“El descuido en la formación ideológica causa el retroceso en gobiernos progresistas de América Latina”

fotografía Frei Betto

(Texto tomado de Almayadeen.net) *

A su juicio, no se trata de un fenómeno nuevo ni propio del continente, pues ya se había dado en la antigua Unión Soviética y en el resto de Europa del Este.

Durante su participación en la II Conferencia Internacional Con todos y para el bien de todos, dedicada a José Martí, Betto defendió esos criterios a la luz del pensamiento político y antimperialista martiano.

Señaló que la región avanzó mucho en los últimos años, se logró elegir jefes de Estado progresistas, conquistar conexiones continentales importantes como la alianza bolivariana, Celac, Unasur, pero se cometieron errores.

Precisó que uno de ellos fue descuidar la organización popular, el trabajo de educación ideológico y “allí entra en juego José Martí porque él siempre se preocupó por el trabajo ideológico”, agregó.

Según el teólogo de la liberación, los retrocesos en una sociedad desigual significan que hay una permanente lucha de clases. “No podemos engañarnos, pues no se garantiza el apoyo popular a los procesos dando al pueblo sólo mejores condiciones de vida, porque eso puede originar en la gente una mentalidad consumista”, aseveró.

El problema está -afirmó Betto- en que no se politizó a la nación,  no se hizo el trabajo político, ideológico, de educación, sobre todo en los jóvenes, y ahora la gente se queja porque ya no puede comprar carros o pasar vacaciones en el exterior.

En su opinión, hay un proceso regresivo porque no se ha desarrollado una política sostenible, no hay una reforma estructural, agrarias, tributarias, presidenciales, políticas. “Encauzamos una política buena pero cosmética, carente de raíz, sin fundamentos para su sustentabilidad”.

Al referise a Brasil, espera que no pase lo peor, el regreso de la derecha al poder. Según su análisis, eso depende mucho de Dilma en los próximos dos o tres años. “Pero lamentablemente, por lo pronto, no hay señal de que va a cambiar la política económica que hace daño a los más pobres y favorece a los más ricos”, afirmó.

Aseveró que el consumismo y la corrupción están matando la utopía en pueblos de nuestra América, como Argentina y otros, porque -señaló- la gente no tiene perspectivas de sentido altruista, solidario, revolucionario, de la vida, se va hacia el consumismo, y eso afecta toda perspectiva socialista y cristiana, que es desarrollar en la gente valores solidarios. “La solidaridad es el valor mayor tanto del socialismo como del cristianismo”, subrayó.

Betto insistió en que en eso radica la falla en gobiernos progresistas. En su opinión no se hizo un trabajo de base, de formación ideológica de la gente.

Agregó que la educación para el amor, para la solidaridad, es un proceso que hay que desarrollar pedagógicamente, y como eso no se cuidó desde un primer momento, ahora se afrontan las consecuencias lamentablemente.

Al abordar el proceso de distopía, es decir, los intentos de presentar la utopía como algo del pasado, reiteró que en los países  como Brasil o Venezuela, los gobiernos se equivocaron al creer que garantizar los bienes materiales  equivalía a  garantizar condiciones espirituales, y no es así.

Betto -en el caso de Cuba- expresó que el gobierno revolucionario, que ha hecho un trabajo ideológico de educación política con el pueblo, ha sido demasiado paternalista.

Explicó que la gente ha mirado a la revolución como “una gran vaca que  le da leche a cada boca”, pero con eso no se moviliza a la gente para un trabajo más efectivo en  la consolidación ideológica relacionada, por ejemplo, con  la producción agrícola e industrial.

Consideró que, aunque admite poder equivocarse, la dependencia de la Unión Soviética llevó a Cuba a acomodarse un poco, y hoy importa  del 60 al 70 por ciento de productos especiales de consumo y eso convirtió prácticamente en una nación que exporta servicios médicos, educadores, profesionales e importa turistas para conseguir más divisas.

Educación política, participación, compromiso efectivo con la lucha, adecuación de la teoría y la práctica, es lo correcto y ahí están los ejemplos de Martí, de Fidel Castro que han vivido dentro del monstruo, como el caso de Martí,  y el de Fidel que proviene de una familia latifundista y se convirtió en revolucionario.

¿Qué pasó en la conciencia de José Martí y de Fidel Castro, quienes  tenían la oportunidad de hacerse un lugar en la burguesía, pero tuvieron una dirección evangélica para los pobres y asumieron la causa de la liberación?, se preguntó.

La respuesta es la que va a indicarnos el camino que vamos a seguir para evitar que el futuro de América Latina sea de nuevo un lugar de mucha desigualdad, de mucha pobreza, porque corremos el riesgo de ser de nuevo neocolonia de Estados Unidos y de Europa Occidental.

Enfatizó que no es fácil vivir en un mundo en el que el neoliberalismo proclama que la utopía está muerta, que la historia ha terminado, que no hay esperanza ni futuro, que el mundo siempre va a ser capitalista, que siempre va a haber pobres, miserables, y ricos, y que, como en la naturaleza, siempre va a haber día y noche y eso no se puede cambiar.

Betto señaló que la derecha se une por interés, y la izquierda por principios, y cuando la izquierda pierde los principios. Y agregó: Cuando la izquierda viola el horizonte de los principios y va por los intereses, le hace el juego a la derecha.

La tarea de la izquierda es movilizarse en la línea de una alta formación política y por ese camino es que debemos trabajar, sentenció.

Sobre las restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, expresó que la Isla debe lograr cómo establecer buenas relaciones con Estados Unidos y administrar bien la suspensión del bloqueo sin tornarse vulnerable a la seducción capitalista.

Mostró su preocupación cuando ve a los jóvenes cubanos irse del país para aprovechar la ley de ajuste porque es señal de que la gente está corriendo contra el tiempo para tornarse ciudadano de Estados Unidos, “porque en el momento en que termine el bloqueo esa ley va abajo”. Pero Cuba tiene que preguntarse por qué jóvenes formados en la revolución quieren ser ciudadanos de Estados Unidos?

