Los trolls van ganando la batalla en las redes sociales

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En el 2008, Barack Obama estableció un parteaguas al integrar las redes sociales en su estrategia de campaña presidencial, un factor que contribuyó a ganarse su lugar en la Casa Blanca. Su estrategia se convirtió en el emblema del poder de las redes sociales en la opinión pública y las democracias.

Con el paso del tiempo también han aumentado prácticas deshonestas como el uso de bots que buscan difundir masivamente un mensaje y posicionarlo en la conversación digital; o de trolls que pretenden desacreditar adversarios y críticos.

Se ha documentado que hasta el mismo gobierno mexicano se ha valido de estas prácticas en su comunicación digital que no le han permitido repuntar en los niveles de aprobación.

Lo cierto es que estas prácticas, más que impulsar los espacios, resultan dañinas para el ejercicio democrático pues alejan a los ciudadanos de estas plataformas y desconectan su realidad de su actividad digital.

NOTICIA: Twitter: desde los “trolls” hasta el futuro incierto de la red social

“Es un riesgo muy grande porque pervierte el medio y si Twitter se convierte en una batalla campal, deja de ser interesante para los que vamos a escuchar a aprender, a debatir incluso y entender por qué el otro piensa distinto”, explica David Ruiz, director general de la agencia de marketing digital Smartup España, en entrevista con El Economista.

No es un secreto que en las épocas electorales, la presencia de los bots y trolls va en aumento y es previsible una mayor actividad debido a las elecciones del Estado de México, Veracruz, Coahuila, Nayarit del 2017, y las federales del 2018.

Esto puede resultar contraproducente. Las redes sociales distan de convertirse en un reflejo fiel del comportamiento de los ciudadanos en las urnas, situación que se demostró en las elecciones de Estados Unidos con la poco previsible victoria de Donald Trump, o la victoria del
Brexit en el referéndum del Reino Unido, también inesperada.

Pero estas plataformas sí representan un termómetro de tendencias, dice David Ruiz. Plataformas como Facebook o Twitter son un vertedero de ideas, discusiones y preocupaciones sobre los cuales los candidatos pueden apoyarse para desarrollar su plataforma electoral.

NOTICIA: Los trolls están ganando la batalla en Internet

Con el aumento de los bots y el ruido que generan en las redes sociales, los usuarios reales son ahuyentados de las conversaciones y los estrategas tienen menos posibilidades de “escuchar” las preocupaciones, motivaciones o problemas que las personas enfrentan y que podrían servir para diseñar los mensajes de los candidatos durante sus campañas. Y el ambiente se ensombrece con la proliferación de las noticias falsas.

Smartup confirmó que esto es vital para poder acercarse a los ciudadanos durante las pasadas elecciones españolas, cuando desarrollaron una campaña en la que se generaron más de 10 millones de menciones en redes sociales. Y la lucha contra los bots es una constante.

“La batalla continua la que teníamos. Cada que un candidato político para el que trabajábamos hacía una manifestación en medios, automáticamente los bots mandaban los mensajes de los otros partidos políticos contrarios. Es algo con lo que debemos seguir peleando y no veo que haya una evolución positiva al respecto porque determinadas formas de entender la política creen que es adecuado hacer esto”, comenta.

Si bien los tweets no necesariamente se traducen en votos, sí les permitió generar mensajes clave a los candidatos y acercarse tanto en línea como fuera de ella con el electorado. Y justamente esa es la clave en el análisis de las redes sociales: más que traducir usuarios en votos, se trata de lograr empatía y acercamiento real con las personas.

NOTICIA: Watson combate trolls en Twitter, videojuegos y exploración petrolera

“Realmente nosotros sí estábamos viendo las tendencias que estaban ocurriendo y le íbamos indicando al partido político por dónde iban las acciones, por qué se veía y el ruido que estaba ocurriendo de un lado y del otro, lo cual no quiere decir que se traducía en votos”, asegura.

A pesar del avance de las nuevas herramientas digitales como las transmisiones en vivo de Facebook, Instagram o Snapchat, el director de Smartup dice que en las estrategias políticas digitales deben prevalecer los valores de antaño: la cercanía y la sinceridad.

“Muchas veces el candidato no lo entiende y pretende utilizarlo como el medio comunicación más, y ese es el error”, señala.

julio.sanchez@eleconomista.mx

La nefasta alianza entre los medios y los “exit poll”

Por Rubén Darío Buitrón

La grave crisis política y el desorden social que provocó un exit poll mal hecho (o malintencionado) el domingo 2 de abril (“pudimos haber fallado”, se justificó días después de generar el caos nacional el director de Cedatos, Polibio Córdova) lleva a la conclusión, por el bien del futuro del país, de que se reforme el Código de la Democracia, la ley que regula todo procedimiento relacionado con las elecciones ciudadanas para elegir autoridades.

El hambre de rating llevó a los canales de televisión a contratar “exit poll”: Ecuavisa y Canal Uno lo hicieron con Cedatos y los autodenominados “medios públicos” (controlados por el Gobierno) lo hicieron con Perfiles de Opinión.

La ansiedad por ser los portadores de la primicia, que en realidad no lo era porque el “exit poll” es un simple sondeo a los ciudadanos en las puertas de los recintos electorales, donde se puede mentir, negar, cambiar el nombre del verdadero candidato por el que se votó y otros deslices, llevó a que los canales privados, en especial Ecuavisa y Canal Uno, ni siquiera tuviera cuidado con el lenguaje.

A las 5 de la tarde, hora en la que se cierran las votaciones, el veterano y experimentado Alfonso Espinosa de los Monteros, vicepresidente de Ecuavisa y presentador de noticias, con una sonrisa poco conocida en él, pese a sus más de 40 años en el oficio, anunció que “ya tenían los resultados electorales” y que enseguida los anunciaría la conductora Gabriela Baer.

Lo mismo, con distintos estilos, lo hicieron Canal Uno (cuyo conductor y vicepresidente, Rafael Cuesta, renunció una semana después como responsable de lo que produjo el exit poll), y Teleamazonas, con el presentador Milton Pérez.

