabadora y demonizar el neologismo ‘desgrabar’, pero sí es importante que los reporteros valoren que la herramienta tecnológica, por más sofisticada que fuera, debe ir acompañada, siempre, del instrumental más simple y eficaz: libreta y esfero.

Randall lo explica: “Sin dejar de usar la grabadora, es muy importante el cuaderno de notas. Aparte del riesgo de un fallo técnico, las grabadoras tienen limitaciones: solo registran las voces, pero no lo que se ve. Y transcribir una grabación es más lento que hojear apuntes de un cuaderno”.

Lejos de sentir desconsuelo por el futuro del oficio en una época donde abunda la cibernética y en el cual incluso el celular sirve para entrevistar, un día realicé el ejercicio que Randall aconseja.

Un editor que viajó cuatro días a Sucumbíos para una serie de crónicas vino con tres libretas llenas de observaciones, detalles, descripciones, cifras, ambientes, climas, sabores, gestos, expresiones, rostros.

Otro me contó cómo fusionan la tradición y la modernidad: usa cuadernos y esferos, pero también graba en su iPhone ideas, en especial cuando no alcanza a escribirlas al hablar con la gente o cuando tiene urgencia de describir un hecho que no debe dejar pasar.

Un reportero que viajó al Yasuní, donde estuvo cinco días, trajo tanto material que le costó mucho escribir su crónica al revisar tanto detalle registrado en sus dos grabadoras y sus tres libretas.

Confirmé la sentencia de Randall: “Si un reportero necesita que se le recuerde que debe llevar un esfero, debería ir pensando en dedicarse a otra profesión. Pero sorprende encontrar decenas de reporteros experimentados que olvidan llevar algo tan esencial como la libreta de apuntes”.