“El peligro que hay aquí, dice, es que la revolución la ven esos jóvenes como un hecho del pasado y no un desafío del futuro, y cuando la gente la ve como un hecho del pasado ya mira las cosas no por sus valores, por su horizonte revolucionario, sino por el consumismo”.

El socialismo, aseguró, ha cometido el error de socializar los bienes materiales, y no socializó suficientemente los bienes espirituales, porque un pequeño grupo podía tener sueños de cosas distintas que se podían hacer, y los demás los han tenido que aceptar.

“El capitalismo lo hizo al revés, socializó los sueños para privatizar los bienes materiales… Y ahí llega el sufrimiento de los jóvenes que ponen en su vida cuatro cosas: dinero, fama, poder y belleza, y cuando no alcanzan ninguno de esos parámetros van siempre a los ansiolíticos, las drogas, viene la frustración de los falsos valores, la cual viene siempre desde donde hemos puesto nuestra expectativa”, concluyó.

______________

  • Frei Betto es brasileño. Sacerdote de la orden de los dominicos. Uno de los principales filósofos y pensadores de la Teología de la Liberación. Autor del best seller “Fidel y la religión”, entre otros 70 libros que lleva escritos.

“La Unidad” nació muerta, pero, ¿y si resucitara?

fotografía La Unidad

“La Unidad” nació muerta una triste mañana semisoleada en la ciudad austral de Cuenca.

¿Muerta? ¿Por qué?

Porque nació luego de un difícil parto en el que muchos de los que estaban en primera, segunda y tercera fila jamás han creído justamente en muchos de los que estaban en primera, segunda y tercera fila.

¿Se imaginan lo que significa que los Lucios se den la mano y se dejen tomar fotografías con los dirigentes indígenas como Marcelino Chumpi o Mónica Chuji?

¿No fueron ellos, los miembros de la Conaie, los que sacaron del poder a Gutiérrez y sus secuaces? ¿O volvimos a la época anterior en la que se unieron los Lucios cuando fungían de patriotas y junto a los indígenas ayudaron a los ciudadanos a derrocar a Jamil Mahuad?

Hace unos años conversé informalmente con el prefecto del Azuay, Paúl Carrasco, y aunque no tengo la grabación –no fue entrevista sino un diálogo en un almuerzo con periodistas en Guayaquil- y de lo que decía y opinaba deduje que era el más marxista de los marxistas.

¿Qué hace ahora Carrasco abrazado y susurrando con el menos marxista de los menos marxistas, Jaime Nebot Saadi, en una reunión donde el prefecto trató de posicionar el nombre de su movimiento, poco original al bautizarlo como “Podemos”, igual al que el que actúa en España (pero de izquierda)?

Y en la mitad de Carrasco y Nebot, ¿qué hace el exasambleísta de PAIS César Rodríguez? ¿También es del Podemos criollo o es el enlace del Podemos pueblerino con el Partido Socialcristiano alias Madera de Guerrero?

¿Qué decir del pendular Ramiro González, que de íntimo amigo y el más respetuoso servidor del presidente Rafael Correa ahora integra las filas de un grupo que no pudo elegir mejor nombre que “La Unidad”, cuando todos sabemos que lo más probable es que cada cual verá sus conveniencias el día que llegue el momento de lanzar candidaturas únicas con el objetivo de que “La Unidad” siga la estrategia de la MUD venezolana, de ganar la mayoría en la Asamblea para atar de manos y pies al mandatario contrario?

¿Qué es la MUD venezolana? “La Unidad” ecuatoriana. En Caracas, la mezcla de ideologías, posiciones y visiones de futuro son tan disímiles que su único acuerdo es el odio al presidente Nicolás Maduro y su deseo de que Venezuela vuelva a ser el paraíso petrolero capitalista del cual medraron muchos de los hoy asambleístas de la MUD?

Entonces, ¿“la Unidad” tiene ideología o se han juntado todos los que fueron y ya no son o quisieron ser y no los dejaron o, como en el caso del banquero que dice que algún día será Presidente (¿de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador o de qué?) no entienden la fórmula del éxito de Correa?

Alguien tuiteaba que los une el odio al Primer Mandatario. Yo no lo creo. Los une dos cosas: a unos la nostalgia por el poder (ese poder nacional que se manejaba desde el despacho municipal de León Febres Cordero) y a otros el apetito de poder.

No es cuestión de odios o de amores. Es cuestión de poder.

El banquero portavoz de Ecuavisa, a quien los entrevistadores nunca le hacen preguntas al menos que sea para ayudarle a que desarrolle, como un auto con el carburador obstruido, aparece ahora diciendo que él jamás se sentará en la misma mesa de González, porque este y su movimiento Avanza, partido que construyó gracias a que al mismo tiempo creó el lema “El IESS avanza”, aprobó la Ley de Comunicación.

Y que Carrasco representa apenas el “0,2%” de los ecuatorianos.

¿Una estrategia para reposicionarse en el imaginario nacional y aparecer como democráticos, frontales, tolerantes y deliberantes a pesar de sus supuestas diferencias?

Más ducho, el tácito jefe de “la Unidad” no habla contra nadie (seguro por consejo del asesor Jaime Durán, el mismo que hace poco hizo triunfar al excolaborador de las dictaduras militares argentinas, Mauricio Macri).

El Alcalde de la ciudad más grande y más inundada del país dice que hay que construir un proyecto de paz, de trabajo, de desarrollo. ¿Igual al que ellos construyeron cuando hablaban de “Pan, techo y empleo en el nefasto periodo presidencial 1984-1988?”.

¿Igual al que ellos han levantado en Guayaquil controlando el Municipio durante más de veinte años seguidos y logrando que Guayaquil ya no sea uno sino dos: el pobre que vive en Guayaquil y el rico que vive en Samborondón?

“La Unidad” nació muerta, pero podría resucitar. Veamos por qué.