Pero los medios llamados públicos, que siempre insistiré en que son gubernamentales y que los dos conceptos no son compatibles), también lo hicieron.

Bajo la conducción del entrevistador Carlos Rabascall, la cadena de canales formada por Ecuador TV, Gama TV y TC (estas dos, estaciones incautadas por el Gobierno hace ocho años a los exbanqueros Isaías), presentó simultáneamente a lo que ese momento hacía la competencia privada un “exit poll” de la encuestadora Perfiles de Opinión.

La gravedad de lo que ocurría después empezó ahí, cuando Ecuavisa y Canal Uno, en especial (Teleamazonas fue más cauto y prefirió ir silenciándose en ese terreno), confundieron a los televidentes y al propio candidato perdedor, Guillermo Lasso, de la alianza CREO-SUMA, haciéndolo creer que había ganado las elecciones y que era el presidente electo, pero la única cifra que tenían era una probable no verificada, la del exit poll de Cedatos.

Es la visión mercantilista del manejo de un medio. Es la vieja tradición, ya obsoleta en muchos países, de que el mejor medio es el que tiene la primicia. Pero, en este caso, una primicia demasiado arriesgada porque no se sustentaba en la realidad.

El periódico digital más prestigioso del Ecuador, en cambio, que tiene habituados a sus miles de lectores a conocer la noticia antes que cualquier otro medio, había anunciado el viernes anterior a la elección que no contrataría exit poll y que, como corresponde en una democracia madura, esperaría hasta las ocho de la noche, hora en la que la máxima autoridad en esta instancia, el Consejo Nacional Electoral (CNE), daría las cifras oficiales del conteo rápido realizado técnicamente por una institución solvente y no politizada como la Escuela Politécnica Nacional y sus mejores especialistas en matemáticas y estadísticas.

Ecuadorinmediato fue objetivo de críticas por esa actitud, pero los hechos futuros le dieron la razón. A quienes le dijeron que no era lógico que teniendo la posibilidad de emitir los resultados de un “exit poll” los lectores tuvieran que esperar el resultado oficial del CNE, el medio digital respondió:

“Esa es la crítica que recibimos por asumir una posición ÉTICA y RESPONSABLE ante la opinión pública. Nos sentiríamos asqueados de publicar falsedades y promover el odio entre los ecuatorianos para que salgan a las calles instigados por una medición totalmente cuestionada. No, gracias, no es censura de prensa, es decencia la que nos mueve a ser respetuosos con la nación”.

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Y por supuesto que Ecuadorinmediato tuvo razón. No era prudente exponer a mayor tensión, enfrentamientos y hasta graves conflictos políticos (como después ocurrió) a un país sometido durante casi un mes, en el ballotage, a una de las campañas más duras y virulentas, con guerra sucia de por medio, con acusaciones de uno y otro lado, con injurias, burlas, calumnias y ofensas a los candidatos opositores.

Pero otros medios no hicieron lo mismo. Incluso hubo uno, local, que a las cuatro de la tarde, cuando aún faltaba una hora para cerrar la votación, empezó a difundir tomas del “festejo” de la tienda de Lasso.

Y, para colmo, un diario guayaquileño, Expreso, al día siguiente, el lunes 3, publicó el perfil del supuesto presidente electo, Guillermo Lasso.

http://ecuadorinmediato.com/index.php?module=Noticias&func=news_user_view&id=2818818188&umt=expreso_nombro_a_guillermo_lasso_como_45_presidente_republica_rafael_correa_reacciona_lo_tenian_todo_preparado

Como dijo el presidente Rafael Correa, “Otro “periodista” que proclamó presidente electo a Lasso… ¡y al día siguiente! ¡Lo tenían todo preparado! (Es el mismo “periodista” que entrevistó a Capaya. ¿Lo recuerdan?) Otra muestra más de nuestra prensa libre… ¡Pero de toda ética y escrúpulos!”, enfatizó el Mandatario en su cuenta en la red social de Twitter”, señaló Ecuadorinmediato el día siguiente a la elección.

La convulsión social se inició así, por la irresponsabilidad de tres canales y un periódico que no tuvieron el cuidado de verificar sus datos, así como por la presentación de otro exit poll en los medios gubernamentales que discrepaba totalmente con el de Cedatos.

El caos, el descontento, el desconcierto, la sorpresa y la actual convulsión en ciertas avenidas de Quito contiguas al CNE por parte de violentos grupos simpatizantes de Lasso debe investigarse de oficio por el fiscal Galo Chiriboga que, como suele ocurrir con él en episodios graves para el país, no tuvo la agilidad para actuar.

Ahora, una vez confundido y mucho más tenso el país, cabe proponer que se siga la línea de Ecuadorinmediato si no se quiere que en las próximas elecciones, que serán en dos años para designar autoridades seccionales, vuelva el país a estremecerse.

No a los “exit poll” en el Código de la Democracia. Es simple. Y los medios tendrán que aguantar hasta que el CNE divulgue los resultados oficiales. Nada de competir por absurdas primicias que despiertan el odio entre ecuatorianos.

“Algunos países, como el Reino Unido Alemania, han hecho que sea un delito conocer las cifras de la encuesta de salida antes de que todos los centros de votación han cerrado, mientras que otros, tales como Singapur, los han prohibido por completo”.

https://en.wikipedia.org/wiki/Exit_poll

Esa es la salida. Pocos, los violentos, quieren que el Ecuador estalle en pedazos tras una elección democrática.

Lo civilizado es que el perdedor, aunque sea por un voto, reconozca el triunfo del ganador y el país siga adelante.

No hacia atrás, como quiere un sector que apoyó a Lasso y está convencido de que lo mejor que se puede hacer este momento es hundirle al país en una crisis política, luego social y, finalmente, económica.

Con ayuda de los medios que por intereses financieros, empresariales y políticos seguirán alentando la discordia y el caos.