Porque les resultará imposible juntar en una sola lista y en un solo candidato a indígenas radicales, conservadores convencidos, bailarines pragmáticos, excomandantes militares con “saudade”, alcaldes que no pueden ni con sus propias ciudades y que obedecen con miedo al feroz asambleísta ex MPD y hoy “avancista”, antimineros que no presentan alternativas a la baja del petróleo, banqueros frustrados que ahora critican las leyes pero que cuando fueron gobernadores proclamaban que “La ley es la ley”.

Porque anunciaron que coordinarán acciones frente a las elecciones del 2017: una, la “convergencia legislativa”; dos, “la derogatoria de las enmiendas constitucionales aprobadas en diciembre del 2015 y la Ley de Comunicación”.

¿Por qué les importa tanto la Ley de Comunicación? ¿La gran prensa ya tiene una estrategia conjunta con ellos?

Guillermo Lasso criticó la presencia de Ramiro González, director de Avanza, mientras que Carrasco dijo de Lasso que fue uno de los responsables del feriado bancario de 1999.

 MILAGRO DE FE Y NEGLIGENCIA HISTÓRICA

Pero, ¿y si por esos milagros de fe logran convencerse a sí mismos que deben ceder sus posiciones personales en función de derrotar a PAIS?

¿Si su desesperación por echar  abajo el proyecto de cambio lograra que armasen una sola lista para asambleístas con el candidato presidencial menos antipático?

¿Si la gran prensa logra cohesionar un discurso creíble y levantar un tablado de presunta investigación sobre supuestas o reales irregularidades?

¿Si todos los poderes fácticos se unen para crear escenarios apocalípticos en contra de PAIS?

Si eso sucede, AP debería estar más sólida, más clara, más firme y más cohesionada que nunca.

Si eso sucede, AP tendría que dejar de creer en su propia ilusión de que hoy existen medios públicos y permitir que los haya de verdad, con un manejo democrático, solvencia, pluralismo y credibilidad.

Si eso sucede, AP tendría que dar un paso al costado o promover, mediante el hoy descabezado y desarticulado Cordicom, la creación desde la gente, no desde los expertos, de medios ciudadanos que expresen libremente lo que los ciudadanos quieran expresar desde su más amplia capacidad de crítica y vivencia cotidiana.

AP debe resolver sus problemas internos, cada vez más evidentes, y abrir a todos los ciudadanos de a pie la posibilidad de debatir y proponer el Ecuador que se quiere para el futuro.

Insistimos, aunque digan que ladramos contra un eco y aunque nos bloqueen en redes sociales por criticar desde la racionalidad y la preocupación- que AP debe entrar en un riguroso proceso de autocrítica interna, una implacable depuración de los malos elementos y una estructura donde la meritocracia sea real, sin amiguismos ni grupos ni trincas. Una meritocracia que integre el mejor gobierno posible para el mejor Ecuador posible.

“La Unidad” pretende hacernos creer que el 2017 puede retomar el poder, o al menos una parte de él, con desechos políticos de la historia.

Si eso llegara a suceder, será AP la única responsable en la medida que no cambie, en la medida que se vuelva contrarrevolucionaria por no profundizar la revolución.

¿Dejarse quitar el poder por errores estratégicos de planificación a largo plazo?

Los ciudadanos de a pie, la gente buena y solidaria, no perdonarían tamaña negligencia histórica.

 

La cuenta regresiva de Rafael Correa y el futuro político del Ecuador y de Alianza País

Etiquetas

, , , , , ,

ilustración Nicolay Alexander

Tres días después de cierto exceso de triunfalismo y de una escasa o ninguna autocrítica de la dirigencia de PAIS, aparece por fin el rostro completo de quienes enfrentarán al oficialismo el 2017, con un líder como el alcalde de Guayaquil y la unidad de este variopinto grupo con el expresidente del IESS y exministro de Industrias y amigo (¿ex?) del presidente Rafael Correa.

El tema se vuelve de análisis urgente.

Luego de celebrar los nueve años de gobierno de la Revolución Ciudadana, es notoria la sensación de orfandad que empiezan a sentir los militantes del movimiento que gobierna el país.

Todo lo que ocurra después de la celebración en Guayaquil tendrá un toque de nostalgia, de incertidumbre, de un “no sé qué irá a suceder en el 2017”.

Orfandad que, de alguna manera, es lógica, porque el presidente Correa ha dado sus mejores años de vida como mandatario y ha calado hondo, incluso para sus enemigos, en la historia contemporánea.

¿Qué pasará por la cabeza del Mandatario ahora?

¿A quién dejar la herencia del mando presidencial?

¿En qué manos depositar la confianza de la dirección del movimiento?

¿Cómo afianzar el proceso de cambio mediante el rigor autocrítico y la depuración?

Rafael Correa seguirá trabajando hasta el último día de su mandato, eso no queda duda.

Pero PAIS desde ya se enfrenta a sí mismo y a su destino: ¿será capaz de mostrar que sin Rafael Correa es un movimiento sólido, que en estos diez años ha logrado formar cuadros dirigenciales, que en esta década hubo verdadera formación ideológica en las bases pobres y de clase media, más allá del sistemático trabajo de propaganda y de mercadeo políticos?

LOS ESCENARIOS

PAIS tiene amenazadas externas, obvias, y evidentes. Pero la más grave es la interna: aún es una fanesca ideológica y política, aún tiene en sus filas a mucha gente de la partidocracia que tanto dice repugnar.

El Gobierno y su movimiento tienen un compromiso muy delicado para este año: hacer lo que los ciudadanos de a pie y las bases vienen pidiendo desde mucho tiempo atrás, y más desde el 23 de febrero de 2013, cuando AP perdió sus bastiones electorales.

Y es urgente: debatir y criticar el manejo de AP de forma transparente y sincera, depurar los liderazgos que han fracasado, cambiar a quienes no han dado resultado en los puestos y funciones del Estado y, sobre todo, acumular fuerzas sociales para asegurar su triunfo en las elecciones del 2017.

Y aunque se diga que sí existe autocrítica, los ciudadanos de a pie, que creemos en el proceso pero no tenemos carnet ni nos vestimos de verde, queremos ver los resultados de esa autocrítica, porque sabemos que hacerla no es fácil en un país lleno de subjetividades e hipersensibilidades como el nuestro.

PAIS debería estar consciente de que si no es ahora no será nunca.

Que si la derecha vuelve, no volverá a soltar el poder de ninguna manera.

¿PAIS entiende, por ejemplo, que la oposición apuntará al modelo de Venezuela, donde primero se ha ganado la mayoría en la Asamblea para luego enfrentar, desde un espacio democrático como es el poder legislativo, al gobierno central?

LAS DUDAS

La Revolución Ciudadana celebró este sábado nueve años en el poder, pero dejó algunas dudas.

Políticamente son correctas las proclamas, la fiesta, pero lo esencial son las acciones, el ser y el parecer.

¿Cuánta gente, en realidad, hubo ese sábado? ¿Cuál es el análisis que hace PAIS de esas presencias y de esas ausencias? ¿Qué significado real tiene que a la concha acústica de Los Samanes hayan asistido militantes y seguidores, empleados y funcionarios? ¿Cuánto fue el porcentaje de cada sector y cómo valorarlo políticamente?

Nadie -ni seguidor ni opositor- puede negar que el país cambió a partir de la llegada a la escena pública del proyecto liderado por el presidente Correa.

Para muchos el proceso ha sido positivo. Para otros no. Esa es la democracia.

Un debate nacional amplio y plural también arrojaría el mismo resultado: el viejo Ecuador quedó atrás y hoy todos los ecuatorianos miramos al futuro, incluso quienes no quisieran que continuara el proceso de transformación profunda conducido por Alianza PAIS.

No obstante, por estas fuerzas que quisieran un “modelo Macri” en el 2017, AP tiene la obligación de escuchar a los ciudadanos, lo cual la gran mayoría de dirigentes se niega (¿inconscientemente, para no ver la realidad?).

Hay observaciones, aun dentro de la organización, para que AP realice una autocrítica honesta y radical.

Y aunque puedan decir que ya lo han hecho o que sistemáticamente lo hacen, no se ven los resultados.

Gente militante con acceso a la cúpula de PAIS me ha dicho que hay preocupación porque ya no existe el entusiasmo de los primeros años y porque perciben cierto cansancio y alguna desilusión en los simpatizantes del Gobierno, porque no se sienten escuchados.

Un amplio sector de simpatizantes reclama de AP desarrollar mecanismos de valoración y depuración profundas, análisis de quiénes están adentro por convicción y quiénes por oportunismo y para aprovecharse del poder.

Un amplio sector exige una verdadera meritocracia, donde lleguen al poder los mejores ciudadanos, los más capacitados.

Si el Ecuador es mucho mejor que hace nueve años se debe a Rafael Correa.

Si el Ecuador es distinto al de hace nueve años se debe a Rafael Correa.

Pero, sobre todo, los grandes cambios se deben a los ciudadanos que creen en el proceso y que sin tener ningún puesto en ministerio alguno han defendido, algunos con su vida, la profunda necesidad de acabar con la grave injusticia social.

LA DERECHA VIENE CON TODO

El presidente argentino Mauricio Macri lleva apenas semanas en el cargo, pero sus actitudes, gestos y decisiones muestran que la derecha no tiene ningún escrúpulo cuando recupera el poder, más aún si sufrió la nostalgia y el vacío durante 12 años de kirchnerismo.

En los primeros días de gobierno, Macri ha tomado resoluciones y ha dictado decretos destinados a favorecer a quienes, precisamente, durante esos 12 años fueron paulatinamente perdiendo el poder hasta que casi se les esfumó.

La oligarquía exportadora y los grandes medios de comunicación, en especial la empresa editora de Clarín, el periódico más influyente de su país, son los dos grandes beneficiarios de la recuperación del poder por parte de la derecha criolla y, tras bambalinas, de los intereses geopolíticos de Estados Unidos.

El triunfo de Macri, por la vía electoral, es irrefutable desde una perspectiva legal y democrática, pero es cuestionable desde el uso ética del poder aunque, es necesario admitirlo, el gobierno de Cristina Fernández cometió errores estratégicos que mermaron su popularidad.

La oligarquía, la derecha y EE.UU. ahora tienen a Macri y por eso han apretado el acelerador: el nuevo presidente ya ha devaluado la moneda para favorecer a los exportadores y empobrecer a la clase media y pobre de sueldo fijo.

Ha mostrado en Mercosur su rol de pieza de ajedrez de la derecha continental al condenar la política interna de Venezuela.

Y acaba de mover sus piezas para borrar del mapa la la Ley de Medios y devolver a Clarín y a otras grandes corporaciones mediáticas todos los privilegios de la era pre-Kirchner.
Los todavía sorprendidos perdedores pueden decirle a Macri de todo en redes sociales, ofenderlo, insultarlo, incluso sacarse en cara –como lo hacen- el haber votado en blanco, pero mientras el kirchnerismo no acierta a entender qué pasó (¿no hubo autocrítica, no hubo depuración, no hubo meritocracia, no se detectaron a tiempo los malos elementos enquistados en lo más profundo del movimiento?), Macri sigue arrasando para volver a la Argentina de los omnipoderes del pasado.

Que las alarmas se enciendan en Ecuador porque en el 2106-2017 nuestro país será el siguiente objetivo geoestratégico de los Estados Unidos y de la derecha latinoamericana.

¿En serio PAIS está haciendo algo serio, profundo, estratégico al respecto?

¿Empezando, por ejemplo, por señalar a quienes confiaron tanto en Ramiro González para dejarlo llegar a la cúpula del Gobierno y armar su propio partido, Avanza, hoy en filas del enemigo?

¿Empezando, también, por quiénes son los responsables de las desafiliaciones en Cotopaxi o las desconocidas razones que llevaron a dos asambleístas a renunciar al movimiento?

_______________________

El centinela, ilustración de Nykolai Alexander

¿Y si viniera un Macri ecuatoriano?

foto lobo sopla

El lobo sopla y sopla y sopla y cae la casa de los tres chanchitos.