El periodismo mercenario en el Ecuador

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Nunca, como ahora, se ha desnudado el papel de los medios y de sus periodistas en el Ecuador.

Sin ningún prejuicio, equilibrio, rigor, contrastación o verificación de los hechos están cumpliendo un libreto deleznable en favor de lo que, justamente, han dicho que lucharon durante los diez años del gobierno de Rafael Correa (en varias elecciones legítimas).

¿Cómo es posible que Ecuavisa, el canal de televisión que se jacta de cumplir 50 años de experiencia y que dice ser el de mayor sintonía y de “share” (televisor encendido) entre los televidentes del país, esté participando en el complot mediático y político para no reconocer el legítimo triunfo del presidente electo Lenín Moreno?

¿No quieren aceptarlo porque no era su candidato? ¿Debe tener un medio de comunicación un candidato preferido y actuar en contra del ganador si no triunfa ese candidato preferido?

Puede tenerlo, claro, porque los medios, los periodistas y cualquier ciudadano tiene derecho a optar por una alternativa electoral, pero, en el caso del periodismo, lo puede hacer solo si su decisión es ideológica y reflexionada, no si responde a los intereses económicos y financieros tanto del candidato al cual se le dio 80 por ciento de espacio durante seis meses frente al 20 por ciento que se les concedió a las vocerías del candidato del oficialismo.

Ecuavisa, como Teleamazonas, como RTS, como Canal Uno, vienen haciendo periodismo mercenario desde hace diez años, cuando sus amigos, allegados, financistas, empresarios, miembros de las cámaras de industrias, socios del Club de la Unión y analistas sesgados porque fueron ministros de la partidocracia vieja, perdieron el poder.

“El periodismo mercenario confunde prudencia y paciencia en el análisis con neutralidad. Objetividad con inmediatez. Visión de país con conciencia de clase. Arbitrariedad con subjetividad. Redundancia con honestidad intelectual. Militancia con neurosis. El Yo del periodismo mercenario se llena con el dios al cual identifica, al cual se funde, en este caso al libre mercado, al neoliberalismo, a las promesas de un individualismo abstracto, formal y excluyente. El periodismo mercenario se apropia o genera disputas de poder y se pone del lado del grupo al que obedece o se pertenece. El periodismo mercenario usa (este es el caso de la gran prensa en el Ecuador) la  tradición, el prestigio y la reputación –falsas o reales- de las que goza convirtiéndolo en servilismo disimulado. La honestidad, de la que se jacta, no es más que vulgar cinismo”.

https://leonardosai.wordpress.com/2011/04/06/periodismo-mercenario/

Periodismo mercenario es el diario Expreso, que publica, sin vergüenza alguna, el perfil del “presidente electo Guillermo Lasso”, al día siguiente, 12 horas después de que ya se conocía que el Consejo Nacional Electoral diera el triunfo legítimo a Lenín Moreno.

¿Por qué lo hizo? ¿Se equivocó? No lo creo. Es parte de la colusión de los medios para posicionar, a cualquier costo, a Lasso como presidente, pese a que el país y el mundo ya le han dado la espalda y nadie ni siquiera lo reconocer como parte beligerante.

Solo basta fijarse en el panegírico escrito a favor del candidato perdedor a la vicepresidencia de la República: Páez, nacido en Ibarra, figura como el ala dura del proceso de cambio que, desde el próximo 24 de mayo, liderará el presidente electo Guillermo Lasso”¿Cuál es la fuente de diario Expreso para asegurar semejante mentira y publicarla? ¿Quién le dijo a este periódico que Páez era “vicepresidente electo”?

http://www.expreso.ec/actualidad/el-fiscalizador-de-la-decada-del-correismo-GB1210787

O lo que hizo este mismo periódico al publicar un supuesto exit poll de Informe Confidencial, que según los directivos de esta entidad nunca realizó, como aclararon al periódico al día siguiente ellos, indignados por la falsedad.

http://www.expreso.ec/opinion/cartas-de-lectores/de-iesop-informe-confidencial-GE1215976

¿Qué decir de las portadas de este y otros periódicos llamados “la gran prensa nacional” cuando publican la información oficial entregada por el CNE acerca de los resultados y en sus titulares informativos (¿informativos o malintencionados?) colocan entre comillas la palabra “irreversible”, cuando el presidente del Consejo no dio los resultados como si fueran una posibilidad sino una realidad.

http://www.elcomercio.com/actualidad/cne-resultados-elecciones-balotaje-juanpablopozo.html

Si todo este juego que están haciendo los medios no es mercenario y no es a cambio de los miles de dólares en publicidad del Banco Guayaquil y no es por odio a quien ejerce ahora el poder político, se podría entender que son errores o puntos de vista respetables de la llamada gran prensa.

Por ejemplo, cuando el reportero de Teleamazonas, Freddy Paredes, le dice al presidente electo que “en el eventual gobierno suyo”, cuando el CNE ya dijo que es el mandatario escogido por el pueblo, ¿hay o no mal intención?

Por ejemplo, cuando el radiodifusor Diego Oquendo, preocupado porque hay un proceso para revertir su frecuencia de Radio Visión, se convierte en el por muchos tan aborrecido Paco Velasco de  Radio La Luna en tiempos de los forajidos y abre los micrófonos para soliviantar a que la gente salga a las calles, ¿hay o no mala intención?

Pero cuando miran hacia otro lado mientras las fuerzas de choque de CREO continúan sitiando Quito, mientras la gente que pasa cerca del edificio del CNE es agredida si no grita la palabra “fraude”, mientras las autoridades del Estado –especialmente el fiscal Galo Chiriboga, a quien nadie ha visto en estos días- no decidan (casi una semana después) qué proceso iniciar a Ecuavisa y a Cedatos, la encuestadora que al equivocarse de manera rotunda pretendió suplantar al CNE y generó tres horas de incertidumbre, desmentidos y hasta, como dice Expreso, discursos del “presidente electo Guillermo Lasso”, tenemos que decir lo que estamos diciendo.