Así de fácil le ha resultado al presidente argentino Mauricio Macri derribar la Ley de Medios aprobada durante el largo periodo Kirchner.

El lobo sopla de nuevo y echa abajo toda la arquitectura jurídica y constitucional para devolver los favores a los grandes medios de información como Clarín o La Nación.

Empiezan los despidos en el sector público, se abren las importaciones, se devalúa la moneda, los pobres y la clase media pierden su poder adquisitivo, se reprime violentamente a quienes salen a las calles y se privatiza la cultura. “Ese es parte del libreto de los gobiernos de la derecha”.

Macri lo ha hecho en menos de un mes: dar al neoliberalismo argentino la tranquilidad que no tuvo en los últimos años.

Pero, si el lobo sopla y la casa cae, ¿no será que la construcción tenía cimientos y columnas demasiado frágiles?

En el Ecuador, para aterrizar mejor, la incautación de los medios de los exbanqueros Isaías en 2008 ya tiene siete años y esos medios (prensa escrita, radiodifusoras, servicio de televisión por cable y tres canales de televisión) no han logrado la calidad, el impacto, la excelencia.

Y, mientras eso ocurre, los canales de TV privados mantienen su poder, cobertura, influencia en el público, aunque las redes sociales y el propio presidente Correa los golpeen, desmientan, resten su crebilidad.

La Ley de Comunicación faculta a los organismos de control a sancionarlos y ponerlos contra la pared.

Pero no veo, por ejemplo, que GamaTV o TC logren ser fuertes en información.

No veo un Consejo de Regulación (Cordicom) efectivo y, más bien, este momento preocupa su problema de acefalía en la presidencia y la excesiva movilidad de los vocales.

Veo una Ley con vacíos.

Y percibo que las cosas no están cambiando a fondo en ese estratégico sector.

El trabajo por la cultura es escaso. Los ministros no parece que hayan hecho ni que estuvieran haciendo su trabajo.

¿Qué pasa con la Ley de Cultura?

¿Y una ley que permita abaratar los libros importados?

Toda esta fragilidad es peligrosa: si los ciudadanos no insisten en demandar una autocrítica, una depuración, una expulsión de los oportunistas y una verdadera meritocracia en el movimiento que gobierna, al Ecuador también podría llegar un lobo el 2017. No nos  confiemos.

Y, si  llega, soplará, soplará, soplará y tumbará la casa.

¿No será urgente reforzarla?

El caso Restrepo, otra obra de León

foto caso Restrepo Luz Elena y Pedro

Conocí a Pedro Restrepo Arismendi en la Clínica Internacional, en Quito, casi al final del año 1988.

Ya había asumido el poder el socialdemócrata Rodrigo Borja tras los nefastos cuatro años de fascismo democrático (?) de León Febres Cordero.

Pedro estaba enfermo, con gastroenteritis. Pero, en realidad, estaba enfermo de tristeza. Y de frustración.

Una mujer policía era, en parte, la culpable.

Ella había sido la pieza clave del silencio que envolvió el caso Restrepo desde que se produjo la desaparición, tortura y asesinato a los adolescentes Carlos Santiago y Pedro Andrés Restrepo Arismendi.

El padre de los chicos, Pedro, acostado en una cama de la clínica, trataba de descansar bajo los ciudados de su esposa, Luz Elena.

Ninguno de los dos sabían, aún, lo que había ocurrido con sus niños, como Pedro los llama hasta ahora, 28 años después.

Pero la intuición materna suele ser tan fuerte que se anticipa a los acontecimientos: Luz Elena ya sospechaba que algo grave, muy grave, había pasado con sus hijos.

Después de meses de infructuosa espera y de silencio, porque la subteniente de policía Doris Morán les daba esperanzas (como parte de la estrategia de silenciarlos) y les pedía que no hablaran con nadie, mucho peor con periodistas.

Morán recibía dinero cada semana para “las investigaciones”, según contaba Luz Elena, pero al mismo tiempo les decía que no se preocuparan, que “los chicos estaban bien y pronto regresarían a casa”.

Mas, no sucedía nada de eso. Y Luz Elena empezó a sentir un hondo vacío en su corazón.

Razonaba, repetía cada detalle, contaba lo que la subteniente Morán les decía casi todos los días, cuando los visitaba para evitar que ellos salieran a denunciar en un juzgado o a los periodistas, pero algo en el interior de Luz Elena le decía que era irreversible la desaparición de los chicos.

Cuando entrevisté a Pedro y Luz Elena en su lujosa residencia de Miravalle (Cumbayá aún no era el lugar preferido por los ricos y la clase alta de Quito) me estremeció escuchar a Luz Elena las mismas palabras y la misma historia, con los datos exactos (porque la tenía grabada) que ya me había contado en la clínica, mientras su esposo Pedro, más cuidadoso con los conceptos, la oía con ternura.

En el segundo piso de la casa,  los dormitorios de los chicos estaban intactos, tal como los dejaron el día que salieron en su Trooper a recoger a sus padres en el aeropuerto. Y Luz Elena estaba decidida a que nunca, nadie, tocaría las cosas de sus hijos.

En la residencia, ahora con la piscina vacía y descuidada, vivían, hasta entonces, Pedro, Luz Elena, los dos chicos y María Fernanda (hoy cineasta, autora del documental “Con mi corazón en Yambo”), una niña de ocho años que no entendía lo que pasaba.

Cuando publicamos la historia en la revista Vistazo, el primer medio que lo hizo, estalló lo que se llamaría “el caso Restrepo”.

Fue extraño: la edición circulaba recién el día siguiente y, sin embargo, 24 horas antes recibí dos llamadas, una de un tipo que dijo ser “abogado de la Policía” y otra de una mujer, de voz tenebrosa.

Ambos hablaban a nombre de “mi comandante” y me dieron un mensaje claro: “¿Sabe lo que le puede pasar si publica algo de los Restrepo?”.

Yo, asustado y al mismo tiempo orgulloso (extraña mezcla de sentimientos), les respondí a los dos que sí, que me imaginaba lo que podía pasarme porque ya había recibido, en otros casos, amenazas, persecuciones y advertencias de “voceros” del gobierno de Febres Cordero por reportear para Teleamazonas las actividades del grupo guerrillero Alfaro Vive Carajo.

Incluso estuve a punto de caer de lo alto de la represa de Paute cuando otro personaje nefasto, en ese entonces principal custodio militar presidencial y pariente del posteriormente mandatario Lucio Gutiérrez, hizo el ademán de golpearme con la cacha de su metralleta al tratar de acercarme a preguntarle a Febres Cordero.

Pocos días después de aquella entrevista y cuando algunos medios pequeños siguieron la investigación, llegó Martha Cecilia, hermana de Luz Elena. Era una notable periodista en su país. Al percibir que su hermana empezaba a derrumbarse, decidió venir a quedarse y ayudar.

Y claro que había que ayudar, porque “la gran prensa” callaba. Por su estrecha relación con la Policía y con el poder político. Porque los periodistas que hacían relaciones públicas en la Policía durante la mañana, en la tarde y noche eran los encargados de las páginas de crónica roja.

Porque nadie se atrevía (ni quería ni le convenía) investigar ni al ministro Robles Plaza, al ministro Heinz Moeller o, peor, al mandatario León Febres Cordero.

Porque los gobiernos posteriores, aunque el de Rodrigo Borja echó abajo (simbólicamente) el mamotrero donde funcionaba el SIC y le cambió de nombre y armó una comisión de la verdad, nunca se atrevieron a enjuiciar a los autores intelectuales del crimen.

Con la torpeza con la que la Policía defendía sus mentiras, fue haciéndose evidente que algo grave había sucedido y esa evidencia la iba armando Martha con su suspicacia periodística.

Cuando se supo que un grupo de policías los había detenido en la carretera de Cumbayá a Quito y los había llevado al Centro de Detención Provisional (CDP), la trama fue fácil de armar.

El país vivía el último año del nefasto gobierno socialcristiano de León Febres Cordero, época en la que era usual informar de torturas y asesinatos a subversivos de grupos alzados en armas que contaban con militantes colombianos.

En ese contexto, todos éramos sospechosos. Los universitarios, los jóvenes, los periodistas, los colombianos.

Pedro, Luz Elena y Martha empezaron a salir a la Plaza Grande con carteles. Exigían a Febres Cordero que los atendiera, lo cual nunca ocurrió.

Insistieron. Lucharon. Lograron que, poco a poco, gente común y solidaria se juntara a ellos cada miércoles, a las 12:00, para gritar consignas en demanda de la verdad.

Pedro, Luz Elena y Martha, colombianos, nos enseñaron a los ecuatorianos algo que no sabíamos: defender hasta con la vida los derechos humanos, enfrentar al poder criminal mirándolo de frente.

 

Histórico privilegio para Ibarra: estreno nacional de “Allende en su laberinto”

Allende en su laberinto

Asistir a la exhibición de la película “Allende en su laberinto” no significa solo apoyar a quienes la promueven y se juegan porque el buen cine se difunda en el país.

Es aprender y reaprender la historia contemporánea, es conocer más sobre cómo la oligarquía chilena y el gobierno de los Estados Unidos conspiraron para asesinar (así como acá lo hicieron con el presidente Jaime Roldós) al mandatario Salvador Allende.

Allende fue el primer Jefe de Estado socialista elegido en las urnas y su legitimidad constitucional estaba absolutamente clara.

Pero, ya lo sabemos, un gobierno con esa línea ideológica y política no les conviene a quienes han manejado y manipulado en su provecho los recursos de los países latinoamericanos, saqueando y manteniendo empobrecida y analfabeta a la mayoría de la población.

Allende cometió un error: creyó en la presunta solidez de la institucionalidad chilena.

Y en esa creencia, pensó que las Fuerzas Armadas jamás lo traicionarían, creyó que los poderes fácticos, en especial la gran prensa (con diario El Mercurio a la cabeza), no conspirarían para asesinarlo, sin darse cuenta de que el propio director de El Mercurio, el oscuro y poderoso señor Agustín Edwards, fue a vivir a Washington para armar desde allí el golpe de Estado.

Un golpe de Estado con asesoría y financiamiento de la CIA (ver documental El Diario de Agustín, en la que los propios directivos de El Mercurio admiten que recibían un millón de dólares anuales de la CIA para desestabilizar a Allende) https://www.youtube.com/watch?v=6Hs60_o_Yv0

Para eso sirven los altos militares y los grandes medios cuando los manejan desde la Casa Blanca y desde sus ambiciones más abyectas.

Para hacernos daño y destruir los sueños de nuestros países, como está ocurriendo ahora mismo en Argentina tras el triunfo electoral  de la extrema derecha comandada por Mauricio Macri, quien en apenas un mes ha desmantelado buena parte de la arquitectura del Estado edificada por el kirchnerismo en 12 años de gobierno.

Por eso, cada vez es más imprescindible que aprendamos y reaprendamos la historia. Que veamos buen cine, que leamos buenos libros y artículos, que busquemos buena programación en la televisión por cable donde podamos aprender, reflexionar, pensar, contar con elementos para tomar decisiones justas en función de la justicia social.

Veamos cómo actúan los hombres de bien (Allende, que luchó hasta el final y fue asesinado con tal vileza que se armó un entramado para que el mundo creyera que se suicidó) y los hombres del mal (Pinochet, quien le había jurado lealtad democrática al Presidente un día antes, cuando lo nombró comandante de las Fuerzas Armadas Chilenas, y luego fue un sangriento dictador).

La ciudad de Ibarra tiene desde este viernes el privilegio de ser la primera en el Ecuador donde se exhibirá la película. Se pasará en dos funciones diarias solo desde este viernes 8 hasta el jueves 14.