El periodismo mercenario en el Ecuador está actuando, como asegura en este post, el estudioso Leonardo Sai:

“El periodismo mercenario se apropia o genera disputas de poder y se pone del lado del grupo al que obedece o se pertenece. El periodismo mercenario usa la  tradición, el prestigio y la reputación –falsas o reales- de las que goza convirtiéndolo en servilismo disimulado. La honestidad, de la que se jacta, no es más que vulgar cinismo”.

Ecuavisa, la gran decepción nacional

“Cuando miro Ecuavisa me arrepiento de haber estudiado periodismo, les queda muy grande el término de prensa libre”, dice Adriana Zambrano Mera en su página de Facebook.

No conozco a Adriana, pero la veo en su foto de perfil: joven, de rasgos finos en su rostro, sus comentarios son interesantes e importantes.

Pero este, el que se refiere a Ecuavisa, me parece esencial: marca un punto de inflexión que debe apuntar hacia la renovación total de la tenencia de las frecuencias de los medios de comunicación.

No es posible que se deje en el olvido lo ocurrido este domingo 2 de abril: el caso del fraude mediático de Ecuavisa, Cedatos y el candidato presidencial perdedor para posicionarlo como ganador y engañar al país.

Pero más allá de que existan sanciones penales y legales contra estos tres protagonistas de un abortado golpe mediático (y político, claro) en contra del proceso de la revolución ciudadana, corresponde ahora repensar en que nuestros jóvenes, como en el caso de Adriana Zambrano Mera, no se decepcionen del periodismo sino de una forma obsoleta y maliciosa de hacer lo que ellos, la gran prensa, llaman periodismo.

Tampoco se trata de defender a la revolución ciudadana como si fuera un proceso intachable en el cual se debe creer a ciegas.

No. Este blog ha sido reiteradamente claro en exigir a los mandatarios y a quienes han estado a la cabeza del movimiento gobernante, Alianza PAIS (AP), cambios radicales que van desde la manera cómo se eligen a los altos dirigentes de AP, que han fallado al no lograr la construcción de un partido o de una tendencia sólida, consistente y plural.

Adriana Zambrano se decepciona del periodismo y espero que no deje de seguir su camino en el oficio, pero detrás de su decepción de cómo se maneja la gran prensa, la que defiende los más poderosos intereses económicos y financieros y comerciales de la oligarquía ecuatoriana arropada ahora en una peligrosa y violenta derecha ideológica.

Esa derecha ideológica que logró reunir, alrededor de Lasso, desde los grupos fascistas extremos y el Opus Dei hasta el extremismo infantil de grupos indígenas militantes de la debilitada Conaie y una izquierda enceguecida y fanatizada incoherente cuya actitud se dibuja con claridad cuando subió a la tarima de campaña presidencial y llegó a cantar, tomada de la mano con el banquero y excandidato, el himno de los pobres, el himno de los desposeídos: “El pueblo unido jamás será vencido”.

Pero la decepción de Adriana Zambrano hay que curarla con nuestra actitud ciudadana frente a los medios de comunicación no solamente privados, tradicionales y, muchas veces, voceros de actitudes y posiciones mercenarias.

Es esencial, en este momento, que comprendamos que hemos perdido tiempo, como Estado y como ciudadanos, en la construcción de un poderoso sistema público de medios de comunicación e información que se convierta en una alternativa contundente y absolutamente confiable.

La UNESCO es muy clara en sus conceptos sobre la prensa pública que, como insisto siempre, no es gubernamental ni estatal, sino ciudadana:

“Los medios públicos y comunitarios deben estar protegidos institucionalmente y deben tener garantizado su financiación para que puedan ejercer sus funciones centrales para la consolidación de las democracias.

Los medios públicos son medios hechos, financiados y controlados por el público, para el público. No son comerciales ni de propiedad gubernamental, son libres de la interferencia política y la presión a partir las fuerzas comerciales.

A través de los medios públicos, los ciudadanos son informados, educados y también entretenidos. Cuando garantizada con pluralismo, diversidad, independencia editorial, financiación apropiada, rendición de cuentas y transparencia, la radiodifusión de servicio público (RSP) puede servir como una piedra angular de la democracia”.

http://www.unesco.org/new/es/office-in-montevideo/comunicacion-e-informacion/desarrollo-de-los-medios/medios-publicos-y-comunitarios/

Esa es la construcción que aún no empieza. O, que si ha empezado, no ha tenido el empuje suficiente en la medida en que los ciudadanos no son conscientes de que ellos, y no ningún grupo político ni financiero, son los dueños, los propietarios, los directivos, los editores y los constructores de las agendas informativas.

¿Cómo se construyen esas agendas informativas en un medio público?

Con la participación directa de un grupo plural de ciudadanos que tengan formación y que lleguen a las instancias directivas sobre la base de concursos de méritos y conocimientos pero, sobre todo, con la comprensión de lo que el resto de ciudadanos que conforman la sociedad quiere y demanda conocer sin sesgos, sin intereses ocultos, sin patrones que diseñan líneas editoriales pensando en sus propios bolsillos.

Hacia esa ruta hay que caminar.

No es fácil, porque, incluso, algún sector del gobierno no logra asumir que los medios públicos en el Ecuador no existen y no existirán en tanto no se deje a los ciudadanos edificar una prensa nueva, fresca, distinta, con alta credibilidad pero también con alta calidad en sus contenidos y en sus puestas en escena.

Mientras eso no suceda, la joven Adriana Zambrano Mera tendrá razón en decepcionarse de lo que tiene a la mano: medios oscuros y sinuosos que se dejan utilizar para fraudes mediáticos, medios comprometidos con el pasado y no con el futuro.

Once libros escritos por periodistas

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Si estás buscando un próximo libro para leer, mira esta selección de 11 libros escritos por periodistas que todos debemos leer.

 

1. A sangre fría – Truman Capote

Seis años le llevó al periodista y escritor estadounidense Truman Capote dar vida a esta novela que fuera finalmente publicada en el año 1966. Aclamada por la crítica, la historia gira en torno a un múltiple asesinato. Un detallado trabajo de campo le permitió a Capote dotar la captura, confesión, condena y posterior ahorcamiento de los autores del crimen de gran realismo.