Si la asistencia a las salas de la cadena Star Cine es masiva, la película permanecerá en cartelera y luego irá luego a las salas de cine de todo el país. De lo contrario, quizás no se la pueda observar ni en Quito ni en Guayaquil ni en ninguna otra ciudad.

Por eso, y porque es nuestra historia contemporánea, no verla será un pecado histórico y social.

MIRA EL TRAILER:

Manual mediático y político para los dirigentes de AP

foto AP

Hoy casi no hablaré yo. Más bien haré el rol de notario de lo que sienten, piensan, comentan, opinan y critican ciudadanos que están preocupados por el proceso.

Conclusión adelantada: cada vez es más urgente y necesario que empiece un proceso transparente de autocrítica, depuración y rediseño de la arquitectura de Alianza PAIS, el movimiento gobernante.

Muchos lo dicen, pero temen represalias, ofensas, respuestas agresivas, burlas y, lo más preocupante, indiferencia.

Lo dice la gente, aunque con recelo de que le tachen de desleal o de que “no está con el proceso”.

Si no me creen, si creen -como algunos me lo han dicho, que “hago el juego a la derecha”, no me escuchen solo a mí. Escuchen a la gente. A ella se deben. Por ella están en el poder.

“Los ciudadanos que creen en el proceso exigen autocrítica, depuración y verdadera meritocracia. Eso merece la gente”. (@AlexaR)

“Al referirse RC al mentirómetro hoy, caemos en lo mismo, seudodirigentes de AP que en realidad son oportunistas, hipócritas, falsos”. (@jucelopo)

“El mayor incentivo será que la misma gente construya la comunicación y la información que necesita la misma gente”. (@bayronmndez)

“¿Piensas que @MashiRafael permitiría a alguien de AP discrepar abiertamente con El?, lo dudo”. (@jucepolo)

“Yo al Mashi no le critico el tono, le critico que esté monopolizada en él la capacidad de comunicación del gobierno”. (@ramiro_fer)

“Los espacios para comunicar deben ser múltiples y de excelencia. El enlace es herramienta clave. Pero, ¿y las otras?”. (@sisagucita)

“La tarea es consolidar el proceso haciendo periodismo desde los ciudadanos, no desde los escritorios”. (@rd_bui)

“Y eso el gobierno aún no ha entendido cómo hacerlo, los medios públicos son un ejemplo de ello, no impulsan otras voces menos partidistas”. (@ramiro_fer)

“En efecto, los medios de desinformación están intactos en su estructura básica y creo que han ganado más ingenuos”. (@CRCPAISAzuay)

“La actual no parece eficaz. La desinformación de la prensa privada sigue a pesar de los medios gubernamentales”. (@rd_bui)

“Al Gobierno le compete transparentar sus actos. No debería obsesionarse con lo que diga la vocería de la derecha”. (alexocles)

“Al referirse RC al mentirómetro, caemos en lo mismo, seudodirigentes de AP que en realidad son oportunistas, hipócritas, falsos”. (jucelopo)

“Ni opositor político es ser enemigo personal, ni criticar trazado de gobierno es odiar a quien trazó línea”. (@xaviervillacis)

“Pero no aceptan la crítica, los cercanos le mienten al Mashi, quienes pagarán las consecuencias son las más necesitados, no los asesores”. (ecaleonard)

“Qué pena que sea así, eso es algo que tiene que cambiar porque las críticas son necesarias”. (@KuyaySapi)

“No pueden difundir en una buena campaña lo que el Presi se mata diciendo cada semana…”. (@ganaderorevoluc)

“Así es, confunden las cosas,no hay cómo criticar constructivamente porque te piden la renuncia”. (ecaleonard)

“Ser críticos no es ser opositores, sino responsables. Es mirar perspectivas en función del proyecto a largo plazo”. (rd_bui)

“Es el camino a seguir para cambiar la sociedad nuestra conciencia social así lo exige”. (@RodrigoCornej11)

“Arrogante es calificar de “ignorante” a quien vota por “burgueses”. Si el ciudadano los sigue votando, los que fallan son los no ignorantes”. (@EnriqueRoseroC)

Creer que no hay nada por cambiar es quedarse estático. Por conveniencia. Por incapacidad. Por comodidad.  

Y una revolución, que yo sepa, es dinámica, capaz de transformarse a sí misma, capaz de concentrar las mejores energías para convertir una sociedad deficiente en una sociedad eficiente.

Si no funciona así, no es revolución.

¿O sí?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las cosas que quisiste que fueran, pero no pudieron ser

Etiquetas

, , , ,

foto Macchu Picchu I

 

No tengas rencores.

No sufras remordimientos.

Aleja las frustraciones.

No reniegues de lo que no pudo ser en el 2015.

Si fue así, tuvo que serlo así.

Si no llegó, fue porque no debió llegar.

Si crees que merecías más, no lo merecías. Algo te faltó.

Si falló tu gente fue porque no fue tu gente en realidad o no estuvo a tu altura.

¿Quién eres tú para juzgarte, sentenciarte, condenarte?

¿Quién eres tú para flagelarte, latiguearte, llorar porque debió ser mejor?

El 2015 estaba escrito que sería de aprendizajes, de tropiezos, de lecciones, de cambios de perspectiva, de reconstrucciones espirituales de ti mismo.

Fue eso.

Nada más.

Ahora ya es 2016.

Aplica lo que aprendiste en el 2015.

O sigue lamentándote.

Como si tú no fueras capaz de ser tú.

Lo mejor de mi blog en 2015

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2015 de este blog.

Aquí hay un extracto:

El Museo del Louvre tiene 8.5 millones de visitantes por año. Este blog fue visto cerca de 220.000 veces en 2015. Si fuese una exposición en el Museo del Louvre, se precisarían alrededor de 9 días para que toda esa gente la visitase.

Haz click para ver el reporte completo.

El periodismo ciudadano: ni privado ni “público”. Es la gente y su propia información.

ilustración jesús ze diogo

Mientras los seguidores políticos de una y otra tendencia debaten apasionadamente acerca de la legitimidad de conceptos como libertad de prensa y libertad de expresión.