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2. Operación masacre – Rodolfo Wash

“Operación masacre” es una de las primeras novelas de no ficción escritas en español. El libro, publicado en 1957, reúne toda la investigación del periodista argentino, Rodolfo Walsh, acerca de los hechos ocurridos el 9 de junio de 1956 en Buenos Aires. Tras dos generales sublevarse contra el gobierno de facto, que había destituido a Perón en septiembre de 1955, se produce lugar una brutal represión que tortura y acaba con la vida de varias personas.

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3. Los suicidas del fin del mundo. Crónica de un pueblo patagónico – Leila Guerriero

También de mano de una periodista argentina llega este libro de crónicas que logra narrar de manera inigualable la oleada de suicidios que entre los años 1997 y 1999 tuvo lugar en la pequeña localidad alejada de las grandes ciudades, Las Heras. Con un detallado trabajo de campo como trasfondo, Guerreiro logra conjugar la reconstrucción de estas tragedias con la rutina de una localidad prácticamente en el medio de la nada.

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4. Diez días que conmovieron al mundo – John Reed

Recurriendo en casi toda la obra a la modalidad de reportaje, el periodista norteamericano John Reed, narra desde las calles los sucesos que tuvieron lugar durante la Revolución Soviética de Octubre (1917). Tal fue el impacto de este trabajo publicado en 1919, que el propio Lenin recomendó su lectura, traducción y difusión.

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5. Las aventuras del capitán Alatriste – Arturo Pérez-Reverte

“Las aventuras del capitán Alatriste” es una colección de siete libros que tienen la autoría del escritor y periodista español Arturo Pérez-Reverte. El relato nos llega de mano de Iñigo de Balboa, un pequeño niño que cuenta la historia de Diego Alatriste y Tenorio, más conocido como capitán Alatriste, un veterano que tras servir en los tercios de Flandes malvive en las calles de Madrid.

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6. Ébano – Ryszard Kapuscinski

Considerado por muchos como el mejor reportero del siglo, en este libro Kapuscinski se sumerge en la vida del continente africano. Lejos de caer en los lugares comunes u ofrecer una mirada distante, este periodista nacido en Bielorrusia vive en las casas de los arrabales más pobres, enferma de malaria cerebral, se expone a los guerrilleros y se desespera como cualquier habitante de la región.

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7. La pasión según Trelew – Tomás Eloy Martínez

Este trabajo del periodista argentino Tomás Eloy Martínez que fuera publicado por primera vez en 1973, aunque más tarde prohibido y quemado, relata los hechos ocurridos en Trelew el 22 de agosto de 1972 cuando 16 guerrilleros, acusados de promover un intento de fuga, fueron fusilados por sus carceleros. En sus páginas se esconde una narrativa fascinante acerca de lo que fue una de las rebeliones encendidas de este país latinoamericano.

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8. El corazón helado – Almudena Grandes

Este libro de la escritora y periodista madrileña Almudena Grandes publicado en el año 2007, gira en torno a la vida de Julio Carrión. Un poderoso hombre de negocios de quien, el día de su muerte, sus hijos descubren que además de una acaudalada herencia también les ha heredado varios oscuros secretos de su pasado y su paso por la Guerra Civil y en la División Azul.

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9. El ladrón de orquídeas – Susan Orlean

Publicada en 1998 por la periodista y escritora estadounidense Susan Orlean, esta obra gira en torno a Laroche, un hombre buscavidas que se sumerge en la difícil tarea de clonar una orquídea llamada fantasma, persiguiendo dos finalidades. La primera de ellas hacerse rico y la segunda evitar que esta plantea se extinga por causa de su tráfico ilegal.

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10. La hoguera de las vanidades – Tom Wolfe

Escrita en el año 1987 por el periodista estadounidense Tom Wolfe, esta novela ha sido considerada una excelente sátira a las costumbres de la sociedad en Nueva York. En sus páginas Wolfe aborda las exclusivas fiestas de Park Avenue, el submundo que se esconde tras la policía y los tribunales del Bronx, el universo Harlem, el mundo de las altas finanzas, entre otros rincones que hacen a esta ciudad estadounidense.

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11. Al pie de un volcán te escribo – Alma Guillermoprieto

En este trabajo, la periodista, bailarina y profesora mexicana Alma Guillermoprieto, da vida a 12 crónicas a través de las que cuenta la dolorosa realidad que vivieron varios países latinoamericanos entre los años 1989 y 1993. Historias que cuando las termines de leer te obligarán a ver el mundo con otros ojos.

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Fuente: Universia

Las herramientas del reportero

Reportero gráfico

Rubén Darío Buitrón|@rd_bui

‘Un reportero necesita un conjunto de capacidades que le permitan descubrir hechos y registrarlos con precisión. Requiere también un equipo técnico básico y buen equipo mental”.

La definición del maestro británico David Randall, en su libro ‘El periodista universal’, es exacta.

Y la recordé cuando miraba una foto en la que un grupo de periodistas abordaba a un funcionario público.

En la imagen destacaban dos reporteros: ambos sostenían sus grabadoras digitales con dirección a la persona que hablaba, pero había una diferencia.

Mientras uno de ellos solo tenía la grabadora, el otro estaba armado de lo que Randall define como equipo técnico básico: una libreta y un esfero.

No se trata de satanizar el uso de la grabadora y demonizar el neologismo ‘desgrabar’, pero sí es importante que los reporteros valoren que la herramienta tecnológica, por más sofisticada que fuera, debe ir acompañada, siempre, del instrumental más simple y eficaz: libreta y esfero.

Randall lo explica: “Sin dejar de usar la grabadora, es muy importante el cuaderno de notas. Aparte del riesgo de un fallo técnico, las grabadoras tienen limitaciones: solo registran las voces, pero no lo que se ve. Y transcribir una grabación es más lento que hojear apuntes de un cuaderno”.

Lejos de sentir desconsuelo por el futuro del oficio en una época donde abunda la cibernética y en el cual incluso el celular sirve para entrevistar, un día realicé el ejercicio que Randall aconseja.

Un editor que viajó cuatro días a Sucumbíos para una serie de crónicas vino con tres libretas llenas de observaciones, detalles, descripciones, cifras, ambientes, climas, sabores, gestos, expresiones, rostros.

Otro me contó cómo fusionan la tradición y la modernidad: usa cuadernos y esferos, pero también graba en su iPhone ideas, en especial cuando no alcanza a escribirlas al hablar con la gente o cuando tiene urgencia de describir un hecho que no debe dejar pasar.

Un reportero que viajó al Yasuní, donde estuvo cinco días, trajo tanto material que le costó mucho escribir su crónica al revisar tanto detalle registrado en sus dos grabadoras y sus tres libretas.

Confirmé la sentencia de Randall: “Si un reportero necesita que se le recuerde que debe llevar un esfero, debería ir pensando en dedicarse a otra profesión. Pero sorprende encontrar decenas de reporteros experimentados que olvidan llevar algo tan esencial como la libreta de apuntes”.

Ese periodismo matará a la gran prensa

ESE PERIODISMO MATARÁ A LA GRAN PRENSA (I)

Mientras en los periódicos impresos del mundo, incluidos los de grandes países, aún luchan por entender las semejanzas y diferencias entre la información en papel y la información en formato digital o web y no encuentras las formas de ganar dinero con los contenidos digitales que, en general, son los mismos del impreso, hay ciertas formas de periodismo que van por delante y nosotros y que, metafóricamente, van a matar al periodismo convencional de la radio, la televisión y los medios impresos.

ESE PERIODISMO MATARÁ A LA GRAN PRENSA (II)

Se trata del periodismo ciudadano, una manera muy distinta de decir las cosas como son, una forma de mostrar lo que la gente común quiere, necesita, demanda, exige. Ahora que gracias a las redes sociales cualquier persona puede filmar y subir a sus espacios digitales cualquier tema que esté ocurriendo ese momento (por ejemplo, vía Facebook Live), ese periodismo ciudadano viene empujando fuerte y ya se expresa con mucha fuerza en los países donde por una u otra razón la prensa convencional manipula los temas o los regímenes impiden que se difunden ciertos asuntos que políticamente no le conviene sean conocidos por los ciudadanos.

ESE PERIODISMO MATARÁ A LA GRAN PRENSA (III)

Agobiados y cansados de que lo que se llama “la gran prensa” (cada vez más obsoleta, porque sigue victimizándose desde su mito de la “independencia” o porque no encuentra los caminos para actualizarse y ser contemporánea), los ciudadanos mediáticos usan dos herramientas sencillas que si siguen propagándose –como en efecto está ocurriendo- pueden hacer mucho daño, aunque si lo vemos con otra óptica será lo mejor que le pueda ocurrir al mundo y a sus sociedades: que el propio ciudadano, sin intermediarios sesgados o censores oficiales, cuente lo que ve y muestre a todos sus seguidores la realidad sin filtros.

ESE PERIODISMO MATARÁ A LA GRAN PRENSA (IV)

Con solo un “smartphone” y una pequeñísima camarita de televisión, sencilla y barata que se acopla al teléfono, estos ciudadanos de a pie, que no son periodistas pero sí gente con ganas de decir muchas cosas que antes no podía por falta de espacio, filma los hechos noticiosos y los sube a un canal de YouTube. O, más sencillo aún, simplemente activa su teléfono, busca la aplicación de Facebook Live y transmite ese momento, sin necesidad de aparataje complejo ni reporteros ni camarógrafos profesionales, lo que la gente de muchas partes de su país o del mundo quiere conocer. Con esos recursos sencillos y baratos ya se puede informar de la manera que la mayoría de personas viene reclamando hace mucho tiempo. Este es el nuevo periodismo.

¿Periodistas o partidarios?

¿PERIODISTAS O PARTIDARIOS? (I)

Un periodista es un ciudadano que forma parte de una sociedad. En esa dimensión humana, es absurdo que en las universidades al estudiante se le forme, como hasta ahora hacen los malos maestros de periodismo, con los inútiles y absurdos conceptos de que el periodismo debe ser “objetivo, veraz e imparcial”. Ya lo han dicho el gran presidente uruguayo José Mujica: “ser neutral en América Latina es una infamia” y, a su modo, nuestro escritor guayaquileño Joaquín Gallegos Lara: “En América Latina, ser feliz es una canallada”.

¿PERIODISTAS O PARTIDARIOS? (II)

Los mediocres profesores de periodismo suelen repetir la manida (y supuestamente intachable) fórmula de que el periodismo debe ser “objetivo, veraz e imparcial”. Se trata de una fórmula concebida hace más de un siglo y medio por los nuevos y poderosos dueños de los medios de información impresos. Somos seres humanos, es decir subjetivos, no objetivos: si fuéramos “objetivos” perderíamos nuestras particulares sensibilidades frente a los hechos que queremos contar. Somos seres humanos, es decir, no podemos decir que tenemos “la verdad”, pero en tanto seres humanos nos volvemos perfectibles, abiertos a los errores y a percepciones equivocadas o parciales. Somos seres humanos y sentimos que algo nos parece injusto o inmoral o cobarde o truculento, en especial del poder, de los poderes: ¿cómo ser imparciales frente a la realidad?

¿PERIODISTAS O PARTIDARIOS? (III)

Sin embargo, nuestro deber no es abusar de la condición de subjetivos y no neutrales para imponer un punto de vista al público. Hoy, por ejemplo, la gran prensa destaca en sus portadas la presencia en Quito de un líder opositor de un viejo partido al que suele combatir el correísmo. Y la otra prensa, la oficialista (porque aún no existe la prensa pública en Ecuador) intenta ignorarlo con titulares que lo ridiculizan. Un país partido en dos tiene una prensa partida en dos. Y eso no es sano. Una y otra deben explicar con razones su posición y tienen que anticipar a sus lectores que la línea editorial del medio está a favor o en contra de un hecho o de un personaje. Tener esta certeza nos ayudaría mucho a saber de qué nos quiere hablar la prensa.