Mientras los seguidores políticos de una y otra tendencia debaten acerca de la legitimidad de los medios privados y de la pertinencia de los medios llamados “públicos” (porque en el Ecuador aún no existen).

Mientras el fanatismo por una u otra tendencia acusa a la otra de mentirosa, sesgada y defensora de intereses empresariales y de poderes fácticos, en el un caso, y en el otro de manipuladora de la ideología gubernamental, de unilateral, de incapaz de abrirse a otras formas de ver el mundo y de tratar de imponer una sola mirada ideológica.

Mientras todo eso ocurre en la guerra mediática entre unos y otros, muchas personas han dejado atrás aquel debate obsoleto (por más actual que pudiera perecer) y han descubierto que ellos mismos pueden construir su propia información y su propia comunicación masiva.

Hace rato que dichas personas, que solo en América Latina ya son millones, dejaron de vivir esas dicotomías perversas de que los medios les pongan contra la pared a decidir “a quién creo”, “quién tiene la razón” o “cuál es la verdad o la parte de la verdad o la verdad” que conviene difundir u omitir al uno o al otro.

La prensa privada masiva y la inexistente “prensa pública”, al despreciar a los ciudadanos comunes, se han encerrado en sí mismas y ambas son dirigidas por élites interesadas que han depositado su confianza en cuatro iluminados que son quienes deciden qué informar o qué no, a quién dar espacios y a quién no, qué hecho destacar y qué hecho omitir, qué opiniones de la gente difundir y qué opiniones silenciar.

Lo que esa prensa privada y “pública” (esta, siempre entre comillas) deja a un lado, abierta y propositivamente, son las posiciones críticas a los dogmas que manejan ambos tipos de medios.

Pero olvidan lo que, al mismo tiempo, es obvio y esencial: los ciudadanos comunes y corrientes tienen muchísimo más sentido común que aquellos iluminados de izquierda o de derecha.

Olvidan que los ciudadanos comunes y corrientes son muchísimo más inteligentes que quienes pretender distorsionar los hechos.

Y que, por tanto, son estériles los intentos diarios por conducir sus pensamientos y preferencias políticas, persuadirlos de que uno u otro discurso narrativo-periodístico es el “ético” o convencerlos de tomar posición a favor o en contra.

Los ciudadanos de a pie ya no creen en ninguna de las dos alternativas porque ninguna de las dos, ni la privada ni la gubernamental, han sido capaces de diseñar estrategias al menos más sutiles para que sus posiciones ideológicas y mediáticas no sean tan obvias, para no quedar en evidencia que el afán de unos es desprestigiar a los otros, para manipular fragmentos de la realidad y convertirlos en hechos falsamente contextualizados, malamente verificados, mediocremente comprobados,  propagandísticamente manipulados.

Como dice el periodista brasileño Bruno Torturra (él sí, independiente de verdad), hace más de cinco años los ciudadanos (ellos sí, independientes de verdad) entendieron que la única manera de informarse, mantenerse actualizados y difundir sus propias voces y pensamientos es el internet.

Un simple “smarth phone” o teléfono inteligente, al cual se le adapta una minicámara de bolsillo de bajísimo precio, bastan para contrarrestar al enorme pero cada vez más frágil poder mediático tradicional.

El ciudadano anónimo empieza a ser consciente de que él y sus demandas no están en los obsoletos medios tradicionales, de que no aparece, de que por decisión de aquellos iluminados privados y “públicos”, su existencia, sus exigencias y su necesidad de que el poder político escuche sus clamores y su voz y sus puntos de vista sobre la realidad.

Nada de eso está ni en la prensa privada ni en la “pública”. Nada de lo que el ciudadano necesita está en los medios convencionales como los periódicos impresos o web, la radio o la televisión.

Pero el ciudadano, ya lo dijimos, es y será, siempre, más creativo, más rebelde, más exigente y más demandante.

No lee ni escucha ni ve en los anticuados noticiarios, que desde hace décadas no renuevan sus formatos y que se copian unos con otros el mismo modelo (vea, sino, un noticiero de TV en un canal privado o uno público: se diferencian en los que dicen y en lo que callan, pero su estructura es idéntica).

Y al no leerlo, el ciudadano común se busca a sí mismo. Y, para eso, cada vez el internet es mucho más potente y con una capacidad de llegada y cobertura que nadie puede calcular hasta dónde llegará a rebasar cualquier límite.

Como dice Bruno Torturra, el poder de la transmisión independiente (un “smartphone y una sencillísima camarita de televisión adaptada al teléfono) no solo está cambiando la cara del periodismo sino del activismo justo, de la política de las bases sociales y, en consecuencia, del discurso político.

Esos testimonios, esos hechos, esas demandas callejeras, esas vivencias cotidianas en los barrios, esas reuniones de las comunidades de base, subidos a un canal de YopuTube, gratuito, desarman y desarticulan cualquier estrategia prefabricada por la “gran prensa” de uno y otro lado.

El periodismo ciudadano ha llegado. Ese periodismo ciudadano que no se autocensura, que no vive para ganar dinero ni poder, que no sesga la información ni omite lo que no le conviene.

El periodismo ciudadano ha llegado y empieza a sumar millones de adherentes que ahora se ven a sí mismos y saben que todo aquel que tenga o pretenda tener el poder deberá escucharlo y atenderlo.

El ciudadano común ya sabe –dice Torturra- que no necesita ni a la prensa privada ni a la “pública”. Ya entiende que solamente era cuestión de cambiar la perspectiva y empieza a usar la red mundial como un enorme, incontrolable y altamente anárquico canal de TV o cadena de canales de TV.

Que la prensa privada y la presuntamente “prensa pública” empiecen a alistar sus cambios estructurales, jerárquicos, temáticos y referenciales. Que se olviden de los iluminados y las estrellas.

De lo contrario, que se alisten para desaparecer.

Porque el periodismo ciudadano es la gente haciendo su propia información, sin sesgos proempresariales de derecha ni filtros ideologizantes oficiales.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 6.107 seguidores