¿PERIODISTAS O PARTIDARIOS? (IV)

El periodista debe ser equilibrado y justo, lejos de que sus simpatías o antipatías frente a los hechos o a los personajes sean unas u otras. Si sucede algo importante, aunque al periodista y al medio no les guste, aunque el dueño de la empresa noticiosa asegure que aquello no empata con sus valores, el periodista está obligado a informar con el mayor acercamiento a los hechos, sin distorsionarlos ni sesgarlos. Una cosa es lo que siente y otra que vuelque lo que siente y perjudique a las audiencias omitiendo o desviando el punto central de lo que cuenta. Equilibrio y justicia para contrastar, presentar la nota con todas las voces involucradas, sin desbalances. Esa es la ética: el público está por sobre mis creencias, prejuicios y puntos de vista.

Periodistas y censura en los medios

PERIODISTAS Y CENSURA EN LOS MEDIOS (I)

Que quede claro. El único deber social que tenemos los periodistas es servir al interés de la mayoría, al bien común. No nos debemos a nadie más. Y si alguien nos dice o nos ordena que no podemos publicar algo, debe tener argumentos más poderosos que los nuestros para no que lo hagamos, pero argumentos en función del bien común.

PERIODISTAS Y CENSURA EN LOS MEDIOS (II)

Si los periodistas investigamos un tema y este tema puede cambiar las condiciones de las víctimas, de los perjudicados, de la mayoría de los ciudadanos o de los intereses del Estado,  nadie puede impedir que no se publique el tema. Si alguien nos dice que publicar el tema perjudica al medio, esa empresa no está haciendo periodismo sino lucrando del periodismo.

PERIODISTAS Y CENSURA EN LOS MEDIOS (III)

Es necesario, sin embargo, estar claro en qué medio estamos trabajando. Y ahí es donde entra la ética personal. Si los valores y los principios de la empresa de comunicación no empatan con los del periodista, este no tiene nada que hacer allí porque tarde o temprano chocarán su ética y su responsabilidad social con el afán de ganar dinero a cualquier costo antiético.

PERIODISTAS Y CENSURA EN LOS MEDIOS (IV)

Lo ideal casi siempre no es lo real. Pero jamás hay que ceder en la lucha de los periodistas por descubrir, investigar, denunciar y revelar lo que la sociedad necesita conocer. Y son los periodistas los responsables de hacerlo. Si la censura empresarial no los deja publicar es legítimo derecho del periodista buscar otros espacios en los cuales pueda decir lo que tiene que decir.

Un perverso modelo para los canales de televisión

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Rubén Darío Buitrón

Un documento de Harvard Business School (2004) narra el caso de Christine Day, vicepresidente senior de administración de la empresa cafetera Starbucks, de Estados Unidos, quien en 2002, mientras su jefe, Howard Schultz, se jactaba de que su negocio “era a prueba de recesión”, se alistaba para presentar un plan a Schultz y a Orin Smith, director general de la empresa.

El proyecto de Christine Day, que debería presentarse en dos días a sus superiores, pretendía “invertir anualmente 40 millones de dólares adicionales en los 4.500 locales de la compañía, lo cual permitiría que cada local añadiera el equivalente de veinte horas de trabajo a la semana. ‘La idea es mejorar la velocidad de servicio y, por consiguiente, aumentar la satisfacción del cliente”, pensaba Day.

Lo que en el fondo ocurría, sin embargo, era que Schultz y Smith manejaban el boyante negocio con la suposición de que Starbucks daba un buen servicio al cliente, pero Day estaba convencida de que habían “comenzado a perder de vista al consumidor (…). Debido a nuestro foco en construir la marca e introducir productos nuevos, simplemente hemos dejado de hablar acerca del cliente. Hemos perdido la conexión entre satisfacer a nuestros clientes y hacer crecer al negocio”.

¿Sobre qué argumentos podría Day sostener sus argumentos frente a los máximos directivos de la empresa? Según el documento que estamos analizando, “la estructura organizativa también implicaba que que el mercado y las tendencias relativas al cliente muchas veces pasaban por alto. “Tendemos a ser muy buenos en recopilar datos del mercado –advertía Day-, pero no siempre usamos esta información para informar la toma de decisiones”.

El tema de fondo, para Day y muchos de los “socios” o empleados de Starbucks, era que les llegaba información de los estudios de mercado que contradecían ciertas suposiciones fundamentales acerca de nuestra marca y de nuestros clientes. El problema fue que esta evidencia estaba por todos lados –pero nadie estaba mirando la ‘película completa’. Como consecuencia, perdimos mucho tiempo antes de que nos diéramos cuenta”.

Lo mismo ocurre con los medios convencionales en el mundo. Sus directivos siguen manejando las empresas de comunicación e información a base de supuestos y de percepciones.

“Muchos canales de televisión se amodorraron en conceptos de programación que no cambian, mientras la gente sí lo hace… (Rey, 2005)”.

En el libro “Del consumidor al ciudadano”, el sociólogo y periodista colombiano Germán Rey asegura que la prensa tradicional no cambia bajo la presunción de que tienen su público cautivo y que no es necesario arriesgar:

“Los públicos se han segmentado. La uniformidad de las audiencias ha desaparecido para dar paso a la creación de parrillas a la orden y a la existencia de comunidades específicas de televidentes. Grandes transformaciones se han vivido en la cultura y en la vida social. Al lado de la urbanización, la revolución de las mujeres, la secularización de la vida cotidiana, el auge de las culturas masivas. Vivir en la ciudad, ser joven, mujer u homosexual, pasar del barrio a la ciudadela, la aparición de los centros comerciales, los conciertos masivos o la renovación de las relaciones afectivas… Todo esto tiene relación con ver televisión”.

Parecería, sin embargo, que muchos directivos, propietarios o accionistas de los canales de televisión no se han percatado de estos cambios esenciales en la vida cotidiana, en los hábitos de la gente. Y que, aferrados a un poco creíble medición de audiencias o “rating”, prefieren cerrar los ojos ante la realidad.

En el estudio “El rating es un misterio en el Ecuador”, del 14 de febrero de 2012, publicado en https://tvparami.wordpress.com, queda claro que el manejo de este tipo de medición presenta fragilidades y es poco transparente, pues depende de factores que, en verdad, no permiten al propietario o dueño del medio mirar y valorar sus cifras con precisión para diseñar planes de cambio en función de esos datos.

Leamos un fragmento del estudio citado: “La percepción ciudadana contrasta con la realidad cuando se intenta determinar cuál es el canal de televisión más visto en el Ecuador. En un sondeo rápido, de 250 personas consultadas, más del 40 por ciento opinó que dicho canal es Ecuavisa y solo el 1,6 por ciento pensó en TC Televisión. No obstante, el canal con mayor sintonía en el territorio nacional –refiriéndose a la oferta local, por supuesto, es TC.

“En eso concuerdan los directores de programación de siete frecuencias en el mercado ecuatoriano (Ecuavisa, RTS, Teleamazonas, Gama, TC, Canal Uno y Ecuador TV), quienes disponen de datos de medición de audiencias en el país, información proporcionada por la única compañía dedicada a medir el rating en Ecuador: la empresa brasilera Ibope, la más grande empresa de investigación de mercados en Latinoamérica, según afirma en su propia página web.

“Si existen tales estudios, ¿a qué se debe la desinformación de los televidentes? La respuesta se anida en las políticas de Ibope, que solo otorga los datos de rating a los canales que contratan sus servicios. Los beneficiarios manejan la información con secretismo, a veces reservándola para instancias gerenciales, sin transparentarla ante su clientela (los televidentes) y en algunos casos hasta manteniéndola oculta de los propios empleados.

“La periodista y catedrática de Teorías de la Comunicación, Torffe Quintero, dice que la estrategia de Ibope apunta, igual que los medios de televisión, a ocultar los datos para que los televidentes se conformen con aquello de que los medios ‘dan lo que pide’ el público.

“Quintero considera que si un usuario no sabe realmente cuál es el rating de un programa debe limitarse a creer lo que el mismo medio dice, lo que contribuye a disminuir la criticidad del público. Lastimosamente –concluye Quintero- la sociedad se acostumbró a recibir información del poder, desde el poder y favorecedora al poder”.

Así que, al igual que los grandes ejecutivos de Starbucks, que se concentraban en mirar el bosque y no los árboles, abandonando sus valores fundacionales y perdiendo la perspectiva de la necesidad de las transformaciones externas, los canales de TV “no están interesados en reflejar la realidad sino en competir entre ellos. Una cadena televisiva no puede permitirse carecer de la noticia que posee su rival directo y, en consecuencia, todos acaban observando no la vida real sino a la competencia”. (Kapuscinski, 2003).

La urgencia de los directivos de los canales ecuatorianos de TV es tomar decisiones de cambio en función de los nuevos tiempos, así como  Shultz transformó sus conceptos, pero no todo logra redondearse cuando el propietario no termina por entender que vivía una crisis de estancamiento pese al crecimiento económico, asunto que  Christine Day lo tuvo claro siempre:

“He tenido que tomar decisiones duras y he llegado a la conclusión de que los intereses de la organización son contrarios a los intereses de una persona o un grupo. Sacrificar los sentimientos de las personas y, en más de una ocasión, una relación personal por el bien de miles de socios ha sido uno de los elementos más dolorosos de mi trabajo en Starbucks. Se hacía necesario un cambio de rumbo”. (Schultz, 2011).

¿Hasta qué punto Schultz resuelve la situación y en qué medida ha dejado su obsesión por ganar a pesar de su descuido con los clientes?

“La normalización se celebra con mucho bombo como cultura global y se utiliza contra los intereses de los empleados, que quieren una remuneración decente y condiciones de trabajo humanas. Si alguien opone resistencia, le recuerdan la ideología de la ‘gran familia’ o, si eso no da resultado, lo silencian con controles y despidos”. (Wallraff, 2010).

La lección final es que el equilibrio es la clave para el éxito, pero un éxito que debe basarse en la satisfacción de todos: propietarios, socios, empleados y clientes, no sobre la explotación de uno de los dos últimos.

Schultz lo logra, en apariencia, a costa de la explotación de sus empleados. El dueño de un medio, en cambio, como  Day, está obligado a conseguir el justo medio, el punto donde el modelo de negocio es una circunferencia que abraza a todos por igual.

En el caso de los medios, “la transformación social que ya venía en camino –y sobre la cual no hay dudas- está rompiendo los viejos monopolios de la comunicación y del poder para crear nuevas posibilidades de expresión libre y democracia política porque la clave es entender que el carácter del público cambió y este selecciona y desecha rápidamente lo que le gusta o no”. (Starr, Paul, en “El fin de los periódicos”).

La fijación de Shultz o la sensatez de Christine Day. He ahí los dos caminos que los medios tienen para su futuro inmediato.

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Bibliografía

-“Starbucks: Brindando servicio al cliente”, ensayo de Youngme Moon y John Quelch. Harvard Business School, febrero 2014.

-La TV, del consumidor al ciudadano. Compilador: Omar Rincón. La Crujía Ediciones, Buenos Aires, 2005.

https://tvparami.wordpress.com/2012/02/14/el-rating-es-un-misterio-en-ecuador/

-“Los cínicos no sirven para este oficio”. Riszard Kapuscinski. Editorial Anagrama, Barcelona, 2003.

– “El desafío Starbucks”, por Howard Schultz. Prisa Ediciones, Madrid, 2011.

-“Con los perdedores del mejor de los mundos”, Günter Wallraff. Anagrama, Barcelona, 2010.|